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Ciencia

Marte lleva miles de millones de años escondiendo un secreto en una de sus lunas. Japón está a punto de viajar 600 millones de kilómetros para resolverlo

Japón prepara una misión histórica para aterrizar en Fobos, una de las lunas de Marte, y traer muestras a la Tierra. Diez gramos de polvo podrían revelar el origen de ambos satélites y parte del pasado marciano.
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Marte lleva décadas bajo la mirada de sondas, satélites y robots que recorren su superficie buscando pistas sobre un pasado que pudo albergar agua líquida y condiciones favorables para la vida. Sin embargo, hay un misterio que sigue sin resolverse: nadie sabe con certeza de dónde salieron sus dos pequeñas lunas. Fobos y Deimos tienen formas irregulares, superficies cubiertas de cráteres y un origen que todavía divide a los científicos.

Japón está a punto de dar un paso decisivo para resolver esa incógnita. La Agencia Japonesa de Exploración Aeroespacial (JAXA) tiene previsto lanzar el 20 de octubre la misión Martian Moons eXploration (MMX), una nave que viajará hasta Marte, aterrizará en Fobos y recogerá muestras de su superficie. Su objetivo parece modesto: traer apenas 10 gramos de polvo y rocas a la Tierra. Pero ese pequeño cargamento podría cambiar lo que sabemos sobre la formación del planeta rojo y sus satélites.

Dos lunas, un misterio y una misión que nunca se había conseguido completar

Marte lleva miles de millones de años escondiendo un secreto en una de sus lunas. Japón está a punto de viajar 600 millones de kilómetros para resolverlo
El vehículo francoalemán Idefix recorrerá Fobos durante unos 100 días para analizar su terreno antes de las operaciones principales de muestreo. © DLR / CNES.

Fobos y Deimos son muy diferentes de nuestra Luna. Tienen tamaños reducidos, formas parecidas a grandes rocas espaciales y órbitas extremadamente próximas a Marte. Fobos, el mayor de los dos, mide aproximadamente 27 kilómetros en su dimensión más larga y completa una vuelta alrededor del planeta en menos de ocho horas. Su origen ha generado dos grandes hipótesis. Una plantea que ambos satélites fueron asteroides capturados por la gravedad marciana. La otra sostiene que se formaron a partir de los escombros expulsados cuando un cuerpo gigantesco impactó contra Marte hace miles de millones de años.

La NASA explica que el análisis de la composición química de estos cuerpos podría ayudar a distinguir entre ambos escenarios. Si presentan características similares a determinados meteoritos primitivos, la hipótesis de la captura ganaría fuerza. Si contienen materiales relacionados con Marte, el escenario de un gran impacto recibiría nuevos apoyos.

La misión MMX intentará obtener las pruebas que faltan. Según el programa científico publicado por JAXA, la nave estudiará la topografía, composición, gravedad y estructura de Fobos, además de observar Deimos durante la última fase de sus operaciones. El proyecto recupera la experiencia japonesa en misiones de retorno de muestras. Las sondas Hayabusa y Hayabusa2 consiguieron transportar a la Tierra materiales de los asteroides Itokawa y Ryugu, respectivamente. Sin embargo, ninguna misión ha logrado hasta ahora traer muestras directamente de una luna marciana.

Una nave de cinco toneladas y un pequeño explorador contra una gravedad casi inexistente

Marte lleva miles de millones de años escondiendo un secreto en una de sus lunas. Japón está a punto de viajar 600 millones de kilómetros para resolverlo
El rover Idefix, desarrollado por Francia y Alemania, estudiará la superficie de Fobos antes de las operaciones de recogida de muestras de la nave japonesa. © DLR / CNES.

MMX despegará a bordo del cohete H3 desde el Centro Espacial de Tanegashima, en Japón. La agencia espacial confirmó el lanzamiento para el 20 de octubre de 2026 a las 4:41 de la madrugada, hora japonesa, equivalente a las 16:41 del lunes 19 en Argentina.

El viaje durará aproximadamente un año. La nave llegará a las proximidades de Marte en agosto de 2027 y, posteriormente, comenzará a estudiar Fobos desde una órbita cercana. Durante unos tres años analizará su superficie antes de intentar dos descensos controlados. Uno de los mayores desafíos será la gravedad. En Fobos es alrededor de 2.000 veces menor que en la Tierra, por lo que incluso una maniobra suave podría provocar que una nave rebote al tocar el suelo. Para reducir ese riesgo, MMX cuenta con un sistema de aterrizaje de cuatro patas y mecanismos de absorción de impactos. Además, antes de los descensos principales, desplegará un pequeño vehículo explorador llamado Idefix.

Este rover, desarrollado conjuntamente por las agencias espaciales de Francia y Alemania, podrá desplazarse sobre la superficie, analizar las características del terreno y ayudar a identificar zonas adecuadas para las maniobras posteriores. La misión tendrá además instrumentos científicos proporcionados por la NASA. Entre ellos destaca MEGANE, diseñado para medir la composición elemental de Fobos mediante rayos gamma y neutrones.

Diez gramos de polvo podrían revelar una historia mucho más grande

Cuando llegue el momento de recoger las muestras, la nave dispondrá de dos sistemas diferentes. El primero utilizará una pequeña barrena para extraer material hasta unos dos centímetros de profundidad. El segundo, desarrollado con participación de la NASA, empleará gas presurizado para levantar partículas de la superficie y capturarlas en un recipiente.

Según los detalles técnicos publicados por JAXA, la nave permanecerá entre dos y tres horas sobre Fobos durante cada operación de muestreo. Después deberá despegar de nuevo, conservar el material y preparar su regreso a la Tierra.

Existe una posibilidad especialmente interesante: Fobos podría contener pequeños fragmentos de Marte expulsados por antiguos impactos de asteroides. Los científicos estiman que una parte minoritaria del material superficial podría proceder del planeta rojo, lo que permitiría estudiar rocas marcianas sin aterrizar directamente en Marte.

La NASA considera que esas muestras podrían proporcionar información sobre la evolución del sistema marciano, incluida la historia del agua y los materiales orgánicos. Eso no significa que los investigadores esperen encontrar organismos vivos en Fobos, sino posibles pistas químicas y geológicas sobre las condiciones que existieron en Marte. Si todo sale según lo previsto, MMX abandonará la región marciana en 2030. La cápsula con las muestras regresará a la Tierra en 2031 y aterrizará en Australia, donde será recuperada antes de trasladarse a Japón.

El éxito tendría implicaciones que van más allá de la ciencia planetaria. Fobos es considerado un posible punto de apoyo para futuras exploraciones humanas de Marte, aunque todavía existen enormes desafíos técnicos antes de evaluar una instalación permanente.

Japón se prepara así para una misión que podría cerrar uno de los grandes interrogantes del sistema solar. La respuesta sobre el nacimiento de dos lunas marcianas podría encontrarse en apenas un puñado de polvo que lleva miles de millones de años esperando ser analizado.

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