Una pareja camina por las costas cercanas a la devastada central de Fukushima, usando ropa protectora. (Foto: AP Images)

Una nueva fuente de material radiactivo, producto del desastre nuclear de Fukushima en 2011, ha sido encontrada a hasta 100 kilómetros de distancia en las costas cerca de la planta nuclear. El hallazgo revela que los reactores averiados son capaces de propagar radiación lejos del sitio del accidente, y de formas sorprendentes.

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Un nuevo estudio, publicado en la revista cient√≠fica Proceedings of the National Academy of Sciences, revela que el cesio radiactivo de Fukushima se ha acumulado en la arena y las aguas subterr√°neas a una distancia de hasta 100 kil√≥metros en la costa, cerca de la antigua planta nuclear. El cesio‚Äď137 es un is√≥topo radiactivo que se forma por fisi√≥n nuclear, y que es letal para los seres humanos cuando son expuestos en grandes cantidades. Los cient√≠ficos responsables del estudio, Virginie Sanial de la Instituci√≥n Oceanogr√°fica de Woods Hole y Seiya Nagao de la Universidad Kanazawa, dicen que los niveles de radiaci√≥n no son motivo de alarma para la salud p√ļblica, pero s√≠ se trata de una nueva e inesperada fuente de radiactividad que ‚Äúdeber√≠a ser tomada en cuenta al momento de gestionar las costas en las que se ubican las centrales nucleares‚ÄĚ.

Aproximadamente unas 440 plantas nucleares operativas en todo el mundo están ubicadas en una costa. Después del accidente de 2011, los científicos han monitoreado la fuga de radiación a medida que entra en la atmósfera o se esparce en los ríos, pero el desastre de la planta de Fukushima, destruida por un terremoto y un tsunami, es el primer incidente de este tipo que ocurre cerca de un océano. El nuevo estudio es el primero en considerar las vías subterráneas como un lugar para el almacenamiento y la liberación de contaminantes radiactivos, después de un desastre nuclear.

El equipo de investigación trabajando en una de las ocho playas que estudiaron. (Foto: Souichiro Teriyaki, Universidad Kanazawa)

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Los investigadores analizaron muestras de ocho playas entre los a√Īos 2013 y 2016, las cuales se encontraban a menos de 100 kil√≥metros de la central. Para tomar las muestras enterraron tubos de 2 metros de largo, y as√≠ extraer arena profunda y agua subterr√°nea. Los niveles de cesio en las aguas subterr√°neas salobres (una combinaci√≥n de agua dulces y agua salada) eran 10 veces m√°s altos de los que se detectan actualmente en las aguas que se arremolinan en los alrededores del puerto de Fukushima. En el caso de la arena, se encontr√≥ cesio en una profundidad de hasta 90 cent√≠metros.

Sanial y Nagao sospechan que los altos niveles de cesio‚Äď137 radiactivo fueron liberados al ambiente despu√©s del desastre de 2011, y despues fue transportado a trav√©s de la costa por las corrientes oce√°nicas. Durante los d√≠as y semanas siguientes al accidente nuclear, las olas habr√≠an llevado los desechos radiactivos a las playas cercanas. El cesio se uni√≥ a la superficie de los granos de arena, y algunos de ellos lograron llegar hasta las aguas subterr√°neas.

Imagen: Natalie Renier,Institución Oceanográfica de Woods Hole.

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Sin embargo, el cesio pierde su factor ‚Äúpegajoso‚ÄĚ cuando es expuesto al agua salada, lo que quiere decir que con cada ola y marea que pasa poco a poco es llevado de vuelta al oc√©ano. La cantidad de material radiactivo detectada por los investigadores en las aguas cercanas a la costa es casi igual a las cantidades que provienen de las otras dos fuentes conocidas de radiactividad: filtraciones que todav√≠a ocurren en la planta nuclear y el desbordamiento de los r√≠os que transportan cesio. Es importante destacar que las tres fuentes est√°n liberando radiactividad a un ritmo miles de veces inferior al que se detect√≥ despu√©s del desastre de 2011. El cesio tina una vida promedio muy larga, as√≠ que ‚Äúsolo el tiempo podr√° eliminar el cesio de las arenas, a medida que es lavado por el agua marina‚ÄĚ, explic√≥ Sanial en un comunicado.

La cantidad de cesio que se observ√≥ no supone una amenaza para la salud p√ļblica, pero el estudio revel√≥ que el material radiactivo puede ser transportado muy lejos del lugar de un accidente nuclear. Por √ļltimo, el descubrimiento tambi√©n a√Īade un factor complejo m√°s que tomar en cuenta al momento de decidir c√≥mo gestionar una planta nuclear y d√≥nde colocarla. [Proceedings of the National Academy of Sciences]