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Ciencia

Los primeros fósiles de murciélagos ya aparecen volando y nadie sabía dónde empezó todo. 103 genomas y 44 fósiles apuntan ahora al mismo lugar

Cuando los murciélagos irrumpen en el registro fósil ya saben volar y ecolocalizar. El mayor análisis genómico y fósil realizado hasta ahora sitúa sus orígenes hace unos 65 millones de años.
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Hay un problema bastante frustrante para cualquiera que intente averiguar cómo aprendieron a volar los murciélagos: cuando aparecen por primera vez en el registro fósil, el trabajo parece estar prácticamente terminado.

Los ejemplares conocidos de comienzos del Eoceno, hace entre 56 y 52 millones de años, ya tenían alas funcionales y algunos incluso presentan adaptaciones compatibles con la ecolocalización. Además, aparecen casi simultáneamente en lugares tan alejados como Europa, Norteamérica, Asia y Australia. Encontrar su punto de partida únicamente siguiendo huesos era, por tanto, extraordinariamente difícil.

Ahora, el mayor análisis combinado de fósiles y genomas de murciélagos realizado hasta la fecha propone una respuesta: todo habría comenzado en Europa hace unos 65 millones de años, poco después de la extinción de los dinosaurios no avianos.

Para encontrar al primer murciélago tuvieron que reconstruir uno que nunca hemos visto

Los primeros fósiles de murciélagos ya aparecen volando y nadie sabía dónde empezó todo. 103 genomas y 44 fósiles apuntan ahora al mismo lugar
© Matthew F. Jones.

El trabajo, publicado en Nature por el consorcio internacional Bat1K, reunió los genomas de 103 especies actuales, incluyendo 42 secuenciadas para esta investigación y representantes de las 21 familias reconocidas.

Después añadieron una segunda pieza: 44 especies fósiles y cientos de características anatómicas. Con todo ello reconstruyeron simultáneamente parentescos, fechas de separación entre linajes y movimientos entre continentes. En total participaron 137 investigadores de 64 países.

El modelo situó al ancestro de todos los murciélagos en la Europa del Paleoceno tardío con una probabilidad posterior del 99,2%. Eso contradice reconstrucciones anteriores que habían señalado alternativamente a África, Asia o Norteamérica como posibles cunas del grupo. No significa que los investigadores hayan encontrado al primer murciélago europeo. Sigue faltando precisamente ese fósil.

La conclusión surge de reconstruir hacia atrás la historia de sus descendientes, teniendo en cuenta algo especialmente complicado: una vez apareció el vuelo, estos animales adquirieron una capacidad excepcional para dispersarse. El lugar donde aparece un fósil antiguo puede estar a miles de kilómetros de donde surgió originalmente su linaje.

Desde Europa comenzaron a conquistar prácticamente todo el planeta

Los primeros fósiles de murciélagos ya aparecen volando y nadie sabía dónde empezó todo. 103 genomas y 44 fósiles apuntan ahora al mismo lugar
© Shutterstock / Binturong-tonoscarpe.

Según la reconstrucción, algunos de aquellos primeros murciélagos europeos se desplazaron pronto hacia África, formando un eje Europa-África desde el que después saldrían distintas expansiones hacia Asia, América y Australia.

Una de ellas habría llevado a antepasados de los noctilionoideos desde Europa hasta Norteamérica hace aproximadamente 54 millones de años. Otros grupos siguieron rutas completamente diferentes mientras las principales ramas modernas se diversificaban durante el Eoceno.

El momento tampoco parece casual. Parte de esa explosión evolutiva coincidió con el Máximo Térmico del Paleoceno-Eoceno, hace unos 56 millones de años, cuando el planeta atravesó un episodio de calentamiento global extremo que alteró ecosistemas y distribuciones de especies.

Y volar probablemente no fue la única habilidad que apareció muy pronto

El nuevo árbol evolutivo también coloca al fósil Vielasia, de unos 50 millones de años, muy cerca de las ramas más antiguas conocidas. Su anatomía indica que podía utilizar ecolocalización laríngea, produciendo sonidos y utilizando sus ecos para orientarse. Eso sugiere que esta capacidad apareció antes de que se diversificaran las familias modernas y, por tanto, relativamente cerca del origen del grupo.

Vuelo y ecolocalización podrían haber formado así parte del mismo paquete evolutivo temprano que convirtió a estos pequeños mamíferos en uno de los grupos más exitosos del planeta. Hoy existen más de 1.500 especies, desde consumidores de frutas y néctar hasta cazadores de peces o animales que se alimentan de sangre.

La reconstrucción no cierra completamente el misterio. Un fósil más antiguo podría obligar a modificarla. Pero, por ahora, 103 genomas y 44 fósiles señalan en la misma dirección: el primer mamífero que consiguió mantenerse en el aire probablemente levantó el vuelo sobre Europa hace unos 65 millones de años.

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