El grupo preparado para la intensa radiación del reactor 4

Gran parte del trabajó del equipo tuvo lugar en lo que se conoce como Nuevo Confinamiento Seguro (NSC, por sus siglas en inglés), una estructura que se colocó sobre los restos del Reactor 4 a finales de 2016. La ubicación es un lugar tan bueno como cualquier otro para entrenar a robots que mapeen y midan la radiación; algunas estimaciones dicen que los niveles de radiación son 40.000 veces por encima de lo normal en la sala de control del Reactor 4.
En realidad, esta es la segunda vez que el equipo de Bristol visita Chernobyl, y ya aprendieron la lección sobre la intensidad de la radiación el año pasado. “Algunos de los equipos que trajimos con nosotros la primera vez, como los detectores de radiación, se saturarían en el NSC y no podrían registrar datos significativos”, explicaba el investigador principal Tom Scott. “Esta vez, un año después, hemos podido perfeccionar la tecnología y el equipamiento”.
Parte de ese refinamiento, dijo Scott, no se trataba solo de medir la radiación, sino de entrenar a robots para que creasen un mapa 3D de la zona. Estos mapas, superpuestos con datos de radiación, pueden ayudar a identificar con mayor precisión la propagación y la ubicación de la radiación.