Collen Pinski, National Geographic

Cuando los conocimientos sobre astronomía eran escasos, que el Sol una vez cada tanto desapareciera y todo se sumiera en la oscuridad daba algo de pánico. Como respuesta, y a lo largo de la historia, la humanidad ha tendido a encontrar explicaciones causales muy inverosímiles que hoy en día nos suenan a chiste.

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Animales devoradores

Algunas culturas pensaban que demonios o animales consum√≠an el Sol. Los vikingos, por ejemplo, ve√≠an lobos atrap√°ndolo o tratando de com√©rselo. Por su parte, China se caracteriza por su t√≥tem de drag√≥n y tiene una historia muy desarrollada sobre √©l. Dicha bestia mitol√≥gica es un animal respetado en su cultura, y por esa raz√≥n la explicaci√≥n m√°s adecuada para ellos es la de ‚Äúun drag√≥n que intenta devorar la luz del Sol‚ÄĚ. En respuesta, en los pueblos se tocaban tambores para asustar a la bestia. Como siempre surt√≠a efecto, porque evidentemente el Sol acababa por despejarse de nuevo, se reforzaba la idea.

Aunque este mito fue desapareciendo con el avance de la ciencia, hasta hace poco los ritos se sosten√≠an como tradici√≥n popular. De hecho, dos d√≠as antes del eclipse solar de 2009, el Gobierno chino inform√≥ en la cadena de televisi√≥n nacional de todos los detalles sobre el suceso, para ‚Äúeliminar cualquier p√°nico y superstici√≥n‚ÄĚ y prevenir por anticipado el tocar de los tambores.

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Las embarazadas

En muchos pa√≠ses de Centroam√©rica, y especialmente en M√©xico, se piensa que hay peligro para las mujeres embarazadas porque puede provocar malformaciones. Se les recomienda directamente no ver el evento ni salir durante el mismo. Est√° relacionado con la idea de que durante los eclipses se producen radiaciones da√Īinas. En realidad no hay evidencia alguna de que las radiaciones solares afecten a fetos, ni a otros organismos vivos, ni en eclipses ni durante cualquier otro d√≠a.

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Cegueras y envenenamientos

S√≠, el Sol puede da√Īarte la vista. Despu√©s de minutos de ver el Sol directamente sin protecci√≥n, cualquier d√≠a del a√Īo, la mayor√≠a de las personas tendr√° cierto grado de da√Īo permanente en la retina, lo que pasa que brilla tanto que a penas somos capaces de aguantar mir√°ndolo.

Durante un eclipse solar total, cuando el disco de la luna empieza a cubrir el Sol, la corona brillante emite s√≥lo radiaci√≥n lum√≠nica parcial, y se hace m√°s c√≥modo observarlo directamente, pero est√° haciendo da√Īo igual y de ah√≠ viene el peligro. No es nada m√≠stico, la realidad es que siempre causa da√Īo a la retina mirar directamente.

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Por otro lado, relacionado con la falsa idea de los rayos solares nocivos, algunas personas creen que durante el eclipse se estropea la comida y se recomienda no cocinar. No explican, eso sí, qué ocurre con la comida ya cocinada y la almacenada en las despensas.

Imagen: NASA.

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Premoniciones celestiales

Las ideas de que durante el eclipse ‚Äúpasar√° algo‚ÄĚ no son nada nuevo. Desde el fin del mundo hasta el futuro de Donald Trump, dicen los astr√≥logos, est√° escrito en las estrellas, y varios han vaticinado que el eclipse solar total tendr√° ‚Äúgraves consecuencias para el presidente‚ÄĚ.

Huelga decir lo indemostrables que son estas predicciones, pero todas ellas descansan sobre la premisa de que en la historia algunas veces ha pasado algo antes o después de un eclipse.

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Por ejemplo, el historiador griego Her√≥doto asegur√≥ que Thales de Mileto predijo un eclipse en 585 aC que paraliz√≥ una sangrienta batalla. O, cuando el rey Enrique I de Inglaterra, hijo de Guillermo el Conquistador, muri√≥ en el a√Īo 1133, el evento coincidi√≥ con un eclipse solar total.

La realidad, siempre tan poco poética, es que los eclipses solares totales no se registran a menudo y es normal que, cada tanto, coincida y pase algo. Lo matemáticamente imposible, de hecho, sería que nunca pasase nada durante ellos.

As√≠, una muestra aleatoria puede encontrar tales correlaciones de vez en cuando, pero son superados en n√ļmero por todas las otras ocasiones durante las cuales no pas√≥ nada y por tanto no constituyen ni una tendencia ni una prueba.

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De todas formas, s√≠ est√° pasando algo este a√Īo: que el evento est√° provocando todo tipo de celebraciones. En medio de esta ‚Äėeclipseman√≠a‚Äô, es una buena oportunidad para mostrar que realmente conocemos el sistema solar y no dejarnos llevar por supersticiones y teor√≠as absurdas. Disfrutemos del espect√°culo y conozcamos a fondo este momento fascinante de la naturaleza.