Durante un tiempo, en la zona del r√≠o Mara que hace frontera entre Kenia y Tanzania, los investigadores se dieron cuenta de algo extra√Īo: agrupaciones de peces muertos de una pieza en la orilla, lo que hac√≠a indicar que no eran v√≠ctimas de cocodrilos o hienas. Resulta que los hipop√≥tamos tienen la culpa.

Es posible que asfixiarse debido a unas heces sea una de las formas más desagradables de morir, pero eso es exactamente lo que le sucedía a estos peces en el río Mara africano. Y no solo solo una vez, sucede repetidamente.

El fen√≥meno se investig√≥ cuando los investigadores notaron que los peces muertos a veces se quedaban en las orillas cuando el r√≠o se elevaba debido a la lluvia. A trav√©s de una serie de pruebas que tomaron varios a√Īos para completarse, pudieron identificar al autor ‚Äúletal‚ÄĚ: las piscinas fecales de los hipop√≥tamos. Seg√ļn la investigadora Emma Rosi:

Juntos, los hipop√≥tamos de Mara agregan alrededor de 8.500 kg, o 9.3 toneladas, de material parcialmente digerido en el r√≠o cada d√≠a. Est√°bamos interesados ‚Äč‚Äčen c√≥mo esta afluencia masiva de materia org√°nica y nutrientes influy√≥ en la vida acu√°tica.

Image: Wikimedia Commons

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Llev√≥ nada menos que tres a√Īos de observaciones monitoreando la qu√≠mica del agua desde 171 ‚Äúpiscinas‚ÄĚ de hipop√≥tamos y el resto del r√≠o. Debido a que los hipop√≥tamos pueden ser peligrosos para los humanos, tuvieron que usar unos botes de control remoto que llevaban sensores para probar dichas piscinas.

Cuando los hipopótamos defecan, sus heces se hunden en el fondo del río. A medida que las masas de caca se descomponen, las bacterias que lo devoran también consumen el oxígeno en el agua, como resultado de ello lo desoxigenan. Además, la actividad microbiana produce productos químicos como el amonio, el sulfuro de hidrógeno, el metano y el dióxido de carbono, y los primeros dos son potencialmente tóxicos para los peces.

Este estado de las cosas est√° bien cuando el agua se queda en las regiones de las piscinas de hipop√≥tamo del r√≠o. Sin embargo, se convierte en un gran problema cuando las fuertes lluvias producen flujos de agua que lavan este tipo de agua an√≥xica r√≠o abajo, en h√°bitats de peces. Entonces, la afluencia repentina de agua empobrecida en ox√≠geno puede causar hipoxia temporal, y las heces a√ļn en descomposici√≥n contin√ļan consumiendo ox√≠geno donde termina, lo que provoca que se asfixien. Seg√ļn los investigadores:

Image: Pexels

Las aguas residuales humanas, la sequía, las granjas de cerdos o los corrales de ganado pueden conducir a la hipoxia, pero demostramos que también puede ser causada por la vida silvestre en ríos no regulados. Y el oxígeno es la variable maestra para toda la vida acuática

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Los investigadores documentaron durante esos tres a√Īos 55 flujos de descarga en los que el caudal del r√≠o aument√≥ al doble de su velocidad normal. De estos, notaron disminuci√≥n de ox√≠geno en 49, y el ox√≠geno cay√≥ lo suficientemente bajo como para matar a los peces hasta 13 veces.

Con todo, el proceso es natural, de hecho, el equipo concluye que adem√°s de limpiar el r√≠o, los flujos de agua que matan a los peces proporcionan una fuente de alimento para otros animales que viven en la zona, como aves y cocodrilos, ‚Äúun sistema que ofrece una ventana al pasado ilustrando c√≥mo los ecosistemas podr√≠an haber funcionado antes del impacto humano‚ÄĚ. [Nature v√≠a The Atlantic]