Una victoria parcial contra las llamadas no deseadas
La FTC ha informado que las quejas por llamadas spam en EE. UU. han disminuido significativamente, con 1.1 millones de quejas en 2024, comparadas con más de 3.4 millones en 2021. Esto representa una reducción del 50% en los últimos tres años. La iniciativa Operation Stop Spam Calls, lanzada en 2023, ha jugado un papel clave en este progreso al enfocarse en los responsables principales detrás de estas llamadas.
Entre las quejas más comunes se encuentran las relacionadas con temas médicos y de recetas, seguidas de estafadores que se hacen pasar por otras personas y ofertas de reducción de deudas. Aunque algunos casos involucran llamadas en vivo, la mayoría son robocalls.
La lista de «No Llamar»: un recurso efectivo
El informe también destaca el creciente uso de la lista de «No Llamar», que actualmente cuenta con 253 millones de registros. Este número ha aumentado de manera constante desde 2021, cuando había 244 millones de personas registradas. Los consumidores pueden inscribirse fácilmente visitando donotcall.gov o llamando al 888‐382‐1222 desde el número que desean proteger.
Algunos estados muestran mayor participación en el registro. New Hampshire, Connecticut y Massachusetts lideran la lista, mientras que Alaska, Hawái y Texas tienen los índices más bajos de registros per cápita.
¿Qué sigue para combatir las llamadas spam?
A pesar del progreso, la FTC admite que las llamadas ilegales siguen siendo un problema. Sam Levine, Director de la Oficina de Protección al Consumidor de la FTC, destacó en un comunicado que la agencia continuará enfrentando nuevas amenazas y persiguiendo a empresas que se benefician de estas prácticas.
Sin embargo, el panorama podría cambiar con futuros liderazgos. La actual administración, encabezada por Lina Khan, ha priorizado la protección al consumidor, pero los cambios políticos podrían afectar este enfoque. Los retos futuros incluyen no solo detener a los telemercaderes, sino también a las empresas que facilitan o lucran con llamadas fraudulentas.
Aunque los avances son notables, el informe advierte que aún queda mucho por hacer para garantizar un entorno más seguro para los consumidores estadounidenses.