Los órganos donados que tanto se requieren no suelen durar y el trasplante tiene que ser rápido. Se calcula que los órganos vitales como el corazón o el pulmón tienen que trasplantarse al receptor dentro de las seis horas como máximo, y el órgano que más resiste es el riñón, aunque solo se puede trasplantar tras 36 horas como máximo.
Eso significa que la lista de espera para órganos en EE.UU. cuenta con más de 100.000 personas que necesitan un órgano. La lista sigue sumando pacientes que esperan. Pero ahora, los cirujanos e investigadores médicos de la Universidad de Minnesota acaban de informar sobre un avance que podría brindar una solución. Un equipo de la universidad codirigido por el cirujano de trasplantes Erik Finger, dice que logró mantener congelados unos riñones de cerdo durante meses, y en un caso llegó a ser un año. Luego lograron descongelarlos lentamente, probarlos, y trasplantar estos órganos ya descongelados en cerdos receptores de prueba.
La investigación se publicó como trabajo de prepublicación en bioRxiv, a la espera de la revisión por expertos, y confirma que los órganos que habían estado congelados recuperaron su color y produjeron orina. Esas son señales de suma importancia de que se logró restablecer el flujo sanguíneo y la función del órgano.
“Hace diez años… No diría que albergaba esperanzas de que funcionara, pero tras el último trasplante salí de la sala y dije que esto era un gran avance”, le dijo Finger a MIT Technology Review el jueves.
Cerdo congelado
El equipo de la Universidad de Minnesota recorrió un largo camino hasta llegar a este hito en la cirugía y la criopreservación. Eso incluyó ensayos más pequeños con trasplantes de riñón de ratas que tuvieron éxito y se publicaron en 2023, además de otro trasplante de riñón de cerdo en 2025, que había estado congelado durante diez días. El término técnico de este proceso de congelamiento es vitrificación, que implica poner tejido vivo en un agente químico crioprotector (CPA) para congelarlo en este caso a -150°C, creando un estado de preservación en que se cristaliza en animación suspendida.
Al llegar a los -120°C, le dijo Finger a MIT Tech Review, el órgano “puede permanecer estable durante largos períodos de tiempo, y creemos que podría ser indefinidamente”.
La vitrificación se ha utilizado como rutina en la medicina reproductiva para guardar óvulos, esperma y embriones, pero el proceso se hace más complejo según el tamaño de la materia viva que se vitrifica.
Finger trabajó en colaboración con el departamento de ingeniería mecánica de la facultad que incluye al bioingeniero John Bischof, para desarrollar una solución de nanopartículas de óxido de hierro que se añadió a la mezcla de crioprotección. Las nanopartículas conductoras del calor y la electricidad (que son seguras) podían activarse para mejorar cualquier daño que sufriera el órgano al descongelarlo, al tiempo de llevarlo a temperatura ambiente de manera más uniforme y cuidada.
Lo que se espera
Es evidente que el objetivo a largo plazo es replicar con éxito el mismo procedimiento con órganos humanos. Ese esfuerzo en parte es financiado por la Fundación Nacional de Ciencias que supervisa el Centro de Investigación de Ingeniería para Tecnologías Avanzadas para la Preservación de Sistemas Biológicos (ATP-Bio) con sede en la Universidad de Minnesota Twin Cities.
“La capacidad de poder pausar el tiempo biológico en un órgano complejo como el riñón abre la puerta a un cambio transformador en la medicina de trasplantes”, dijo el año pasado en declaraciones el profesor Mehmet Toner, de la Facultad de Medicina de Harvard y director adjunto de ATP-Bio.
Los obstáculos entre esta avanzada tecnología de vitrificación segura y el regreso del órgano a temperatura ambiente siguen siendo complejos, señalan Finger y sus colegas en su nuevo trabajo.
«Escalar la vitrificación de órganos a las dimensiones humanas hace que el desafío de volver a temperatura ambiente implique resolver problemas inherentes de enfriamiento, estabilidad del agente crioprotector, transporte del CPA y toxicidad biológica”, escribieron en su trabajo de investigación.