Durante mucho tiempo, los pterosaurios han sido vistos como simples señores del cielo prehistórico. Criaturas gigantescas de alas membranosas que se elevaban sobre un mundo dominado por dinosaurios. Sin embargo, un descubrimiento reciente ha demostrado que estos enigmáticos reptiles no solo surcaban los cielos, sino que también caminaban entre los gigantes de la tierra firme, con pasos tan firmes como sus vuelos eran majestuosos.
Una nueva pista en el rastro del pasado

Un equipo de paleontólogos de la Universidad de Leicester, en el Reino Unido, ha logrado resolver uno de los grandes misterios del Mesozoico: el momento en que los pterosaurios —reptiles voladores que vivieron entre 230 y 66 millones de años atrás— aprendieron a desplazarse por tierra firme. La clave del hallazgo: una serie de huellas fosilizadas con más de 160 millones de años de antigüedad, que permiten vincularlas por primera vez con especies concretas.
Estas pisadas antiguas —identificadas en zonas costeras e interiores— no solo revelan cómo se movían estas criaturas, sino también cuándo y por qué abandonaron parcialmente el aire para explorar el suelo.
Los tres grupos que dejaron su marca

Las huellas analizadas pertenecen a tres grandes familias de pterosaurios:
1. Neoazdarcoideos
Incluyen al colosal Quetzalcoatlus, uno de los animales voladores más grandes que ha existido, con una envergadura de hasta 10 metros. Las huellas encontradas indican que estos gigantes no solo volaban: también habitaban praderas y zonas costeras, caminando erguidos con sorprendente agilidad para su tamaño.
2. Ctenocasmátidos
Reconocibles por sus mandíbulas largas y dientes finos como agujas, estos pterosaurios frecuentaban ambientes como marismas y lagunas poco profundas. Las huellas indican que se desplazaban con soltura por el agua y la tierra, probablemente buscando peces pequeños y otras presas acuáticas.
3. Dsungariptéridos
Quizás los más contundentes: estos reptiles contaban con extremidades robustas y mandíbulas capaces de triturar moluscos. Lo más revelador es que sus huellas fueron encontradas junto a esqueletos fosilizados, permitiendo a los científicos confirmar con certeza su identidad.
Más que huesos: la historia contada por pisadas
Robert Smyth, investigador principal del estudio, explica que estas huellas son una ventana directa al comportamiento real de los pterosaurios. Mientras que los huesos ofrecen información sobre anatomía y evolución, las pisadas revelan cómo vivían realmente estos animales: dónde se movían, cómo interactuaban con el entorno, e incluso su rol en el ecosistema.
“Tradicionalmente se han ignorado las huellas frente a los fósiles óseos”, dice Smyth, “pero ahora entendemos que las pisadas nos cuentan una parte crucial de la historia”.
Un paso hacia la conquista terrestre

Este hallazgo no solo reconfigura la imagen que teníamos de los pterosaurios, sino que también confirma un cambio ecológico profundo. Hace aproximadamente 160 millones de años, algunas especies comenzaron a adaptarse a la vida terrestre, lo que les permitió ocupar nuevos nichos y compartir hábitat con los dinosaurios terrestres hasta su desaparición, hace 66 millones de años.
El Dr. David Unwin, coautor del estudio, destaca la magnitud del descubrimiento:
“Ochenta y ocho años después del hallazgo de las primeras huellas de pterosaurios, ahora sabemos exactamente quiénes las hicieron… y cómo vivían.”
Cuando volar no era suficiente
La imagen tradicional del pterosaurio como un ser que solo despegaba y planeaba ha quedado atrás. Ahora sabemos que estas criaturas también bajaron a la tierra, caminaron, cazaron y habitaron espacios antes reservados a otros gigantes del pasado.
Y así, mucho antes de que los pájaros se adueñaran de los cielos, unos titanes alados aprendieron a caminar… y conquistaron la Tierra paso a paso.
[Fuente: La Brújula Verde]