Las cámaras sin espejo de altas prestaciones y pequeño tamaño son la tendencia de moda en el mundo de la fotografía. El último lanzamiento de Nikon también apuesta por unas dimensiones mínimas, pero de una manera distinta. La Nikon Df no es una sin espejo. Es la réflex más pequeña que ha hecho hasta ahora la compañía japonesa.

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Con un aspecto decididamente retro, y una carcasa de magnesio a prueba de intemperie, la Df equivale en prestaciones a la enorme y potente Nikon D4 (cuyo precio es de unos 6.000 dólares), pero en un tamaño mucho más compacto (143,5 x 110 x 66,5mm). La Df, eso sí, no es ligera, al tratarse de una réflex tiene cámara de espejo en su interior, y ese componente mecánico eleva su peso hasta los 710 gramos.

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Al igual que la D4, la Df integra un sensor Full Frame (36 x 23,9 mm) de 16,2 megapíxeles y capaz de una sensibilidad ISO de hasta 12.800. La cámara no alcanza los 51 puntos de enfoque automático de la D4 y se conforma con 39 (que no está nada mal). El uso de tarjetas SD también reduce el disparo continuo en ráfaga a 5,5 fotos por segundo.

La Nikon Df no es una cámara para todo el mundo. Su público objetivo son los entusiastas de la fotografía tradicional. Esa es la razón de que haya optado por un sistema réflex con visor óptico en vez de sin espejo con visor electrónico. La reducción de tamaño también se cobra una víctima importante, y es que la Df no graba vídeo de ningún tipo. A cambio, la cámara es compatible con Nikon Glass, la montura clásica de la marca que permite utilizar lentes anteriores a 1978. Todo un guiño a los más nostálgicos.

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La Df tampoco es barata. Sólo el cuerpo cuesta 2.750 dólares (3.000 si añadimos un objetivo de 50 mm f/1.8. Saldrá a la venta en Estados Unidos a finales de este mismo mes. [Nikon USA]