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Ciencia

Leer también puede mejorar tus notas de matemáticas, según la ciencia

Leer por placer se relaciona con una mejor memoria, atención y rendimiento académico, pero sus beneficios parecen ir mucho más allá del lenguaje. Una revisión científica encontró asociaciones con mejores resultados en matemáticas, menor estrés y un envejecimiento cognitivo más saludable, independientemente del género literario elegido.
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Tiempo de lectura 3 minutos

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Leer suele asociarse inmediatamente con aprender palabras nuevas, escribir mejor o desarrollar la imaginación. Sin embargo, sus beneficios parecen extenderse bastante más allá del lenguaje. Una revisión realizada por investigadores de la Universidad de Cambridge junto con The Queen’s Reading Room reunió numerosos estudios sobre el impacto de la lectura por placer y encontró efectos positivos en distintas etapas de la vida.

En niños y adolescentes, el hábito lector aparece relacionado con mejor atención, memoria, funciones ejecutivas y rendimiento académico. También se han observado asociaciones con hábitos más saludables, como dormir durante más tiempo y pasar menos horas frente a pantallas.

Lo sorprendente es que esas mejoras no parecen limitarse a las asignaturas relacionadas con la lengua.

Leer también puede ayudar con las matemáticas

Como era de esperar, los niños que leen con frecuencia suelen desarrollar mejores competencias lectoras. Pero varios de los trabajos analizados también encontraron una relación entre la lectura por placer y un mejor desempeño en matemáticas.

Aunque a primera vista ambas actividades parezcan muy diferentes, comparten capacidades cognitivas importantes. Resolver un problema matemático requiere comprender instrucciones, mantener información en la memoria de trabajo, concentrarse y seguir varios pasos sin perder el hilo.

Leer ejercita muchas de esas mismas funciones.

Esto no significa que leer novelas pueda sustituir el estudio de matemáticas, sino que las capacidades cognitivas fortalecidas por la lectura pueden resultar útiles en otras áreas del aprendizaje.

Leer también puede mejorar tus notas de matemáticas, según la ciencia
© Magnific

Cinco minutos pueden ayudar a reducir el estrés

Los beneficios tampoco desaparecen al llegar a la edad adulta.

La revisión recoge investigaciones que relacionan la lectura con menores niveles de estrés y un mayor bienestar psicológico. Uno de los estudios citados observó que apenas cinco minutos de lectura de ficción podían producir una reducción apreciable del estrés.

En personas mayores, mantener actividades intelectualmente estimulantes como leer libros, periódicos o revistas también se ha relacionado con un menor riesgo de deterioro cognitivo. Algunos estudios observacionales incluso encuentran asociaciones entre estos hábitos y una menor probabilidad de desarrollar enfermedades neurodegenerativas, aunque eso no significa que la lectura por sí sola pueda prevenirlas.

No hace falta leer libros difíciles

Quizás uno de los mensajes más útiles sea que no existe un género obligatorio para obtener beneficios.

Las investigaciones incluyen desde ficción hasta periódicos, revistas y otros tipos de textos. Leer obras complejas puede representar un desafío cognitivo mayor, pero la clave parece estar sobre todo en mantener el hábito.

Por eso, una novela romántica, ciencia ficción, misterio o fantasía puede resultar mucho más útil que un clásico abandonado después de veinte páginas simplemente porque alguien considera que es “lo que hay que leer”.

Cuando la lectura resulta placentera, es mucho más probable que se convierta en una actividad frecuente.

Leer también puede mejorar tus notas de matemáticas, según la ciencia
© Magnific

Leer acompañado puede sumar otro beneficio

La experiencia puede ser todavía más rica cuando incorpora un componente social.

Leer con niños pequeños fortalece tanto el aprendizaje como el vínculo con los adultos, mientras que los clubes de lectura permiten combinar estimulación cognitiva con conversación y socialización. Este último aspecto puede ser especialmente relevante entre las personas mayores.

Los estudios de neuroimagen incluidos en la revisión también ofrecen pistas sobre los mecanismos implicados. La lectura se ha relacionado con cambios en regiones cerebrales involucradas en el lenguaje, el aprendizaje y la regulación emocional, además de diferencias en la conectividad entre determinadas áreas.

Todavía queda mucho por investigar para determinar exactamente cuánto de esos beneficios procede directamente de leer y cuánto depende de otros factores asociados al hábito lector.

Pero el mensaje general es bastante sencillo: no hace falta convertirse en un lector de literatura complicada ni terminar un libro por semana. Encontrar algo que realmente invite a seguir pasando páginas puede ser suficiente para ejercitar capacidades que utilizamos mucho más allá de los libros.

Fuente: Xataka.

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