Vivimos una época en la que el anuncio de una secuela tardía ya no sorprende a nadie. Franquicias dormidas durante décadas regresan constantemente a la actualidad, a veces por puro cálculo comercial y otras —las menos— con una verdadera necesidad creativa detrás. En ese segundo grupo se sitúa 28 años después, uno de los fenómenos del cine de terror del año pasado y, sin duda, el regreso más inspirado de una saga de culto.
Las intenciones artísticas nunca son fáciles de calcular, y menos aún cuando el autor ya no está para defenderlas. Cada nueva restauración de un clásico del cine vuelve a abrir un debate que parece irresoluble: ¿estamos viendo la película como fue concebida… o como creemos recordarla?
Han pasado 25 años desde que Peter Jackson llevó por primera vez a la gran pantalla el universo de El Señor de los Anillos. Aquella trilogía —La Comunidad del Anillo (2001), Las dos torres (2002) y El retorno del rey (2003)— no solo redefinió el cine fantástico, sino que inauguró una franquicia que, lejos de agotarse, sigue creciendo. Ahora, el cineasta tiene en mente una nueva “película” de la saga, aunque muy distinta a lo que cabría esperar… y todavía sin el visto bueno del estudio.
La noche en la que James Cameron se proclamó definitivamente como el “rey del mundo” no estuvo marcada solo por récords y aplausos. Entre bastidores, mientras Titanic arrasaba en la gala de los Premios de la Academia, el cineasta estuvo a punto de protagonizar uno de los episodios más surrealistas —y tensos— de la historia de los Premios Óscar: casi rompe una estatuilla para lanzársela a Harvey Weinstein.
Ligero como un clip y capaz de batir sus alas 400 veces por segundo, este micro robot imita el vuelo de un abejorro con una precisión sorprendente. Sus aplicaciones van desde la polinización en granjas verticales hasta la exploración espacial, pasando por operaciones de rescate en lugares donde los humanos no pueden entrar.
Steven Spielberg y Harrison Ford forman una de las alianzas creativas más exitosas de la historia del cine. Juntos dieron vida a Indiana Jones, una saga que redefinió el cine de aventuras y consolidó a ambos como referentes absolutos de Hollywood. Sin embargo, incluso en las colaboraciones más exitosas existen decisiones difíciles, y una de las más sorprendentes ocurrió en una de las películas más queridas del director.
Durante décadas, el lujo se construyó alrededor de la artesanía, el tiempo y la exclusividad. Pero algo está cambiando en silencio dentro de las grandes casas de moda: la inteligencia artificial ya no es una curiosidad experimental, sino una pieza central para diseñar, anticipar tendencias y responder a un consumidor cada vez más digital
En un país donde millones de personas viven solas, una aplicación con una idea mínima se está convirtiendo en alternativa a los sistemas de seguridad tradicionales. No graba, no vigila y no instala sensores: solo pide una confirmación periódica de que estás bien y avisa si no respondes
En 2026, SpaceX cotizará en la Bolsa de Valores. Giz Asks les preguntó a los expertos sobre los potenciales riesgos y beneficios de invertir en la compañía
La compañía dice que siguen adelante con los planes para Phoenix
En 1982, el Festival de Cannes premió con la Palma de Oro a una película extraordinaria y profundamente incómoda: El camino (Yol). El galardón fue compartido con Desaparecido de Costa-Gavras, pero el contexto de El camino la convirtió en un caso único en la historia del cine: su autor, Yılmaz Güney, estaba encarcelado por motivos políticos mientras la escribía y la dirigía.
El universo creativo de George R.R. Martin siempre ha sido mucho más amplio de lo que suele recordar el gran público. Más allá del fenómeno televisivo de Juego de Tronos, su obra literaria ha transitado tradicionalmente por el terreno del culto, con relatos ásperos, mundos crueles y una fantasía poco complaciente que no siempre ha encontrado acomodo en las grandes adaptaciones audiovisuales.
A lo largo de las últimas décadas se han elegido la mejor frase, la mejor canción y las mejores películas de la historia del cine. Pero hay un reconocimiento especialmente revelador: el del mejor villano de todos los tiempos, un honor que el American Film Institute concedió a Hannibal Lecter, el inolvidable asesino interpretado por Anthony Hopkins en El silencio de los corderos.
Desde hace años, Hollywood parece atrapado en un bucle de secuelas, universos compartidos y remakes sin alma. Frente a ese cine industrial que prioriza la repetición sobre el riesgo, existe otra vía mucho más estimulante: la del cine de autor que se atreve a explorar territorios incómodos, sensoriales y profundamente personales. En ese espacio destaca con fuerza un nombre propio: Peter Strickland.
Hay giros de guion que hoy resultarían imposibles de ocultar. Nuestra mirada como espectadores ha cambiado, estamos más entrenados, más atentos y quizá también más desconfiados. Sin embargo, hubo una época en la que el cine todavía podía sorprendernos de verdad. Y pocas películas representan mejor ese arte del engaño que Sospechosos habituales.
Los datos finales del Atacama Cosmology Telescope acaban de descartar treinta modelos que intentaban explicar la expansión del universo y, para rematar, confirmaron que la famosa “tensión de Hubble” es real. El misterio se profundiza justo cuando creíamos estar más cerca de resolverlo.
Un fósil hallado en el interior de Estados Unidos revela que los ríos del final del Cretácico no estaban dominados solo por dinosaurios y cocodrilos. Un gigantesco depredador, hasta ahora considerado exclusivamente marino, habitaba aguas dulces a casi 2.000 kilómetros del océano.
Un nuevo estudio plantea que bacterias extremadamente resistentes podrían transformar el polvo marciano en un material similar al hormigón. El sistema, basado en biotecnología y producción de oxígeno, permitiría construir viviendas sin depender de materiales enviados desde la Tierra.
Nuevos análisis sobre la energía oscura sugieren que la expansión del universo podría estar cambiando con el tiempo. Si se confirma, el destino final del cosmos no sería un enfriamiento eterno, sino un colapso gravitacional que divide hoy a los astrónomos.
La polémica en torno a la inteligencia artificial de Elon Musk, Grok, explotó de manera inesperada cuando una figura muy cercana al propio Musk presentó una demanda inédita en Estados Unidos. La tecnología que prometía creatividad sin límites ahora está en el centro de un debate legal y ético sobre los límites de la IA generadora de imágenes