Hoy la NASA intentará lanzar la misión Artemis 2, primera misión tripulada a la luna en más de 50 años, que ha llevado décadas de preparativos y que podría asegurar o negar el dominio estadounidense del espacio. ¿Qué podría salir mal?
De hecho, hay muchas cosas que podrían surgir a lo largo de este costoso viaje que rodeará a la luna: fallas en propulsores, clima solar peligroso, entre otras cosas. Aquí mencionamos algunas:
Error de inyección orbital
A poco de su lanzamiento la nave espacial Orion y la etapa de propulsión criogénica se separarán del resto del cohete de lanzamiento SLS, y la etapa de propulsión se encenderá para que la nave Orion mantenga su trayectoria. Hay una muy remota probabilidad de que esto falle y la Orion no llegue a la baja órbita terrestre, con lo que deberá reingresar a la atmósfera y volver a la Tierra.
Más o menos a los 49 minutos del vuelo el motor elevará el perigeo – punto más bajo de la órbita de la Orion – a una altitud de 161 kilómetros sobre la Tierra. Con eso el perigeo de la Orion debería llegar al perigeo una hora después del lanzamiento y allí la etapa de propulsión se volverá a encender para elevar la nave espacial a la alta órbita terrestre, tras lo cual se separará de la nave y la tripulación pasará las siguientes 23 horas preparándose para volar alrededor de la luna.
Falla en la inyección translunar
El primer día de vuelo, la tripulación encenderá los motores de la Orion para ubicarla en la geometría orbital correcta para la inyección translunar al segundo día. Es el encendido de motor más crítico de la misión porque pone a la Orion en camino a la luna.
Aproximadamente 25 horas después del lanzamiento el módulo de servicio de la Orion encenderá sus motores para poner a la nave en curso hacia la luna y su trayectoria de libre retorno que la traerá de regreso a la Tierra, pero si esto falla, el plan de la misión tal como se lo definió, ya no se cumplirá, según informó la NASA. La Orion podría quedar varada en la alta órbita terrestre, en una trayectoria equivocada que no llegue a la luna y que obligue a abortar la misión para regresar a Tierra.
Por eso hay planes de contingencia para una variedad de problemas, como fallas de funcionamiento, pérdida de contacto con el control de la misión, o fallos que obliguen a la Orion a regresar.
Fallo de los sistemas de módulo de servicio
La NASA dice que el módulo de servicio es la usina de la nave Orion. Brinda electricidad, propulsión, control térmico, aire y agua a los astronautas y — lo más importante — los mantiene con vida. Cualquier falla en cualquiera de estos sistemas podría causar graves problemas.
Hay cuatro alas de paneles solares que se despliegan en el espacio para generar electricidad, absolutamente esencial porque provee energía a toda la nave, sea para cargar baterías o para mantener vivos a los astronautas.
En la Artemis 1 el sistema de energía generó más de la que se esperaba pero una de las unidades tuvo una anomalía. Los ingenieros encontraron que el problema era un fallo producido por la radiación que abrió varios de los interruptores del circuito electrónico a destiempo. No fue un problema grave, pero en la Artemis 2 algo así podría interrumpir la distribución de energía, que alimenta a los sistemas de vida, aviónica y propulsión.
El sistema de propulsión tiene 33 motores que permiten que la Orion pueda seguir maniobrando aunque fallen algunos propulsores, pero no puede reemplazar al motor principal de la nave espacial para cambios importantes en la trayectoria. También hay sistemas redundantes de soporte de la vida. Pero en el improbable caso de un cierre total del sistema los astronautas perderían acceso al aire respirable, al agua potable, al control de la temperatura y la presión adecuada en la cabina.
Viento solar violento
En los 10 días de la misión la NASA mantendrá la atención puesta en el sol. Porque los estallidos de actividad solar como las llamaradas clase X o las eyecciones de masa coronal podrían interrumpir los sistemas de la nave Orion y presentar riesgos para la tripulación.
Incluso sin influencia del clima solar los vuelos espaciales exponen a los astronautas a niveles de radiación mucho mayores de los que hay en la Tierra, y una llamarada solar o la eyección de masa coronal haría que esa dosis aumentara drásticamente.
La Orion está equipada con escudos contra la radiación y sensores que monitorean los niveles en el interior de la nave, pero el clima solar violento podría superar la barrera protectora. Si los niveles de radiación aumentan y son peligrosos los astronautas deben construirse un refugio, forrando las partes internas menos protegidas con elementos que se han cargado a bordo.
También, el clima solar puede interrumpir las comunicaciones, interferir con los sensores de navegación y las computadoras de a bordo o los sistemas de energía.
Aunque el pronóstico parece prever un clima sereno, el sol puede ser impredecible. El monitoreo de la radiación y del clima solar son partes clave de los objetivos de la misión y la seguridad de los tripulantes.
Escudo contra el calor
Tras dar la vuelta a la luna el campo de gravedad Tierra-luna atraerá a la nave Orion naturalmente hacia la Tierra. Antes de reingresar en la atmósfera el módulo tripulado se separará del módulo de servicio, exponiendo el escudo de calor del módulo tripulado. Protegerá a la nave y sus tripulantes del extremo calor de hasta 2.760°C, aunque según la NASA, en el descenso la nave será sometida a tan solo 1.649°C.
Hubo problemas con el escudo de calor de la Artemis 1 y tras su regreso a la Tierra los ingenieros vieron que se habían visto afectadas grandes porciones del escudo. Eso podría exponer a los astronautas a temperaturas extremadamente peligrosas. La NASA y Lockheed Martin, contratado para la Orion, han pasado los últimos cuatro años investigando y corrigiendo el problema del escudo de calor, y determinaron que la causa eran los gases que se acumularon en la parte externa y que durante el reingreso no se habían podido expulsar.
Fallos de paracaídas
La NASA confía en que el escudo de calor funcionará como debe en la Artemis 2, pero el reingreso será la parte más riesgosa para los astronautas. Porque existe la posibilidad de que no funcione correctamente el sistema de paracaídas de la Orion.
Son 11 paracaídas que desacelerarán a la nave, de 521 km/h a 27 km/h en la última parte del reingreso para que caiga suavemente en el océano, según Lockheed Martin. La nave espacial Orion usa tres paracaídas para aterrizar o acuatizar, pero puede hacerlo con solamente dos. Si fallan más de dos, la caída será peligrosa.
Aclaremos que todas las situaciones que enumeramos son escenarios poco probables de lo peor que podría suceder. Aunque la NASA no lanzaría a la Artemis 2 sin sólida confianza en la misión y la seguridad de los astronautas, no hay vuelo espacial que no tenga riesgos, y las anomalías no se pueden predecir. Deseamos que el épico regreso de la humanidad a la luna salga a la perfección, sin problema alguno.
Este artículo ha sido traducido de Gizmodo US por Lucas Handley. Aquí podrás encontrar la versión original.