Durante miles de millones de años, los restos de dinosaurios han guardado silencio bajo capas de roca y limo. Ahora, un hallazgo en China ofrece una voz fósil a través de sus huevos. Con la ayuda de técnicas innovadoras, los investigadores no solo han datado con precisión su antigüedad, sino que también han abierto una ventana inédita hacia el clima del Cretácico Tardío.
Un hallazgo en la cuenca de Yunyang

En el yacimiento de Qinglongshan, en el centro de China, los científicos han recuperado más de 3.000 huevos de dinosaurio fosilizados, muchos de ellos con una deformación mínima pese al paso de 85 millones de años. Entre ellos, un conjunto de 28 huevos incrustados en limolita con brechas se convirtió en la muestra clave para el nuevo estudio publicado en Frontiers in Earth Science.
El equipo utilizó la datación por uranio-plomo (U-Pb) directamente en la cáscara, un procedimiento inédito hasta ahora en huevos de dinosaurio. La precisión alcanzada supera a los métodos indirectos, como la datación de rocas volcánicas o cenizas asociadas.
La huella de un clima cambiante

Estos resultados sitúan estos huevos en el Cretácico Superior, hace 85 millones de años, con un margen de error de apenas 1,7 millones de años. Esta etapa coincidió con un periodo de intensa actividad volcánica, extinciones masivas y fluctuaciones climáticas que alteraron la temperatura global.
La transición de un clima cálido a otro más frío habría afectado a la diversidad de dinosaurios y condicionado la cantidad de huevos depositados. Para los paleontólogos, la porosidad de las cáscaras —muy distinta a la de otros grupos— podría reflejar una adaptación evolutiva frente a ese enfriamiento progresivo.
Una nueva forma de leer el pasado

Hasta ahora mismo, los huevos fosilizados eran un recurso poco explotado para reconstruir la historia de la Tierra. El nuevo enfoque cambia esa percepción: permite trazar cronologías sólidas, comparar regiones y entender cómo los dinosaurios reaccionaron ante crisis ambientales.
Los investigadores creen que ampliar el análisis a más capas rocosas ayudará a construir una cronología regional detallada, e incluso a rastrear migraciones de especies. Como señaló el Dr. Bi Zhao, autor del estudio, estos fósiles “pueden transformar la historia en narrativas convincentes sobre cómo se vivió y murió en el Cretácico Superior”.