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Tecnología

Los centros de datos antes dominaban los sets de filmación, pero hoy se convierten en los villanos que destruyen la industria

Un centro de datos obtuvo US$77 millones en subsidios para producir un puesto de empleo y la historia cambia porque parece ser el protagonista de la incipiente ruina.
Por Justin Caffier Traducido por

Tiempo de lectura 4 minutos

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[Versión en español resumida a partir del artículo original en inglés]

En las últimas décadas del cine los centros de datos casi siempre aparecen como “salas de servidores”, y en casi todas las películas las hileras de servidores eran más bien como piezas híbridas en que los protagonistas podían robar, hackear o desviar algo en la tecnología, rodeados de lucecitas que titilan. Esos centros que se veían en la pantalla eran la parte “futurista”, como en Misión Imposible, o Atrapados. Eran oportunidades para la promoción de productos como el logo de Oracle en Iron Man 2, o los veíamos como extensiones siniestras del plan maestro del antagonista, como en Hackers o Skyfall.

Del símbolo futurista al nuevo enemigo social

Avanzamos ya una cuarta parte del siglo XXI y en Eddington de 2025, el centro de datos ya es el villano. Tras la locura colectiva de la pandemia de 2020 el centro de datos de Eddington es más una inevitabilidad creadora de empleo con el apoyo bipartisano que a la audiencia le produce escalofríos. Afortunadamente, hoy los ciudadanos de las ciudades pequeñas están mejor informados que los de la comedia negra de Ari Aster, y conocen los múltiples riesgos de los centros de datos para sus comunidades, para la población de una nación, y en todo el espectro político hay quienes intentan impedir que ese flagelo golpee a su comunidad.

En los últimos años Silicon Valley ha impulsado el boom de los centros de datos con la “revolución de la IA”, pero ahora se sabe que los chatbots que pudren el cerebro, la animación basura y las armas de guerra y vigilancia no son los beneficios de la IA que se esperaban, como la cura para el cáncer o el acortamiento de la semana laboral. Y las ciudades pequeñas a las que apuntan los constructores de centros de datos, pelean para defenderse de la contaminación, el agotamiento de recursos energéticos y el ruido.

Las corporaciones históricamente conseguían instalaciones y aprobaciones, con la zanahoria de “creación de empleos” ante los políticos y votantes. Pero los centros de datos no ofrecen ese valor, porque existen para que la tecnología reemplace a los empleados y además, los empleos locales que crean son pocos. Si bien en su construcción se crean puestos temporarios, solo se concretan algunas decenas de empleos una vez construidos.

Food and Water Watch publicó un informe que indica que en 2024 solo unas 23.000 personas obtuvieron puestos de trabajo permanentes en EE.UU. en esos centros. En Virginia, “capital mundial de los centros de datos” donde ya hay centenares construidos y otros tantos en construcción, “los centros de datos generan 1 puesto de empleo permanente por cada US$13 millones que se invierten”, lo que implica un costo 100 veces mayor que en otros sectores.

Un centro del JPMorganChase expuesto en New York Focus se aprobó en audiencia pública en 2024, y el banco recibió US$77 millones en subsidios impositivos para construir su centro de datos en Orangeburg, donde hay 5.000 habitantes. El centro crearía solo un puesto de trabajo real y permanente.

En ese artículo, el jefe de la Agencia de Desarrollo Industrial (IDA) de Rockland Steven Porath dijo que era “anticuado” evaluar los méritos de costo por empleo creado, diciendo que “no se toman en cuenta todos los otros factores económicos para la comunidad”.

El análisis optimista de Porath destaca beneficios para las arcas públicas y los individuos, pero no toma en cuenta los perjuicios: aumento en las tarifas de energía, y potencial contaminación del agua potable, por ejemplo. Los impactos ambientales a largo plazo todavía no se han determinado, y en el estado y en el nivel federal se propone pausar el desarrollo hasta que se puedan llevar a cabo los análisis correspondientes.

En otros lugares del país hay gobiernos y votantes locales que ya reconocen que los centros de datos son riesgos existenciales y buscan impedir su construcción. En Festus, Missouri, el consejo local ignoró la preocupación del público y aprobó un centro de US$6 mil millones. Como resultado, la mitad del concejo municipal ha sido removido. El Consejo Municipal de Oklahoma aprobó unánimemente una moratoria para impedir la construcción de centros de datos a lo largo de este año. Y una ciudad de California al este de Los Ángeles fue todavía más proactiva ante este problema: prohibió el lunes que en Monterey Park se construyan centros de datos, según informa Substack de Brian Merchant. Se votaron tres ordenanzas de manera unánime, para impedir el envenenamiento de la comunidad, tras escuchar a los residentes que protestaban contra el centro de datos de IA que se proponía construir, proyecto que luego abandonó HMC StratCap de Australia.

La victoria de Monterey Park muestra que la prohibición es posible para otras ciudades de la nación, que se oponen a las Grandes Tecnológicas y a Wall Street, que buscan construir instalaciones vampiro en sus localidades. Si los ciudadanos están informados y organizados, y los miembros del concejo municipal los apoyan, la burbuja de la IA podría acabar estallando.

Tal vez, la representación cinematográfica de este momento anti-centros de datos no tenga tanta acción como Tom Cruise hackeando mientras cuelga de un cable, pero eso no le resta potencia ya que después de todo, en algún momento la idea de una película sobre la fundación de Facebook era algo lejano, y ya está a punto de estrenarse la secuela.

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