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Tecnología

No trabaja en Microsoft, pero sigue yendo a la oficina: la sorprendente historia de un veterano despedido

¿Seguirías yendo a trabajar aunque te hubieran despedido? Un exempleado de Microsoft lo hace cada día, impulsado por un compromiso que va mucho más allá de su contrato. Descubre por qué no se aleja de su escritorio ni tras su despido y qué planes tiene ahora para su vida.
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Cuando una empresa despide a un trabajador, lo habitual es que ambos tomen caminos separados. Sin embargo, hay excepciones que rompen todos los moldes. Esta es la historia de Freddy Kristiansen, quien, tras 23 años en Microsoft y pese a ser oficialmente despedido, sigue acudiendo a la oficina con la misma entrega de siempre. Su decisión, lejos de obedecer a un gesto simbólico o económico, revela una conexión profunda con su trabajo, sus compañeros y una forma de entender la responsabilidad profesional que no conoce cláusulas de salida.

El vínculo que no rompe un despido

No trabaja en Microsoft, pero sigue yendo a la oficina: la sorprendente historia de un veterano despedido
© Jane T D. – Pexels

Freddy Kristiansen, de 59 años, fue uno de los más de 6.000 empleados que Microsoft ha despedido en 2025. Su salida se produjo en mayo, tras más de dos décadas en la empresa. Sin embargo, a día de hoy, sigue yendo a su oficina en Dinamarca, como si nada hubiera cambiado. ¿La razón? “Todavía me siento comprometido con los productos, con quienes los usan y con mis compañeros”, afirma en una entrevista a Business Insider.

Kristiansen empezó su carrera en Navision, una empresa adquirida por Microsoft en 2002. Lo que pensó que sería un empleo temporal se convirtió en una carrera sólida de 23 años. Aunque la ley danesa le otorga seis meses de preaviso y tres más de indemnización, insiste en que su presencia diaria no tiene motivaciones económicas.

Microsoft ya le ha relevado de sus funciones, pero sigue siendo empleado oficialmente hasta noviembre. En lugar de aprovechar ese tiempo para buscar trabajo, Kristiansen decidió continuar en su puesto, sobre todo para garantizar la estabilidad de su último gran proyecto: AL-Go, una herramienta para GitHub.

Dejar huella, incluso sin contrato

Kristiansen asegura que no puede simplemente desaparecer del radar: “Siento la responsabilidad de que los clientes sepan que están en buenas manos. Si necesitan ayuda, estaré ahí para responder, asesorar o simplemente dar apoyo”.

Aunque para muchos su actitud podría parecer sorprendente, él lo ve como una oportunidad. En realidad, no sintió rabia ni frustración tras su despido. Al contrario: “Fue un alivio”, confiesa. Durante los recortes de 2023 incluso valoró pedir un despido voluntario, aunque no llegó a hacerlo.

No trabaja en Microsoft, pero sigue yendo a la oficina: la sorprendente historia de un veterano despedido
© Diva Plavalaguna – Pexels

Después de años trabajando más de 60 horas semanales, cree que ha llegado el momento de reducir el ritmo. Ahora se enfoca en diseñar un nuevo camino: quiere ofrecer servicios de consultoría como CTO, dar charlas motivacionales y recuperar hábitos saludables. En su blog personal repite una frase que lo resume todo: no hay mal que por bien no venga.

El respeto por lo construido no caduca

Pese a no tener ya obligaciones contractuales, Kristiansen sigue organizando sesiones con su equipo, atendiendo reuniones con usuarios y compartiendo conocimientos. “Nadie me obligó a trabajar los fines de semana, lo hice porque me importaba”, reconoce.

Su compromiso no termina con su contrato. El respeto por lo que ayudó a construir —productos, relaciones y aprendizajes— es lo que le impulsa a continuar. En noviembre tendrá que devolver su portátil y su credencial, pero hasta entonces seguirá acudiendo cada día, como si todavía llevara el logo de Microsoft en la tarjeta.

Fuente: Xataka.

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