Lo que deberías saber antes de vender tu imagen a un banco de fotos, contado por gente que lo hizo

Rebecca Ariane Givens, o la modelo de stock más sobreexpuesta, fotografía cedida para la entrevista.

A primera vista, convertirse en un modelo de stock parece una buena idea. No necesitas tantos años de experiencia modelando ni especiales contactos para vender tu imagen. Además, es lucrativo. Sin embargo, hay que tener en cuenta que podría convertirse en una pesadilla para tu intimidad y reputación, una pesadilla muy muy larga.

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Si posas bien, dejarse fotografiar es una manera fácil de hacer un poco de dinero. En términos generales, se pueden llegar a ganar entre 75 y 200 dólares por cada par de horas de trabajo en el modelado de stock, también llamadas fotos plantilla, de ejemplo o predefinidas y, literalmente, cualquiera puede hacerlo.

A pesar de que la fotografía de stock no es uno de los tipos más famosos de modelado (tiene más prestigio la fotografía de moda, por ejemplo), sigue siendo modelar. Y no es para nada insignificante. De hecho es uno de los mercados fotográficos que más vende en términos de volumen. Por ejemplo están las fotos de Yuri Arcurs, considerado uno de los 10 fotógrafos más influyentes de la historia ya que la mayoría de la población mundial ha visto de una u otra forma alguna de sus imágenes. Arcurs vende 4 millones de licencias de imágenes individuales cada año, o lo que es lo mismo: 1 foto cada 8 segundos.

Yuri trabajando en series temáticas de forma masiva.

Silenciosa pero imparablemente necesaria, anuncios, promociones en banners, vallas de carretera, spots televisivos y demás cosas por el estilo necesitan a la gente de apariencia común. Los productos que aparentan ser “consumidos por gente real” venden más, así que en realidad se compran y venden muchas fotos de stock y de modelos con todo tipo de apariencias.

Hay anuncios para la tercera edad, embarazadas, deportistas, las promociones gubernamentales gustan usar jóvenes, se aprecian por razones de escasez e imagen igualitaria las etnias específicas… hasta los artículos de prensa, tesis universitarias o las portadas de libros son susceptibles a usar una foto de plantilla. En resumen, hay un posible nicho de imagen para cada modelo existente. El mercado puede pasar desapercibido, pero sus titulares siempre están ahí y por todas partes.

Victoria Bond con una de las múltiples familias que no tiene. Fotografía cedida para la entrevista.
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Posas es un fondo verde desayunando y te crean una familia

Desgraciadamente, como se habrá notado, las fotos de stock suelen ser muy generalistas. Se hace así a propósito: para vender lo máximo posible se solicitan poses que se puedan sacar de contexto o incluso editar fácilmente para anunciar o acompañar cualquier cosa. De esta forma, tu cara puede acabar en promociones que en realidad no te gustaría que se relacionaran contigo.

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“Mis suegros descubrieron mi foto en un anuncio laxantes, lo cual fue bastante embarazoso”, comenta para Gizmodo en Español Victoria Bond, actualmente profesora para John Jay College en Nueva York.

Estaba en la universidad en ese entonces, le ofrecieron 2.500 dólares por una sola sesión de un día y, sin pensarlo mucho, sacó las fotos y firmó los papeles. “Lo haría de nuevo porque en aquel entonces necesitaba el dinero, pero debes saber que tu imagen puede aparecer en cualquier lugar y durante mucho, mucho tiempo. Años más tarde, mis imágenes siguen apareciendo”.

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Victoria Bond. La foto que le enviaron sus suegros, cedida para la entrevista.

Se ha encontrado al menos 15 versiones diferentes de sí misma en los últimos años, con familias que no tiene, cajas en las manos que nunca sostuvo y siempre acompañada de hijos o esposos diferentes. Promocionó sin querer su supermercado y sus alumnos la han identificado en la televisión, pero asume que hay muchas más promociones que simplemente no ha visto todavía porque le sacaron al rededor 600 fotos en solo esa jornada.

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Cuando un modelo es seleccionado para una sesión, normalmente la agencia que venderá las imágenes hace también las fotos. Hay algunas modelos que por su fama pueden entregar directamente las que hacen ellos mismos, pero no es lo normal. “Yo fui contratada a través de una agencia para hacer una sesión de 9-5. La compañía que tomó las fotos era la misma que las vendió, y al final me dieron un CD con todas las fotos que usarían. Firmé la sesión de mis derechos sobre ellas y, básicamente, en mi contrato la compañía tenía el derecho de vender las imágenes de todas las maneras posibles y a quien fuera, excepto en lo que respecta a los medicamentos contra el VIH y el SIDA”.

La necesidad de leer a fondo el contrato

Los contratos pueden variar y no existe una estandarización, sino un marco general en el que la ley otorga la capacidad a cada cual de controlar su imagen. “La ley impone siempre una interpretación restrictiva sobre las cesiones, y se entiende que se cede lo que expresamente se especifique”, afirma para Gizmodo en Español Diego de la Vega Merino, abogado.

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Imagen: Modelo de stock probablemente arrepentido. CC// r/Funny

Hay modelos que tienen una exposición enorme y, por el interés que puede tener el banco en difundir su imagen, este podría eventualmente negociar ciertos sitios en los que no quiere salir. Por ejemplo, lugares que vulneren sus derechos de personalidad (pornografía, artículos para fumadores, contextos políticos, medicándose o participando en actividades inmorales o delictivas), pero desgraciadamente no es lo normal, y en caso de que las condiciones especifiquen como permitidos sitios en los que no queramos salir, o directamente diga que cualquiera vale, lo mejor es no firmarlo o asumir consecuencias.

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Con carácter general, los bancos de imágenes suelen procurar que los contratos de licencia se hagan por el mayor tiempo posible y con la máxima amplitud espacial, de forma que prácticamente no se generen restricciones al otorgamiento de licencias sobre la fotografía”, continúa Diego. 

Además, la persona no es notificada de ninguna forma de que sus fotos van a ser usadas en determinado medio y tendría que confiar a ciegas en que el contrato se cumpla tal y como fue pactado. Si uno no se encuentra por ahí puede asumir que de momento se esta cumpliendo y ese es su único seguro: “Aunque el banco de imágenes puede solicitar al dar la licencia a un tercero que le indique con qué fin se va a usar la imagen, normalmente no se lo comunica al titular, sino que se hace a efectos internos”.

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Cuando todo el mundo quiere saber quién eres

Por último, está el punto de la fama. Podría crecer tanto la exposición que el modelo se convierta en un auténtico personaje mediático. Por ejemplo eso le pasó a Rebecca Ariane Givens, conocida como Overexposed Stock Photo Model.

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En 2012, sus fotos aparecieron como ejemplos predeterminados en una plantilla para la plataforma de contenidos Wordpress y otras plantillas empezaron a copiar a esta hasta que aparecía en casi todas las opciones. La gente se tomó muy en serio descubrir quién era Rebecca, que por entonces era totalmente anónima, y para el 2013 tenía una popularidad sin precedentes en Singapur que la llevo a salir en los noticieros e incluso coleccionar clubs de fans que se dedicaban a encontrarla en anuncios y recopilar sus fotos.

Ariane se encuentra a sí misma en una foto y saca una foto con la foto. Fotografía cedida para la entrevista.
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La fama, aunque le ha traído cosas buenas en general, no ha estado exenta de problemas tampoco: “Recientemente tuve que cambiar mi número de teléfono porque tengo un acosador. También una vez hice una sesión con cámara web para un artículo y me tomaron una captura de pantalla y la publicaron en línea. O tuve que enviar cartas legales a tres personas que fingían ser yo, por ejemplo. Creo que eso me abrió los ojos a lo mucho que podría traer esta cosa de la fama”, comenta Rebecca.

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A Ariane sigue gustándole ser modelo, de todas formas. En general dice que le divierte verse en los anuncios por todas partes y modela para aprovechar a sacar fotos “casi en todo lo que hace”. Pero no todos han tenido tanta suerte de aparecer solo en cosas convenientes o de que su círculo social se lo tome tan bien.

Para los que no están conformes y tener su imagen por ahí les ha dado problemas personales, sociales o laborales, existe una solución, aunque cara: “Las cesiones de derechos de imagen son revocables, pero está previsto que se tenga que indemnizar por los perjuicios que pueda causar la retirada de la cesión antes de que venza el acuerdo”, comenta el abogado.

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Aparentemente, estas indemnizaciones pueden ser diez veces mayores de lo que las fotos costaron en un primer lugar. Se debe a que si las fotos se venden bien, durante todos esos años el banco de imágenes iba a estar cobrando por cada copia, y la indemnización va a la par de extrapolar el beneficio que podría haber sido ganado. “Lo deseable sería negociar los términos de la cesión de los derechos con el banco de imágenes antes, no tratar de arrepentirse después”.

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About the author

Victoria Pérez

Reportajes (Jun2017-Feb2018).