En los últimos años, Marruecos ha ganado protagonismo como un centro de producción clave para la industria automotriz europea. Con costes de producción más bajos y energía renovable abundante, fabricantes como Stellantis y Renault están trasladando modelos estratégicos a sus plantas en territorio alauita.
Uno de los factores determinantes para este cambio es la diferencia de costes. Marruecos ofrece salarios base entre 500 y 600 euros, considerablemente inferiores a los de Europa, además de tarifas eléctricas bajas gracias a su apuesta por energías renovables. Estas condiciones han llevado a Stellantis y Renault a ampliar su capacidad productiva en el país, con inversiones significativas que impulsan su competitividad global.
El impacto en España: el caso de Villaverde
La planta de Stellantis en Villaverde, Madrid, es uno de los principales afectados por esta tendencia. Actualmente produce los Citroën C4 y C4 X, modelos clave para la industria española. Sin embargo, a partir de 2027, la producción de la nueva generación del C4 se trasladará a la planta de Kenitra, Marruecos.
En 2022, Villaverde fabricó más de 105.000 unidades, aunque en 2023 esta cifra se reducirá a entre 80.000 y 90.000. Este traslado representa un golpe para la industria española, que es el segundo mayor productor de automóviles en Europa, con 1,8 millones de unidades anuales.
Marruecos, un gigante en crecimiento

La planta de Stellantis en Kenitra ya produce 200.000 vehículos anuales, pero las nuevas inversiones apuntan a alcanzar las 450.000 unidades. Además, el Gobierno marroquí ha duplicado la capacidad del Automotive City en el puerto Tanger Med, un intercambiador clave para el envío de vehículos hacia Europa.
Actualmente, Marruecos fabrica 700.000 automóviles al año, pero se espera superar el millón para 2027. Modelos como el Peugeot 208 y los microcoches Citroën Ami, Opel Rocks y Fiat Topolino ya forman parte de su portafolio productivo, reforzando su posición en el mercado global.
El futuro de Villaverde
Aunque se prevé la asignación de nuevos modelos para la planta de Villaverde, el proceso no será fácil. Los retos de electrificación y la incertidumbre sobre la demanda global complican la distribución de la producción entre las plantas. El apoyo público será crucial para mantener a España en la competencia.
Este movimiento subraya el cambio en la industria automotriz, donde los costes y la sostenibilidad juegan un papel fundamental en la toma de decisiones.