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Las plantaciones legales de narcóticos en la India tienen un problema inesperado: cotorras adictas al opio

Una cotorra de Kramer.
Foto: Dr. Raju Kasambe (CC BY-SA 4.0)

Los granjeros de regiones como Madhya Pradesh, en la India ya no saben qué hacer. Lo han intentado todo, desde instalar altavoces o lanzar petardos a patrullar sus plantaciones día y noche, pero la plaga contra la que luchan es astuta y hará lo que sea por conseguir su botín: opio.

El opio es un negocio muy lucrativo (y perfectamente legal) en La India. Solo en Madhya Pradesh hay entre 38.000 y 44.000 hectáreas de terreno dedicado a cultivar plantas de adormidera (Papaver somniferum) una enorme flor emparentada con la amapola común de cuyas cápsulas llenas de semillas y resina se extrae el opio. Las compañías farmacéuticas pagan buenas sumas de dinero por esta sustancia de la que se obtienen potentes compuestos como la morfina.

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El opio es un negocio lucrativo en esta parte del mundo, pero la concentración de plantaciones de adormidera ha generado una plaga inesperada: loros drogadictos. Decenas de pequeños loros pertenecientes a especies como la cotorra de Kramer (Psittacula krameri) o la cotorra ciruela (Psittacula cyanocephala) invaden cada día las plantaciones y destrozan las cápsulas de semillas para darse un festín con la savia o las semillas ricas en opiáceos.

Los animales suelen esperar a que las cápsulas de adormidera estén maduras y se han enganchado tanto a la droga que no huyen ante la presencia humana o ante métodos que asustan a los demás pájaros. De hecho, han aprendido a moverse silenciosamente y solo hacen ruido cuando se dan a la fuga con su alijo. A menudo cortan el tallo de la planta con sus afilados picos y se llevan la cáspsula entera de semillas, la parte más valiosa. Más tarde se los puede ver chocando contra las ramas o tendidos en el suelo en pleno estupor producido por la droga. Cuando se les pasa, regresan a por otra dosis.

Los ataques llevan produciéndose desde al menos 2015, pero en el último año se han recrudecido de tal manera que cada plantación registra entre 30 y 40 ataques diarios. Incapaces de contener a los pájaros, los agricultores han solicitado la ayuda del gobierno, pero de momento no han recibido respuesta. Otros distritos como Rajasthan, Chittorgarh o Pratapgarh también han reportado incidentes recientes protagonizados por loros y cotorras adictos al opio. [Vice vía IFL Science]

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About the author

Carlos Zahumenszky

Editor en Gizmodo, fotógrafo y guardián de la gran biblioteca de artículos. A veces llevo una espada.

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