Foto: BMW

El mejor coche que he tenido fue un BMW 325ci de 2003, y conducir coches modernos hace que lo eche de menos a√ļn m√°s. Una de las diferencias m√°s desafortunadas y evidentes que noto respecto a aqu√©l cl√°sico es el frustrante grosor de los volantes modernos.

Soy plenamente consciente de que el 325ci que echo tanto de menos no es exactamente un coche espectacular, pero era lo suficientemente deportivo. Tenía un sonido increíble, la cantidad perfecta de potencia para un adolescente, un atractivo cambio manual de cinco marchas y un volante forrado de cuero que era más agradable que cualquier volante grueso y acolchado con el que me he encontrado recientemente.

Advertisement

Mi sentimentalismo por el viejo volante de mi antiguo coche renaci√≥ la semana pasada, cuando estaba por ah√≠ disfrutando con el nuevo Aston Martin DB11 sobre el que mi compa√Īera Kristen Lee de Jalopnik escribir√° pronto, y que tiene un enorme tosco y molesto grosor en comparaci√≥n.

No es solo el Aston Martin. El Jaguar I-Pace que prob√© hace un par de semanas, el Audi S3, y la mayor parte de los √ļltimos crossovers tienen exactamente el mismo problema. Aparentemente, todos los coches de lujo o deportivos modernos vienen con una de estas pesadas y robustas abominaciones.

Me gusta tanto el volante de un BMW antiguo porque es como si estuviese seguro de sí mismo. Tiene, quizás, una pulgada de diámetro y está perfectamente redondeado, con auténticas costuras en el cuero de la parte inferior sobre las que descansan satisfactoriamente las yemas de tus dedos cuando lo sujetas por completo. No hay relleno. No es suave. Es una herramienta sólida con la que yo solía dirigir felizmente el coche el coche que estaba encantado de poseer.

No era agresivo hasta el punto de resultar incomodo, pero no estaba acolchado y suave, y tampoco era excesivamente reconfortante. La dureza me hizo sentir confiado, y no había nada en el camino que pudiese distraerme del resto de la experiencia. Había un nivel de utilitarismo que ahora falta en los coches modernos.

El 325ci estaba bien porque daba la sensaci√≥n de ser una m√°quina dise√Īada para ser utilizada por m√≠, que se acab√≥ traduciendo en la esencia directa y simple del volante. No era una m√°quina que intentase silenciar la experiencia, suavizar su tacto y tratar constantemente de maximizar el confort sobre el resto de cosas.

Advertisement

Foto: Justin Westbrook

Los volantes modernos -como el que puedes encontrar en el DB11, en uno de los √ļltimos BMW o en casi cualquier coche de los que venden hoy en d√≠a- parecen completamente separados de la experiencia mec√°nica del coche. ¬ŅPor qu√© el volante de mi coche tiene que ser blando? ¬ŅPor qu√© su circunferencia tiene que tener esa forma de cu√Īa?

Estoy seguro de que alg√ļn tipo de ciencia de la comodidad te dir√° que la suavidad y el grosor ayudan a relajar el conductor. Que proporciona m√°s superficie. Que el grosor permite el montaje de un sistema de calefacci√≥n para las manos. Que as√≠ se escala mejor con la amplitud general del resto del dise√Īo interior del coche. Que es congruente con el resto de elementos que tienen que ver con la experiencia del pasajero...

Advertisement

Pero al conducir un autom√≥vil, especialmente uno deportivo, no quiero la experiencia del pasajero. No quiero ser acunado. Quiero la experiencia de conducir. Mis manos no sudaban tanto cuando el volante era m√°s peque√Īo y no estaba acolchado. Estoy convencido de que un volante m√°s delgado har√≠a que la cabina de conducci√≥n se sintiera menos abarrotada. Se sent√≠a fuerte. Se notaba el peso de la parte no electr√≥nica del volante. Me sent√≠a conectado.

Dame mi volante duro, fuertemente envuelto en cuero y delgado, y deja de consentirme con esos accesorios blandos y suaves. Déjame disfrutar del uso de mis manos para conducir antes de que me lo quiten los coches autónomos.