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Ciencia

Ni tu nevera ni tu ex: la verdad científica detrás del “caos” de Mercurio retrógrado

Cada pocos meses, el caos cotidiano se disfraza de fenómeno astronómico: “Mercurio está retrógrado”. Desde el 9 al 20 de noviembre de 2025, el planeta volverá a parecer moverse hacia atrás en el cielo. Pero, según la ciencia, todo es una ilusión óptica que no afecta ni a tus emociones… ni a tu nevera.
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Mercurio retrógrado: el fenómeno que parece mágico (pero no lo es)

Mercurio retrógrado ha vuelto. Y con él, la excusa perfecta para justificar un suspenso, una pelea de pareja o el fallo del router.
Entre el 9 y el 20 de noviembre de 2025, el planeta más cercano al Sol parecerá retroceder en su órbita, un efecto que —según la NASA— no tiene nada de misterioso.

Astronómicamente, lo que ocurre es una ilusión de perspectiva: la Tierra y Mercurio viajan alrededor del Sol a diferentes velocidades. En ciertos momentos, la posición relativa de ambos hace que, desde nuestro punto de vista, parezca que Mercurio se mueve hacia atrás.
Nada retrocede realmente; es solo una cuestión de geometría celeste. Pero el mito ya está demasiado arraigado como para que la física lo disuelva.

Ni tu nevera ni tu ex: la verdad científica detrás del “caos” de Mercurio retrógrado
© FreePik

La versión astrológica: cuando el planeta “se enfada”

La astrología le da otro giro: Mercurio gobierna la comunicación, el pensamiento y los viajes, así que su aparente retroceso sería sinónimo de caos.
Durante ese periodo, los astrólogos aconsejan no firmar contratos, evitar discusiones importantes y posponer decisiones críticas.

El problema es que no existe evidencia científica de que la posición de los planetas influya en nuestras emociones, en los electrodomésticos o en los algoritmos. Ninguna observación astronómica ni estudio psicológico ha encontrado una correlación entre Mercurio retrógrado y los “fallos” en la vida humana.

Aun así, la idea persiste. Y en redes sociales se ha convertido en un fenómeno cultural que mezcla humor, superstición y una pizca de terapia colectiva.

De los astros a los memes: el refugio digital del caos

En la era de TikTok e Instagram, Mercurio retrógrado es mucho más que una creencia: es un meme global.
Cada vez que falla WhatsApp o el correo se queda colgado, alguien lo resume con un post: “Mercurio retrógrado strikes again”.

Psicólogos y expertos en cultura digital explican que esta tendencia funciona como una válvula de escape.
Culpar a los astros nos da una sensación de control frente al desorden del mundo: la nevera se rompió, sí, pero no fue tu culpa, fue cosa del cosmos.
Esta externalización del malestar —atribuir el caos a algo ajeno y simbólico— reduce la ansiedad y crea una narrativa compartida. Al final, Mercurio retrógrado se convierte en una forma de humor colectivo para gestionar lo imprevisible.

Ni tu nevera ni tu ex: la verdad científica detrás del “caos” de Mercurio retrógrado
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Lo que dice la ciencia: ninguna órbita afecta tu WiFi

Los astrónomos son claros: no hay relación física entre Mercurio retrógrado y los eventos en la Tierra.
El planeta no altera campos magnéticos, no modifica la gravedad ni puede influir en nuestros aparatos eléctricos.
El fenómeno ocurre varias veces al año, y si realmente tuviera algún efecto, lo notaríamos de forma medible: apagones globales, fallas simultáneas o patrones estadísticos. Nada de eso ocurre.

Lo que sí sucede es algo psicológico: la profecía autocumplida. Si crees que Mercurio está en retroceso, prestarás más atención a los errores y los atribuirás al planeta. Es una cuestión de percepción, no de física.

Entre el humor y la necesidad de sentido

Quizá el éxito de Mercurio retrógrado no se explique por la astrología, sino por la nostalgia de un mundo ordenado, donde los acontecimientos tenían significado.
Mirar al cielo para entender lo que ocurre en la Tierra es algo que llevamos haciendo desde siempre.
Y aunque hoy sepamos que los planetas no influyen en los correos electrónicos, seguimos buscando una historia que dé sentido al desorden.

Porque, al final, cuando todo falla —la conexión, el examen o la nevera—, culpar a Mercurio no cambia nada. Pero reírse de ello, sí.

 

 

Fuente: Xataka.

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