Un día te levantas, echas mano a tu iPhone y tienes la sutil sensación de que todo va más lento. Reinicias, haces una limpieza de aplicaciones, vigilas el consumo de memoria pero todo parece normal. Sin embargo, la sensación no desaparece. Tranquilo, el fenómeno tiene dos explicaciones muy lógicas.

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Curiosamente, no hace falta rebuscar en la configuración, ni en oscuros rincones del código para explicar por qué el iPhone va más lento. Las posibles causas a este extraño síndrome son estadísticas, y están al alcance de cualquiera en Google Trends.

En Statista han recogido los datos de búsquedas de Google Trends relativos a “iPhone lento” de los últimos ocho años y los han convertido en una gráfica que tiene este aspecto:

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Los picos corresponden de manera precisa al lanzamiento de cada nuevo modelo de iPhone. En otras palabras, los usuarios de Apple perciben que su teléfono va más lento exactamente cuando sale un nuevo modelo. ¿Casualidad? La primera explicación a este fenómeno es puramente psicológica. El nuevo terminal está en la calle y eso ya hace que a muchos les parezca que el suyo está viejo y no va tan bien.

La segunda explicación a esa gráfica es más técnica. La llegada de un nuevo iPhone coincide con una actualización importante del sistema operativo que suele estar pensada para el nuevo terminal, pero que no siempre encaja bien a la primera en los modelos más antiguos.

Por supuesto, hay muchas otras razones puntuales por las que un smartphone puede ir lento, pero en el caso de los iPhone, la asociación con la salida de un nuevo terminal es innegable. [The “Slow iPhone” Phenomenon | Statista vía Business Insider]

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