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Ciencia

¡Luce aterrador! Las olas gigantes del océano podrían volverse más monstruosas, según un estudio

Utilizando una piscina de olas con forma circular los ingenieros hallaron que las olas podrían ser cuatro veces más grandes de lo calculado.
Por Adam Kovac Traducido por

Tiempo de lectura 2 minutos

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Olvídate de las olitas de un día soleado en la playa. El océano es un lugar aterrador, capaz de desplegar un poder fantástico. Ahora, un nuevo análisis de la física de las olas revela que pueden llegar a proporciones más terribles de lo que se creía. 

Entender las olas en los grandes océanos del mundo es importante y complejo. A pesar de que se han estudiado tanto todavía no se sabe con claridad por qué rompen las olas. Sin embargo, las olas tienen un papel importante en el intercambio de gases entre el aire y el agua, y eso tiene relevancia en los modelos climáticos. También, la capacidad de pronosticar las enormes olas vagabundas forma parte del diseño de estructuras construidas lejos de las costas como sucede con las plataformas gasíferas y petrolíferas, o las granjas eólicas. De hecho, es crucial saber qué tan grandes pueden llegar a ser las olas, y según los modelos estudiados, las olas anómalas podrían ser hasta cuatro veces más grandes que las más enormes que se hayan registrado. 

Olas en combo

Diseño Sin Título (10)
© The University of Edinburgh

Para entender mejor la dinámica de las olas un grupo de ingenieros de las Universidades de Manchester y Oxford se zambulleron en el mundo de las olas. Y en su estudio publicado en Nature indican que hasta hoy todo lo que se pensaba sobre las olas estaba errado. Se creía que las olas tenían dos dimensiones y se movían en una única dirección. Pero los ingenieros dicen que eso no es del todo preciso y que bajo determinados criterios específicos las olas son capaces de moverse en varias direcciones a la vez, lo cual da como resultado gigantescas olas en combo. 

Para estudiarlo utilizaron un gran tanque circular de olas ubicado en el centro de Investigaciones de Energía Oceánica FloWave, para estudiar olas que no estuvieran limitadas en su movimiento y rumbo. Utilizaron aparatos de medición de olas y pudieron estudiar las estructuras de las olas cuando empiezan a romper. Se apoyaron en un estudio previo que había usado ese mismo tanque de olas para simular la infame ola Draupner de 1995, de 25,6 metros, que fue la primera ola vagabunda confirmada que medía el doble que la ola promedio en el área en que ocurrió. 

Simularon las condiciones de un huracán con olas cruzadas. Cuanto más amplias eran las olas convergentes, más grande era la ola combinada. “A diferencia de las olas unidireccionales, las multidireccionales pueden ser el doble de grandes antes de romper”, dijo San Draycott de la Universidad de Manchester. Además, cuando las olas se encontraban, crecían más antes de romper. Calcularon que podrían multiplicarse por cuatro en tamaño, con posibilidades de que las olas vagabundas alcanzaran los 102 metros. Faltaría entender el rol de la profundidad en el océano real para llegar a conclusiones más definitorias.

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