Durante mucho tiempo, las plantas fueron consideradas las pioneras en la conquista del medio terrestre. Sin embargo, un reciente estudio científico internacional, publicado con la participación de universidades de Bristol, Okinawa y el Barcelona Supercomputing Centre, cambia por completo ese relato:
los hongos llegaron primero.
Según la investigación citada por Muy Interesante, estos organismos habrían colonizado la Tierra entre 1.400 y 900 millones de años atrás, mucho antes de que existieran los primeros árboles o helechos.
El hallazgo no solo reescribe la historia evolutiva, sino que revela que los hongos fueron los verdaderos arquitectos del planeta habitable.
Un origen que se remonta a los albores del planeta
El equipo, liderado por el biólogo evolutivo Lénárd L. Szánthó, empleó una técnica de reloj molecular —un método que mide la acumulación de mutaciones genéticas para estimar edades evolutivas— y la combinó con un análisis de transferencias horizontales de genes.
Estas “fugas” genéticas, en las que un gen salta de una especie a otra sin seguir la herencia directa, sirvieron como marcadores temporales.
“Si una especie transfirió un gen a otra, debía existir antes”, explicó Szánthó.
Gracias a esta estrategia, los investigadores reconstruyeron con precisión inédita el árbol evolutivo de los hongos, descubriendo que su origen coincide con el surgimiento de los primeros organismos multicelulares complejos.
En aquella época, la Tierra estaba dominada por mares primitivos y microbios, y la atmósfera apenas contenía oxígeno.
Aun así, los hongos ya habían desarrollado las herramientas bioquímicas necesarias para sobrevivir fuera del agua y comenzar a modificar el paisaje.

Los primeros colonizadores del suelo
El estudio sugiere que los hongos fueron los primeros en abandonar el océano y establecerse en tierra firme, mucho antes de las plantas.
Lo hicieron en colaboración con algas microscópicas, formando las primeras asociaciones simbióticas conocidas.
Estas alianzas —antecesoras de los líquenes y micorrizas actuales— permitieron descomponer las rocas, liberar minerales y crear los primeros suelos fértiles.
Durante cientos de millones de años, estas asociaciones transformaron un planeta rocoso en un entorno capaz de albergar vida compleja.
Cuando las plantas finalmente aparecieron, encontraron un mundo ya preparado: suelos ricos, nutrientes disponibles y redes subterráneas de hongos que facilitaron su desarrollo.
En palabras de los autores:
“Los hongos fueron los verdaderos arquitectos del planeta vivo”.
Una revolución silenciosa que nunca se detuvo
Aun hoy, los hongos continúan siendo la base oculta de los ecosistemas.
Descomponen la materia orgánica, reciclan nutrientes y mantienen la salud del suelo. Sin ellos, los bosques y selvas dejarían de existir en cuestión de décadas.
Su papel simbiótico también sigue siendo vital: más del 90 % de las plantas actuales dependen de las micorrizas, redes de hongos que se conectan con sus raíces y les ayudan a absorber agua y minerales.
En un planeta que enfrenta crisis climáticas, incendios y pérdida de biodiversidad, entender la función ecológica de los hongos no es solo cuestión de historia natural:
es una clave para el futuro de la vida en la Tierra.

La nueva narrativa evolutiva
El descubrimiento obliga a reescribir el relato clásico de la colonización terrestre.
Los hongos, antes vistos como acompañantes silenciosos, se revelan como protagonistas esenciales de la transición entre un mundo marino y uno terrestre.
Además, el estudio abre una pregunta fascinante: si los hongos moldearon la Tierra de hace mil millones de años, ¿podrían desempeñar un papel similar en otros planetas?
La búsqueda de vida en Marte y en las lunas heladas de Júpiter y Saturno podría inspirarse en este hallazgo. Tal vez, los primeros signos de vida fuera de la Tierra no sean plantas… sino hongos extraterrestres, siguiendo la misma lógica evolutiva que transformó nuestro planeta.
Fuente: Infobae.