A veces creemos que la caída del pelo es inevitable o que forma parte del estrés cotidiano. Sin embargo, detrás de este fenómeno pueden esconderse desequilibrios que conviene identificar a tiempo. En una charla esclarecedora, la dermatóloga y tricóloga Vanina Gegdyszman explicó cómo distinguir entre una pérdida capilar normal y un problema real, y qué prácticas deberíamos adoptar —o abandonar— para mantener un cabello sano.
¿Cuándo deja de ser normal la caída del cabello?
Una de las primeras aclaraciones que hizo la doctora Gegdyszman es terminológica: no es lo mismo caída que alopecia. Mientras que todos perdemos una cierta cantidad de pelo a diario como parte del recambio natural, la alopecia implica una pérdida superior a la considerada fisiológica.

¿Cómo saber si estamos cruzando esa línea? La observación cotidiana es clave. Si notas más cabello de lo habitual en el cepillo, la almohada o la ducha, podrías estar ante una señal de alerta. En esos casos, lo recomendable es acudir a un especialista para analizar el estado del cuero cabelludo y del ciclo de crecimiento capilar.
Lavarse el pelo a diario: ¿sí o no?
Uno de los mitos más extendidos es que lavar el cabello con frecuencia lo debilita. Según la tricóloga, esto no solo es falso, sino que una limpieza adecuada es esencial para mantener el equilibrio del cuero cabelludo. Lo que sí debe adaptarse es la frecuencia según el tipo de piel: si el cuero cabelludo es graso, el lavado puede ser diario; si es seco, quizás convenga espaciarlo más.
Además, mantener el microbioma capilar limpio y en equilibrio es clave para evitar alteraciones como la caspa o las dermatitis.
El impacto de las herramientas de calor (y cómo usarlas sin dañar)
Las planchas, secadores y rizadores no necesariamente provocan caída, pero sí pueden dañar la fibra capilar. El secador, usado a temperatura media y con movimientos, no supone gran riesgo. En cambio, la plancha requiere más precaución: usar protector térmico, secar bien el pelo antes y trabajar con mechones pequeños para reducir el daño.

Son medidas sencillas que pueden evitar el quiebre del cabello y preservar su estructura.
Dormir con el pelo mojado: una mala costumbre
Aunque dormir con el cabello húmedo no causa alopecia directamente, sí puede afectar tanto al cuero cabelludo como a la calidad del cabello. La humedad retenida durante horas puede generar caspa, picor o desequilibrar la flora del cuero cabelludo, además de aumentar la fricción y el daño en la fibra capilar durante el sueño.
Por eso, la indicación es simple y contundente: mejor secar bien el pelo antes de irse a dormir.
Un enfoque consciente para cuidar tu pelo
El cuidado del cabello no se limita a productos cosméticos. Escuchar lo que nos dice nuestro cuero cabelludo, observar cambios sutiles y adoptar buenos hábitos de higiene y prevención pueden marcar la diferencia. A veces, el primer paso para recuperar la salud capilar es simplemente prestar más atención.
Fuente: Infobae.