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“No soy Chuck Norris”: el corredor que estranguló con sus manos a un puma relata cómo fue la terrible experiencia

Imagen: Travis Kauffman (AP)

Hace unos días lo contábamos: un corredor de Colorado había sufrido un desafortunado encuentro con un puma. El animal terminó muerto y el deportista en el hospital después de que el hombre se defendiera estrangulándolo. Ahora ha contado los hechos y cómo fue la experiencia.

Se llama Travis Kauffman, de 31 años, y según ha contado hace unas horas en una rueda de prensa con varios medios (la primera vez que habla desde que ocurrieron los hechos), “hubo un punto en que pensé que no iba a lograrlo”. Sin embargo, al liberarse solo pensó en correr varios kilómetros:

Me siento extraño sintiéndome un poco famoso, y no creo que me lo haya ganado. Espero que no estén decepcionados porque yo no soy Chuck Norris, en tal caso, nunca podré estar a la altura de esa reputación. De hecho, posiblemente eso sea lo que me ha llevado a parte de mi reticencia a salir públicamente. La historia es más grande que mi persona insignificante.

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A Kauffman se le percibían aún las huellas de lo ocurrido. El terrible ataque le dejó siete puntos en la mejilla, seis en el puente de la nariz y tres en la muñeca. Sin embargo, el resultado podría haber sido muy diferente:

Uno de los primeros pensamientos que estaba teniendo fue: ‘Bueno, esta es una manera bastante horrible de morir´. Luego todo se convirtió en una lucha por sobrevivir.

El hombre explicó que aquel día había salido a correr cuando de repente fue emboscado por el puma. “Escuché unas ruidos en un pino, como crujiendo detrás de mí, y me detuve y giré”, explicó. Kauffman, de constitución delgada, contaba que en ese momento sintió que su corazón “se hundía mientras procesaba la situación”, levantó las manos y comenzó a gritar para tratar de asustar al animal mientras este corría hacia él:

Desafortunadamente, él siguió corriendo y luego finalmente se lanzó sobre mí y ... sus mandíbulas se cerraron en mi mano y muñeca.

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Kauffman narró entonces cómo, cuando él y el puma estaban en medio en la batalla, cayeron por un sendero y logró obtener una pequeña ventaja cuando el animal terminó sobre su espalda. Entonces fue capaz de sujetar las patas traseras del animal con los pies y golpearlo con una roca sobre la cabeza antes de pisar su cuello y presionar violentamente hasta asfixiarlo:

Pisé el cuello con el pie derecho y, poco a poco, después de unos minutos, pensé que se estaba acercando y que luego empezaría a golpearme de nuevo. De hecho, tuve algunos rasguños más como resultado de esas sacudidas en ese momento, y diría que un par de minutos más tarde finalmente dejó de moverse.

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P-22, uno de los pumas que viven en Griffith Park, rodeados de millones de personas en Los Ángeles
Foto: National Park Service (AP)

Todo el episodio duró aproximadamente 10 minutos, después de lo cual Kauffman dijo que salió corriendo sin saber muy bien qué hacer, aterrorizado de que otros posibles pumas pudieran estar al acecho. En medio de esa carrera se encontró con otro corredor y algunos excursionistas, quienes le dieron agua y lo llevaron al hospital.

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Contaba el corredor que aunque la adrenalina y el instinto de supervivencia lo ayudaron a superar el encuentro, el hecho de que eligió no usar sus auriculares para escuchar música también contribuyó ese día. Sea como fuere, las autoridades han elogiado su actuación, explicando que manejó la situación de manera correcta.

Como explicamos hace unos días, los ataques de pumas a personas son muy raros. Las autoridades de Colorado explicaron que en el estado solo se han registrado tres muertes desde 1990. Las muertes por ataques de estos animales de los últimos cien años en todo Estados Unidos ascienden a solo una docena. [YouTube, New York Times]

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Miguel Jorge

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