Observatorio LIGO en Hanford, Washington
Foto: LIGO Laboratory

Los detectores de ondas gravitacionales de LIGO, en Estados Unidos, y Virgo, en Europa, volvieron a estar operativos el pasado 1 de abril tras una serie de mejoras que aumentaron significativamente su sensibilidad. Unos d√≠as m√°s tarde, los observatorios detectaron una onda gravitacional proveniente de dos agujeros negros fusion√°ndose a 5000 millones de a√Īos luz de distancia.

Es la duod√©cima vez que se detectan ondas gravitacionales provenientes de grandes objetos celestes chocando entre s√≠ y ‚ÄĒahora que los detectores se han actualizado‚ÄĒ esperamos ver aproximadamente una detecci√≥n por semana.

Ni LIGO, ni Virgo han detallado a√ļn este √ļltimo hallazgo, pero seg√ļn publica NewScientist probablemente provenga de un par de agujeros negros relativamente grandes, de alrededor de 30 veces la masa del Sol, a juzgar por la intensidad de la se√Īal para una distancia tan grande hasta la Tierra.

Las ondas gravitacionales son las vibraciones que causan los objetos en el espacio-tiempo, como la estela de un bote en un lago. Como la gravedad es una interacción muy débil comparada con otras interacciones fundamentales del universo, como las ondas electromagnéticas, necesitamos que ocurra un fenómeno de una energía enorme para poder detectarlo desde la Tierra.

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Las primeras ondas gravitacionales fueron detectadas en la madrugada del 14 de septiembre de 2015 y anunciadas en febrero de 2016 junto al sonido que producirían si pudiéramos escucharlas. En 2017 se detectaron las primeras ondas gravitacionales producidas por el choque de dos estrellas de neutrones.

Las ondas gravitacionales proporcionan informaci√≥n sobre los eventos celestiales que no pudimos ver, pero tambi√©n indican a los astr√≥nomos d√≥nde apuntar sus telescopios para hacer observaciones de seguimiento. T√ļ mismo puedes descargar una aplicaci√≥n para recibir una alerta cuando se produzca la pr√≥xima observaci√≥n. Veremos muchas a partir de ahora.