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Microalgas al rescate del agua: el sistema que limpia metales pesados usando residuos cotidianos

Un equipo de científicos españoles y suecos ha desarrollado un sistema pionero que utiliza microalgas adheridas a residuos industriales y aceite de cocina usado para eliminar metales pesados del agua. La tecnología no solo depura aguas contaminadas, sino que recupera materiales valiosos y apunta a un modelo real de economía circular.

La contaminación del agua es uno de los grandes problemas ambientales del siglo XXI. La expansión industrial, la minería y el consumo masivo han convertido ríos y acuíferos en sumideros de residuos tóxicos difíciles de tratar. Frente a este escenario, la ciencia busca soluciones que no solo limpien, sino que también reduzcan el impacto ambiental y aprovechen los recursos existentes. Y ahí es donde entran las microalgas.

El problema invisible que envenena el agua

Metales pesados como el cobre, el cadmio o el plomo están presentes en muchas aguas residuales, especialmente en las procedentes de la actividad minera. Estos elementos no se degradan fácilmente, se acumulan en los ecosistemas y pueden causar graves problemas de salud en humanos y animales.

Regiones como Huelva, marcada históricamente por la minería en la cuenca del río Tinto, o el norte de Suecia, donde se han descubierto grandes yacimientos de tierras raras, conocen bien este problema. El reto no es solo eliminar estos contaminantes, sino hacerlo de forma sostenible.

Microalgas al rescate del agua: el sistema que limpia metales pesados usando residuos cotidianos
© INABIO_EC – X

Microalgas: pequeñas, resistentes y muy eficaces

Investigadores de la Universidad de Huelva y de la Universidad de Umeå han desarrollado un sistema que utiliza microalgas del género Chlorella, organismos microscópicos capaces de sobrevivir en condiciones extremas. Estas microalgas se adhieren a un material fabricado a partir de azufre residual industrial y aceite de cocina usado, formando una biopelícula activa.

El resultado es un filtro biológico capaz de atrapar metales pesados de forma sorprendentemente eficiente. En apenas ocho horas, el sistema logra eliminar hasta el 95 % del cobre y del cadmio, y más del 50 % del plomo presente en el agua.

Economía circular aplicada a la depuración

Uno de los aspectos más interesantes del sistema es su enfoque circular. Los materiales utilizados para crear el soporte de las microalgas suelen considerarse residuos sin valor. Aquí, en cambio, se convierten en parte esencial del proceso de depuración.

Además, los metales atrapados no se pierden: pueden recuperarse y reutilizarse posteriormente. De este modo, la tecnología no solo limpia el agua, sino que devuelve al sistema recursos valiosos, reduciendo la necesidad de nuevas extracciones.

Más allá de los metales pesados

El potencial de las microalgas no termina ahí. Investigaciones recientes han demostrado que algunas especies también pueden degradar compuestos orgánicos altamente tóxicos procedentes de la industria petrolera, contaminantes que se acumulan fácilmente en el agua y en la cadena alimentaria.

El objetivo a medio plazo es desarrollar sistemas capaces de eliminar múltiples tipos de contaminantes utilizando la misma filosofía: soluciones inspiradas en la naturaleza, sostenibles y reutilizables.

Una solución que imita a la naturaleza

Este tipo de tecnologías muestran que es posible transformar un problema ambiental en una oportunidad. Usar organismos vivos para limpiar lo que la actividad humana ensucia no solo es eficaz, sino que abre la puerta a un nuevo modelo de gestión del agua.

Las microalgas, invisibles a simple vista, podrían convertirse en aliadas clave para recuperar ecosistemas dañados y avanzar hacia una economía verdaderamente circular.

Fuente: TheConversation.

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