Hasta finales de la d√©cada de los 80 cualquier conductor que pasara por la Ruta 16 cerca de Fayetteville (Virginia Occidental) pod√≠a encontrarse con la imagen perturbadora de cinco ni√Īos junto a una recompensa por cualquier pista sobre su paradero. Han pasado m√°s de 70 a√Īos desde su desaparici√≥n.

En aquel cartel ya derruido por el tiempo se pod√≠a apreciar un primer plano de cinco hermanos, todos de cabello oscuro. Se trataba de Martha, de 12 a√Īos; Jennie, de 8 a√Īos; Louis, de 9 a√Īos; Betty, de 5 a√Īos y Maurice, de 14 a√Īos.

Ubicado en el condado que lleva el mismo nombre, el peque√Īo pueblo de Fayette forma parte de Virginia Occidental. Un lugar peque√Īo y pintoresco que actualmente no llega a las 4 mil personas. Una comunidad donde todos se conocen y la mayor√≠a de las familias son parte de generaciones que se asentaron en la zona.

Su calle principal apenas llega a los 90 metros. Así que nos podemos imaginar como Fayette no destaca por nada, además, claro está, de los hechos que tuvieron lugar en la Navidad de 1945. Todavía hoy el pueblo se divide entre los que creen en la versión oficial de los hechos… y quienes creen que esa otra mitad sabe más de lo que dice.

Y todav√≠a discuten si los ni√Īos est√°n vivos o muertos.

Advertisement

Navidad en casa de los Sodder

Calle principal en Fayetteville. Wikimedia Commons

Nochebuena de 1945 en casa de George y Jennie Sodder. La pareja ten√≠a nada menos que 10 hijos, aunque aquella noche faltaba el hijo mayor, ausente en el Ej√©rcito. Los ni√Īos se fueron a dormir antes de la medianoche en una casa que contaba con dos plantas, poco despu√©s lo hace la pareja. A eso de la 1 de la ma√Īana George se levanta exaltado, la casa est√° llena de humo, r√°pidamente sale del cuarto y certifica el incendio.

George y Jennie huyen con rapidez llevándose con ellos a cuatro de sus hijos, quedan cinco más en el interior y todos se encuentran en la planta de arriba. George no puede entrar otra vez por la puerta principal debido a las llamas, así que accede a la planta baja por una ventana anexa. El hombre la rompe produciéndose un corte profundo en el brazo.

Nada más entrar el humo y el fuego imposibilitan el avance de George, cada paso es en falso y las llamas ya han barrido parte de las habitaciones de la planta baja: el salón, el comedor, la oficina de George, la cocina, su dormitorio… a duras penas accede hasta las escaleras que llevan a la planta de arriba, pero es demasiado tarde. El fuego ha derruido la mayor parte de la estructura. George debe buscar otra forma de subir.

Sylvia, de 2 a√Īos, se hab√≠a salvado porque dorm√≠a con sus padres en la cuna. Estaba fuera de la casa sana y salva al igual que Marion, de 17 a√Īos, y sus dos hermanos John (de 23 a√Īos) y George Jr. (de 16 a√Īos), quienes hab√≠an logrado huir saltando desde la ventana del piso de arriba en la habitaci√≥n que compart√≠an.

Advertisement

Aquellos minutos agónicos no dejaban margen para pensar demasiado. George calculó que Maurice, Martha, Louis, Jennie y Betty debían estar todavía en sus dos habitaciones, acurrucados en alguna esquina mientras esperaban que su padre los salvara de las llamas. Las habitaciones se encontraban a ambos lados del pasillo, separadas las dos por la escalera, o lo que quedaba de ella envuelta en llamas.

Casa a las afueras de Fayetteville. Wikimedia Commons

George sale de la casa con la esperanza de poder llegar hasta las habitaciones desde las ventanas de arriba, pero por alguna extra√Īa raz√≥n la escalera que siempre manten√≠a apoyada contra la casa estaba desaparecida. Se le ocurri√≥ una alternativa: quiz√°s podr√≠a conducir uno de sus camiones hasta la casa y subir desde el veh√≠culo hasta alcanzar las ventanas. Extra√Īo tambi√©n, porque ninguno de los dos camiones arrancaba, en cambio el d√≠a anterior hab√≠an funcionado sin problemas.

Entonces ve los barriles. Bingo. Podr√≠a sacar el agua de la lluvia que presumiblemente tienen de los d√≠as anteriores y apilarlos para poder subir. Desgraciadamente el agua de los barriles se hab√≠a congelado y convertido en hielo. Cinco de sus hijos estaban atrapados en alg√ļn lugar dentro de esa enorme casa en llamas y no pod√≠a hacer nada. Entonces es cuando se fija en su brazo. La sangre brotaba a borbotones y por un momento est√° a punto de perder el conocimiento.

Marion, la hija de 17 a√Īos, decide correr en busca de ayuda, alg√ļn vecino que pueda socorrerles. Acude a casa de Tom, un vecino cercano, y le ruega que por favor le deje llamar a los bomberos de Fayetteville. La joven llama pero no obtiene respuesta. Un vecino que vio el incendio hizo una llamada desde una taberna cercana, pero al igual que con Marion, nadie respond√≠a. Angustiados, un tercer vecino que estaba viendo lo que ocurr√≠a se acerc√≥ hasta el condado y localiz√≥ al jefe de Bomberos, F. Morris, qui√©n puso en marcha la alarma de incendios.

Advertisement

El cuartel de bomberos estaba a unos 3 kil√≥metros de la casa de los Sodder, pero el equipo de emergencias no pudo llegar a la casa hasta las 8 de la ma√Īana. Para entonces, la casa de los Sodder se hab√≠a reducido a cenizas. George y Jeannie pensaron que sus hijos hab√≠an fallecido en el interior de la casa.

Ocurre que tras las primeras pesquisas e investigación en los días posteriores, nadie encontró ni un solo rastro o resto de los críos. El jefe Morris sugirió que el fuego había sido lo suficientemente intenso como para cremar por completo los cuerpos. Un inspector de policía del estado peinó los escombros y atribuyó el incendio a un cableado defectuoso.

George, apesadumbrado, enterr√≥ el s√≥tano de la casa y los restos del desastre con kilos de tierra con la intenci√≥n de preservar el sitio como un monumento conmemorativo. Pasaron los d√≠as y finalmente la oficina del forense emit√≠a cinco certificados de defunci√≥n, lo hac√≠a justo antes del a√Īo nuevo. Se atribu√≠a a las causas de la muerte el fuego o la asfixia.

No pasó mucho tiempo hasta que los Sodder empezaron a preguntarse si sus hijos seguirían con vida.

Los Sodder antes de navidad

Los cinco ni√Īos desaparecidos

George Sodder naci√≥ en Tula, Cerde√Īa, en 1895. El hombre hab√≠a emigrado a Estados Unidos junto a su hermano mayor en 1908 cuando ten√≠a 13 a√Īos. Unos a√Īos despu√©s su hermano regresa a Italia, pero George se queda en el pa√≠s por su cuenta. Hab√≠a encontrado trabajo en el sector del ferrocarril en Pennsylvania. Poco despu√©s se muda a Virginia en busca de un futuro mejor. Inteligente y ambicioso, primero encuentra trabajo como conductor para poco despu√©s lanzarse a montar su propio negocio: una empresa de camiones para transportar materiales para la construcci√≥n (m√°s tarde para el carb√≥n).

Advertisement

Un d√≠a entr√≥ en una tienda local y conoci√≥ a la hija de los propietarios. Se trataba de Jennie Cipriani, una joven que hab√≠a venido de Italia cuando ten√≠a 3 a√Īos. Ambos se casar√≠an y tendr√≠an 10 hijos entre 1923 y 1943, estableci√©ndose poco despu√©s en esa especie de Twin Peaks que se convirti√≥ para los Sodder, el pueblo de Fayetteville.

Por aquella √©poca el pueblo ten√≠a una peque√Īa (aunque bastante activa) comunidad de inmigrantes italianos. Los Sodder llegaron a ser una de las familias de clase media m√°s respetadas de la zona, una familia preocupada por su comunidad. Quienes lo recordaban dec√≠an que George era muy dado a discutir o mantener debates encendidos sobre pol√≠tica o temas actuales, pero por alguna raz√≥n jam√°s habl√≥ de su juventud. Mucho menos de las razones que le llevaron a salir de Italia desde peque√Īo.

La casa donde viv√≠a la familia numerosa era grande, una vivienda a las afueras de dos plantas con un gran jard√≠n. Alrededor de la casa los Sodder hab√≠an plantado varios √°rboles y se podr√≠a decir que ten√≠an una vida casi perfecta... hasta que comenzaron a suceder una serie de extra√Īos sucesos.

Un d√≠a apareci√≥ un desconocido, los Sodder calculan que fue durante el oto√Īo. El hombre pregunta a George si necesita a alguien para arreglar el cableado de la casa. El tipo da la vuelta a la vivienda y se dirige a la parte de atr√°s. Luego se√Īala la caja de los fusibles y le dice a George:

Esto va a causar un incendio alg√ļn d√≠a.

Advertisement

Estatura en la calle principal de Fayetteville. Getty

George se extra√Īa, en primer lugar por aquel misterioso tipo, en segundo lugar porque la compa√Ī√≠a el√©ctrica acababa de realizar el mantenimiento en su casa. Aquello se qued√≥ en una extra√Īa an√©cdota pero poco despu√©s aparece otro personaje. En este caso se trataba de un tipo que pretend√≠a venderle un seguro familiar. George lo declina amablemente pero el hombre se pone hecho una furia y le dice:

Tu maldita casa va a estar en llamas, y tus hijos ser√°n destruidos. Van a pagar por las sucias observaciones que han estado diciendo sobre Mussolini.

Vale, aquello era tremendamente raro. George siempre hab√≠a sido muy franco cuando alguien tocaba el tema. Nunca neg√≥ su aversi√≥n por el dictador italiano y a menudo hab√≠a discutido con otros miembros de la comunidad italiana del pueblo sobre la figura de Mussolini. A√ļn as√≠, decidi√≥ no darle mayor importancia y no tomar en serio las amenazas de aquel hombre.

Pero George no fue el √ļnico que tuvo una serie de extra√Īos encuentros. Sus hijos mayores tambi√©n recordaban un evento en particular. Justo antes de las fat√≠dicas navidades se dieron cuenta de que un hombre estaba estacionado en la autopista, un tipo que estaba observando atentamente a los m√°s peque√Īos cuando regresaban de la escuela.

Advertisement

As√≠ llegamos al d√≠a de Navidad. Poco despu√©s de que los ni√Īos hubieran abierto unos regalos y se fueran a dormir, el tel√©fono de la casa empieza a sonar. Jennie responde y al otro lado suena la voz de un hombre desconocido por la familia. El tipo pregunta por un tal Richard, y de fondo, mientras el hombre habla, se pod√≠an apreciar unas risas estridentes. Jennie le dice que est√° equivocado y que all√≠ no vive nadie con ese nombre, luego cuelga.

La madre vuelve sobre sus pasos sin hacer ruido para no despertar a los ni√Īos. Pero mientras se dirige a la cama se da cuenta de que todas las luces de abajo segu√≠an encendidas y las cortinas abiertas, adem√°s, la puerta principal no est√° cerrada con llave. La mujer gira la cabeza y ve a Marion. Se hab√≠a quedado dormida en el sof√° del sal√≥n. Jennie asumi√≥ que los otros chicos estaban arriba ya en la cama.

Apag√≥ las luces, cerr√≥ las cortinas, luego la puerta con llave y regres√≥ a su habitaci√≥n. Apenas hab√≠a comenzado a conciliar el sue√Īo la mujer escucha un fuerte golpe en el techo de la casa seguido de un extra√Īo ruido. Jennie se queda pensando en la cama unos segundos pero el sue√Īo consigue vencerla, la mujer piensa que ser√° el ruido del viento.

Una hora después Jennie se vuelve a levantar de golpe. Lo primero que ve es a George gritando. La casa está en llamas.

Una serie de acontecimientos extra√Īos

Marco realizado por George y Jennie en la b√ļsqueda sus hijos. Montgomery Herald

Jennie no pod√≠a entender c√≥mo cinco ni√Īos podr√≠an perecer en un incendio y no dejar rastro de sus huesos. Lo primero que hizo fue realizar un experimento privado. La mujer quem√≥ varios huesos de animales para ver si el fuego los consum√≠a. El resultado: siempre quedaban los restos de los huesos calcinados. La madre de los ni√Īos sab√≠a que la investigaci√≥n hab√≠a encontrado restos quemados de electrodom√©sticos en el s√≥tano, y dichos restos se manten√≠an identificables.

Advertisement

Poco despu√©s habl√≥ con un empleado de un crematorio. El hombre le confirm√≥ que los huesos humanos permanecen despu√©s de que un cuerpo se queme durante dos horas a unos 2 mil grados. Su casa fue destruida por el fuego en 45 minutos. Pero ah√≠ no quedaron las an√©cdotas extra√Īas.

Un t√©cnico de l√≠neas telef√≥nicas le dijo a los Sodder que sus l√≠neas parec√≠an haber sido cortadas, no quemadas por el fuego. Se dieron cuenta de que si el fuego hubiera sido el√©ctrico (por ejemplo un cable defectuoso como declar√≥ el funcionario) entonces la casa no hubiera tenido luz, ¬Ņc√≥mo se explica que ellos tuvieran luz en la planta de abajo?

Cartel de b√ļsqueda

Luego apareci√≥ un testigo que dec√≠a recordar haber visto a un hombre en la escena con algo grande entre las manos, le pareci√≥ que estaba trasteando con uno de los camiones de George. ¬ŅPodr√≠a ser la raz√≥n de que aquella noche no funcionasen? Unas semanas despu√©s la familia visit√≥ al lugar del incendio. Sylvia encontr√≥ un objeto de goma dura en el patio. Entonces Jennie record√≥ el fuerte golpe en mitad de la noche en el tejado.

Y luego llegaron los avistamientos. Una mujer afirmaba haber visto a los ni√Īos desaparecidos en el interior de un veh√≠culo que pasaba mientras el fuego consum√≠a la casa. Otra mujer que trabajaba en una parada tur√≠stica entre Fayetteville y Charleston, a unos 50 kil√≥metros al oeste, dijo ver a los ni√Īos la ma√Īana siguiente al incendio, ‚Äúestaban desayunando‚ÄĚ le dijo a la polic√≠a.

Una tercera mujer en un hotel de Charleston vio las fotos de los ni√Īos en un peri√≥dico y dijo que hab√≠a visto a cuatro de los cinco ni√Īos una semana despu√©s del incendio. Seg√ļn esta mujer los ni√Īos estaban acompa√Īados por dos mujeres y dos hombres, todos con un claro acento italiano. Al parecer se quedaron en el hotel y se alojaron todos en una misma habitaci√≥n grande. Se hab√≠an registrado a medianoche y partieron en la ma√Īana siguiente. Seg√ļn ella, intent√≥ hablar con los ni√Īos, pero la pareja se mostr√≥ ‚Äúhostil‚ÄĚ y se negaron a que los ni√Īos entablaran cualquier tipo de di√°logo.

Advertisement

Investigación de los Sodder

Las monta√Īas que cubren Fayetteville. Getty

En 1947 George y Jennie viv√≠an con la angustia de quien cree que sus hijos siguen vivos sin saber su paradero. Ese a√Īo env√≠an una carta sobre el caso al FBI con la esperanza de que retomen la investigaci√≥n. Los padres reciben una respuesta de la agencia. El FBI les comunica que el asunto es de car√°cter local y que sus agentes les ayudar√≠an con el benepl√°cito de las autoridades locales, pero la polic√≠a de Fayetteville rechaza la oferta.

Ambos acaban contratando los servicios de un investigador privado. El hombre descubre que el vendedor de seguros que había amenazado a George era miembro del juez instructor que consideraba el incendio como accidental. No sólo eso, el detective escuchó una historia increíble del jefe de bomberos de aquella noche, F. Morris.

Al parecer, aunque Morris hab√≠a afirmado que no se encontraron restos, supuestamente confi√≥ a sus m√°s allegados que hab√≠a descubierto un coraz√≥n entre las cenizas. Seg√ļn esta fuente Morris lo ocult√≥ en una caja y lo enterr√≥ en la escena. El detective entonces pasa a tener una entrevista con Morris sin revelarle su identidad. Le dice que es periodista y que le ha llegado la informaci√≥n del coraz√≥n. Le pide a Morris que le muestre el lugar.

Morris acaba aceptando. Juntos desentierran la caja y la llevan directamente a un m√©dico forense. Resulta que el coraz√≥n era h√≠gado de res. M√°s intrigante a√ļn es saber c√≥mo fue a parar hasta la casa y acabar sin un rasgu√Īo por el fuego. A los pocos d√≠as llega a o√≠dos de los Sodder un nuevo rumor. Al parecer Morris habr√≠a afirmado a sus compa√Īeros que el contenido de la caja no hab√≠a sido encontrado en el fuego, √©l lo hab√≠a llevado hasta all√≠ para enterrarlo en la caja con la esperanza de que alguien lo encontrara y la investigaci√≥n se detuviera, en principio ‚Äúpara que la familia descansara en paz‚ÄĚ.

Advertisement

Recorte de peri√≥dico con Jennie y George 23 a√Īos despu√©s junto al c√°rtel y la recompensa. (Imagen AP)

Y as√≠ fueron pasando los meses y los a√Īos siguientes, siempre con nuevas pistas y rumores que llevaban a un callej√≥n sin salida. Un d√≠a George vio una foto de un peri√≥dico escolar de la ciudad de Nueva York. El hombre estaba convencido de que se trataba de su hija Betty. George viaj√≥ esa noche hasta Manhattan en busca de su hija. En el centro pregunt√≥ por aquella foto pero los padres se negaron a contactar con George.

En agosto de 1949 los Sodder decidieron montar una nueva b√ļsqueda en la escena del incendio. Contrataron a un pat√≥logo de Washington, B. Hunter, e iniciaron una minuciosa excavaci√≥n en busca de nuevas pistas. Encontraron varios objetos peque√Īos, monedas da√Īadas, un diccionario parcialmente quemado y varios fragmentos de v√©rtebras. Hunter envi√≥ los huesos para un estudio exhaustivo y las pocas semanas sali√≥ el informe oficial que dec√≠a lo siguiente:

Los huesos humanos consisten en 4 v√©rtebras lumbares pertenecientes a un individuo. El estudio indica que la edad de este individuo cuando falleci√≥ deber√≠a haber sido de entre 16 o 17 a√Īos. Sobre esta base, los huesos muestran una mayor maduraci√≥n esquel√©tica de lo que cabr√≠a esperar para un ni√Īo de 14 a√Īos (edad del hijo mayor desaparecido). Sin embargo, es posible, aunque no probable, que un ni√Īo de 14 a√Īos y medio muestre una madurez de 16-17.

Pero es que adem√°s las v√©rtebras no mostraban ninguna evidencia de que hab√≠an sido expuestas al fuego. Seg√ļn el informe:

Es muy extra√Īo que no se encontrara ning√ļn otro hueso en la supuesta evacuaci√≥n cuidadosa del s√≥tano de la casa. Uno esperar√≠a encontrar los esqueletos completos de los cinco ni√Īos pasadas unas horas de b√ļsqueda, en lugar de tan s√≥lo cuatro v√©rtebras.

Advertisement

Café actual en la calle principal de Fayetteville. Getty

El informe conclu√≠a que lo m√°s probable es que aquellos huesos pertenecieran a otro momento y ni√Īo, y que muy probablemente hab√≠a llegado hasta all√≠ con la tierra utilizada por George para sepultar la zona y crear el monumento tras el incendio.

Tras el informe los Sodder albergaban muy pocas esperanzas de saber con certeza qué había ocurrido aquella noche. Se abrieron dos audiencias en Charleston, pero ambas declararon el caso cerrado. Tanto George como Jennie mantuvieron intacto ese cartel gigante de la Ruta 16 junto a folletos que distribuyeron donde ofrecían una recompensa de 5 mil dólares por alguna información que llevara hasta sus hijos. Poco después la aumentaron hasta los 10 mil dólares.

As√≠ fue como lleg√≥ la carta de una mujer de St. Louis diciendo que la hija mayor de la familia, Martha, estaba en un convento desde hac√≠a mucho tiempo. Desde Texas tambi√©n escribieron para avisar de que Martha estaba all√≠. Igual que en Florida, donde afirmaron que todos los ni√Īos viv√≠an con un pariente lejano de Jennie. Todos estos sitios fueron rastreados por George, y siempre volv√≠a sin respuestas.

En 1968, m√°s de 20 a√Īos desde aquella fat√≠dica Navidad, Jennie sale de su casa para recoger el correo. En el interior se encuentra un enigm√°tico sobre dirigido a ella con un matasello en Kentucky, aunque sin direcci√≥n de devoluci√≥n. En su interior hab√≠a una foto de un chico de unos 20 a√Īos junto a una escueta nota escrita a mano que dec√≠a lo siguiente:

Advertisement

Louis Sodder. Me encanta el hermano Frankie. Ilil Boys. A90132 o 35.

Supuesta foto de Louis adulto

Ni Jennie ni George pod√≠an negar el parecido con su hijo Louis, qui√©n ten√≠a 9 a√Īos en el momento del incendio. Las autoridades le comunicaron a la pareja que probablemente se trataba de una broma pesada de alguien. Ambos contrataron a un detective que se desplaz√≥ hasta Kentucky pero jam√°s supieron nada de Louis. Poco despu√©s actualizaron el cartel de sus hijos con la imagen supuestamente actualizada de Louis.

Un a√Īo despu√©s, en 1969, George fallec√≠a. Jennie lo hac√≠a 20 a√Īos m√°s tarde, en 1989, y con ella lo hac√≠a tambi√©n el cartel de la Ruta 16. Desde entonces, los hijos y nietos de la pareja no han dejado de investigar sobre el caso con nuevas teor√≠as. Hay quien dice que todo pod√≠a haber sido un ajuste de cuentas de la mafia local.

Pero lo √ļnico realmente cierto es que s√≥lo queda una persona viva de aquella tr√°gica noche en la casa de los Sodder. Se trata de Sylvia, la m√°s peque√Īa de los hermanos.

Ella sigue pensando que aquella noche sus hermanos no murieron por las llamas del fuego.