Imagen: Universidad de Edimburgo / NASA

Si has estado atento a la actualidad de la semana sabrás que los polos magnéticos están a punto de invertirse. El polo norte pasará a estar en el Sur. El Sol y los rayos cósmicos nos freirán a nosotros y a nuestros móviles, y volveremos todos a la edad media, pero con cáncer. Que pases un buen día.

Ninguna de estas predicciones es cierta

No, los polos que caracterizan el campo magnético de nuestro planeta no están a punto de invertirse mañana, ni pasado, ni dentro de décadas. Cuando ocurra no vamos a morir víctimas de un bombardeo de rayos cósmicos ni vamos a regresar a la edad media después de que nuestras redes eléctricas ardan en un justiciero pulso electromagnético.

La inversión del campo magnético terrestre es algo que ya ha ocurrido antes varias veces. Lo sabemos porque el proceso deja una huella imborrable en las rocas. También sabemos que cuando vuelva a ocurrir se producirán algunos fenómenos interesantes, pero nada de las proporciones bíblicas que describen algunos medios. Pero entonces...

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Partículas cargadas moviéndose entre los cinturones de Van Allen (Se practica un corte para que se vea mejor). GIF: NASA

¿Por qué de repente se está hablando de ello?

La noticia de que el Campo magnético terrestre puede sufrir una inversión con efectos catastróficos tiene su origen en un artículo titulado El campo magnético está girando. Los polos podrían invertirse. Esto podría ponerse muy feo publicado en Undark por Alana Mitchell. Ese articulo es a su vez una reseña de un libro titulado El imán giratorio: La fuerza electromagnética que ha creado el mundo moderno... y que podría destruirlo. El libro lo firma... ¡Sorpresa!... Alana Mitchell.

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Una periodista dando bombo a su libro en un artículo no es nada necesariamente malo, pero ya hace sospechar que el texto de su reseña no va a ser muy crítico con el ensayo, y quizá debería porque está plagado de errores.

Para empeorar, Nature publicó una reseña bastante positiva de la obra, pero eso no equivale ni mucho menos a que las conclusiones del libro hayan sido validadas por científicos. De hecho, Nature explica en la reseña que el libro tiene un buen valor desde el punto de vista histórico y que narra de manera ágil y entretenida las vidas de personas muy interesantes siempre y cuando no tomemos muy en serio la parte científica y especialmente la de corte fatalista.

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¿Qué es eso de que los polos se invierten?

La Tierra está envuelta en un notable campo magnético dipolar que se origina en el núcleo de nuestro planeta. Ese campo magnético no es estático, se mueve a medida que el núcleo fluye. Durante algunos períodos geológicos, el campo se invierte y el norte magnético pasa a estar en el sur y viceversa. Esto no es algo que pase de la noche a la mañana. Estamos hablando de un proceso geológico que puede durar cientos de años o incluso miles.

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El principal problema de que se inviertan los polos magnéticos es que, durante un tiempo, la intensidad del campo magnético que protege nuestro planeta de la radiación solar variaría más de lo normal.

¿Qué pasaría si se invierten?

Vaya por delante que es imposible predecir a ciencia cierta todos y cada uno de los efectos que tendría una inversión en los polos magnéticos. Sin embargo, se pueden deducir algunos de ellos:

  • Las brújulas pasarían a señalar el sur en vez de el Norte. También es posible que señalen a puntos completamente aleatorios. Todo depende de dónde esté el norte magnético.
  • Algunas especies migratorias que usan el campo magnético terrestre para guiarse podrían perderse o cambiar de costumbres.
  • Las redes GPS probablemente dejarían de funcionar.
  • Las auroras boreales comenzarían a verse en lugares donde hoy no son comunes.
  • Algunas regiones recibirían mayores dosis de radiación ultravioleta. No hablamos de personas envueltas en llamas corriendo por la calle en plan Sodoma y Gomorra, sino de tener que ponerte protección solar en la piel. La misma crema que hoy solo usas en verano.
  • Las redes de satélites podrían sufrir cortes e interferencias debido a la mayor incidencia de partículas cargadas provenientes del Sol.
  • Las redes eléctricas podrían experimenta algún apagón esporádico o daños en algunas instalaciones si el descenso en la intensidad del campo magnético coincide con un periodo de mayor actividad solar o una llamarada potente dirigida a la Tierra.

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¿Qué NO va a pasar si se invierten

Inversión del campo magnético del Sol, entre 1997 y 2013. GIF: NASA

El hecho de que nuestro campo magnético varíe en intensidad no significa en ningún caso que vaya a desaparecer o a apagarse por completo. Los registros geológicos confirman que el campo magnético se ha desplazado, pero nunca se ha apagado. Incluso en el hipotético caso de que desapareciera completamente, la vida en la Tierra no lo haría de forma inmediata ni mucho menos. El campo magnético no es lo único que nos protege del Sol. La atmósfera es otro escudo. La ausencia de campo magnético iría erosionando esa atmósfera y probablemente nuestro querido y maltratado planeta acabaría como Marte... en un plazo de unos cuantos millones de años.

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La lista de errores de El imán giratorio es larga, pero en esencia parece confundir los efectos de una inversión en el campo magnético con los que provocaría un pulso electromagnético como los que tienen lugar tras una explosión nuclear, unido a una especie de bombardeo masivo de rayos cósmicos que poco menos que arrasaría ciertas regiones. Nada que ver. Estas son algunas de las cosas que no ocurrirán:

  • Extinciones masivas: Como explican en la NASA, no existe ningún registro geológico en el que coincida una inversión de los polos magnéticos con una extinción masiva. Ni uno.
  • Bombardeo masivo de ciertas regiones con rayos cósmicos y partículas solares: Lo único de lo que nos protege el campo magnético terrestre es de la radiación solar (ver arriba). Los rayos cósmicos ya nos bombardean cada día y aquí estamos. Lo peor de los rayos cósmicos lo bloquea la atmosfera, no el campo magnético.
  • Las particulas de radiación solar destruirán nuestros satélites: No. Es posible que produzcan interferencias y reinicios, pero el daño no será permanente.
  • Las partículas de radiación solar destrozarán las redes eléctricas y nos quedaremos sin luz permanentemente: No. Durante décadas, los efectos de una tormenta solar masiva como la del Evento Carrington se han sobrevalorado. Para empezar, una tormenta solar no es un pulso electromagnético o EMP. Es probable que haya apagones, pero solo los equipos sujetos a redes eléctricas muy largas acumularían la suficiente energía como para sufrir daño permanente. Ni de lejos suficiente para devolvernos a la edad media.
  • Las partículas de radiación solar destruirán tus dispositivos electrónicos: De nuevo, no. En el peor y más extremo de los casos es posible que los forzaran a reiniciarse. Nada que no esté haciendo ya el fabricante de tu smartphone cada dos por tres.

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[vía National Geographic, NASA, Science 20 y Phys.org]