Saltar al contenido
Ciencia

Las algas de la nieve esconden un ciclo invisible en la Antártida: Así están acelerando el deshielo

Lo que parece un simple cambio de color en la superficie del hielo esconde un mecanismo biológico inesperado. Un estudio demuestra que estas algas reducen el albedo y desencadenan un círculo vicioso que preocupa a los científicos por su impacto en el deshielo de las plataformas antárticas.
Por

Tiempo de lectura 2 minutos

Comentarios (0)

El paisaje antártico se asocia con un blanco inmutable, pero la realidad es más compleja. Bajo ciertas condiciones, aparecen manchas verdes y rojizas en la nieve: colonias microscópicas de algas. Hasta hace poco eran una curiosidad visual, pero hoy la ciencia señala que son parte de un ciclo invisible que acelera el derretimiento del hielo y amenaza la estabilidad de las plataformas polares.

Un hallazgo que conecta biología y clima

Las algas de la nieve reducen el albedo y aceleran el deshielo en la Antártida: un estudio revela cómo funciona el ciclo
© University of Cambridge.

Investigadores analizaron durante varios años las plataformas Brunt y Riiser-Larsen, en la Antártida Occidental, para entender cómo interactúan temperatura, deshielo y biomasa de algas. Lo que descubrieron fue sorprendente: las floraciones surgen temprano en la temporada, antes de que se alcancen las temperaturas máximas. Esa anticipación resulta clave porque oscurece la superficie y reduce el albedo, el reflejo natural de la nieve frente a la radiación solar.

La correlación estadística fue clara: el pico de crecimiento de algas ocurrió dos meses antes que el máximo de temperatura y del área de fusión. En otras palabras, los organismos biológicos están adelantándose al clima y condicionando su evolución.

Un ciclo de retroalimentación

Las algas de la nieve reducen el albedo y aceleran el deshielo en la Antártida: un estudio revela cómo funciona el ciclo
© El Litoral.

Las algas producen pigmentos como la astaxantina, que intensifican los tonos rojizos y verdosos. Estos compuestos, además de colorear la nieve, incrementan la absorción de energía solar. El proceso no derrite el hielo de inmediato, pero sí acelera su transformación con el paso del tiempo.

El resultado es un círculo vicioso: más calor significa más agua líquida disponible; esa agua permite que crezcan más algas; y más algas reducen aún más el albedo, reforzando el deshielo. Una dinámica que parecía imperceptible ahora se revela como un engranaje decisivo en la criosfera.

Implicaciones para el futuro polar

El estudio advierte que estas floraciones no son un fenómeno aislado. Observaciones en Groenlandia y Canadá ya habían mostrado estructuras similares de nieve porosa que retienen agua y sostienen actividad microbiana. La investigación confirma que los procesos biológicos deben considerarse al mismo nivel que los físicos para proyectar el futuro de los polos.

Las plataformas de hielo son piezas críticas en el equilibrio global: regulan el flujo de masas hacia el océano y, con ello, el aumento del nivel del mar. Que organismos microscópicos puedan alterar ese balance demuestra hasta qué punto la vida, incluso en sus formas más diminutas, está entrelazada con el destino del planeta.

Compartir esta historia

Artículos relacionados