Aunque los tiburones rara vez muerden a los humanos, una reciente investigación indica que ciertos ataques podrían no deberse a un comportamiento predatorio. Científicos sostienen que, en ocasiones, los tiburones actúan por defensa propia frente a amenazas humanas. Este hallazgo no solo podría cambiar nuestra percepción sobre estos animales, sino también ayudar a prevenir futuros incidentes.
Algunas mordidas de tiburón podrían ser defensivas
Un grupo de biólogos marinos liderados por investigadores franceses ha publicado un estudio en Frontiers in Conservation Science en el que afirman que cerca del 5 % de los ataques de tiburón a humanos podrían clasificarse como actos de autodefensa. En lugar de intentar alimentarse, los tiburones estarían respondiendo a situaciones que perciben como amenazantes.
El investigador principal, Eric Clua, especialista en tiburones de la Universidad PSL, comenzó a interesarse en este fenómeno tras observar patrones similares durante sus estudios de campo en la Polinesia Francesa. Escuchó numerosos relatos sobre pescadores que mataban sistemáticamente a tiburones atrapados por accidente en corrales de pesca. En algunos casos, los tiburones mordían a los pescadores durante estos intentos de matanza fallida. También hubo reportes de mordidas a pescadores submarinos, donde el tiburón parecía simplemente querer alejar al humano de su presa.
“Al analizar más a fondo, surgió la oportunidad de modelar este mecanismo de defensa personal, que insiste en la responsabilidad humana y no del tiburón en este tipo de accidentes”, comentó Clua a Gizmodo por correo electrónico.
Datos globales revelan un patrón repetido
El equipo comenzó examinando 74 casos de mordidas documentadas en la Polinesia Francesa entre 2009 y 2023. De estos, cuatro casos —aproximadamente un 5 %— mostraban signos claros de motivación defensiva.
Posteriormente, ampliaron el análisis al Global Shark Attack File, una base de datos que registra casi 7.000 ataques desde 1863. Al enfocarse en mordidas clasificadas como “provocadas” (en las que la persona estaba cerca del tiburón), identificaron 322 incidentes —nuevamente alrededor del 5 %— que cumplían con los criterios de defensa propia.
Según los investigadores, estos casos incluyen situaciones en las que el tiburón muerde justo después de una acción humana agresiva, o percibida como tal, y los ataques resultan en heridas superficiales y no letales. Paradójicamente, algunas mordidas defensivas pueden ser violentas en exceso comparadas con la acción humana que las precedió, como cuando un tiburón varado muerde con fuerza a alguien que intenta devolverlo al mar. Para Clua, esto refleja desesperación por sobrevivir a toda costa.
“El estudio muestra que los tiburones tienen tanto derecho como cualquier otro ser vivo a defenderse cuando su supervivencia está en juego”, afirma Clua. “También demuestra que, aunque parezca contradictorio, no siempre es recomendable ayudar a un tiburón en peligro, ya que podría interpretar la acción como una amenaza y reaccionar agresivamente”.
Recomendaciones para evitar encuentros peligrosos
Comprender los diferentes motivos detrás de las mordidas puede ayudar a prevenir futuros incidentes. Los expertos recomiendan no acercarse a tiburones, ni siquiera si parecen indefensos o heridos. Además, se aconseja nadar en grupos de al menos dos personas en zonas donde habitan tiburones, lo que reduce el riesgo de un ataque predatorio prolongado.
A diferencia de algunos depredadores terrestres, quedarse quieto no disuadirá a un tiburón con intenciones predadoras, por lo que es importante intentar defenderse activamente si ocurre un encuentro hostil.
Sin embargo, los ataques de tiburón siguen siendo extremadamente raros. En 2024, solo se registraron 88 mordidas en todo el mundo, de las cuales siete fueron mortales. En comparación, los hipopótamos causan más de 500 muertes al año, y enfermedades transmitidas por animales como la malaria (a través de mosquitos) matan a más de medio millón de personas anualmente.
Cambiar la narrativa: el papel de los medios
Además de reducir el número de mordidas, los investigadores esperan que este estudio modifique la manera en que los medios cubren estos incidentes. Según Clua, los periodistas deberían prestar más atención a las condiciones en que ocurren los ataques y evitar culpar automáticamente a los tiburones, fomentando en cambio una mayor conciencia sobre la responsabilidad humana.
Por ahora, el equipo planea continuar su investigación analizando otros tipos de mordidas de tiburón, como aquellas impulsadas por curiosidad o exploración, donde los tiburones podrían morder para comprobar si un humano es una posible presa. Esta exploración científica, afirman, podría ser clave para promover la convivencia segura entre humanos y tiburones en el futuro.