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Ciencia

No vas a creer lo que se viene en materia de pérdida de peso: la sangre de pitón

Unos investigadores hallaron un metabolito en las pitones de Burma que suprime el apetito en los ratones, sin algunos de los efectos colaterales de las drogas GLP-1. Y tal vez funcione en humanos también
Por Matthew Phelan Traducido por

Tiempo de lectura 4 minutos

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Las redes sociales y otros medios están repletos de relatos anecdóticos de pacientes que ocultan el hecho de que se tratan con drogas GLP-1 para bajar de peso y te hacen creer que su éxito depende de misteriosas reservas de disciplina propia que no sabían que tenían. Creo que la razón es simple: esas intervenciones médicas no son retorcidas ni nada que pueda crear dudas.

Sin embargo, los investigadores encontraron algo que llaman “un perfecto ejemplo de biología inspirada en la naturaleza”, con el potencial para convertirse en una medicación para perder peso que suena mucho más cool: la sangre de las pitones de Burma.

Unos científicos de la Universidad de Stanford, Baylor y de la Universidad de Colorado Boulder colaboraron en este trabajo que comenzó con la búsqueda de las singulares señales químicas que permiten que las pitones pasen meses – incluso hasta un año o más – entre comida y comida. Lo que hace que el descubrimiento sea tan prometedor es que los investigadores hallaron que el metabolito para-tiramina-O-sulfato (pTOS) es natural (pero en cantidades diminutas) también en los humanos después de una gran comilona.

El coautor del trabajo, Jonathan Long, miembro del Instituto de Neurociencias Wu Tsai de Stanford, afirma que el descubrimiento se debe a la voluntad y disposición del equipo de ir hasta lo más extremo.

“Si realmente queremos entender el metabolismo”, declaró Long, “tenemos que ir más allá de los ratones y las personas y mirar los grandes extremos metabólicos que la naturaleza nos ofrece”.

Producido por bacterias que tenemos los humanos, al igual que las pitones

Los metabolitos conforman una amplia categoría de pequeñas moléculas. Todo producto intermedio o final que produzca un ser vivo al descomponer algo y transformarlo en energía o material que necesita para crecer será un metabolito. En el caso de la pitón de Burma, los investigadores tenían mucho por estudiar y filtrar.

El equipo alimentó a grupos de pitones de Burma de unos 1,5 a 2,5 kg de peso, con comidas de alrededor del 25% de su peso corporal, con el fin de poner a prueba su producción. Las pitones eran jóvenes, más fáciles de manipular. Las víboras produjeron al menos 208 metabolitos diferentes como resultado de esas comidas, afirmaron los investigadores.

Estos compuestos aumentaron unas 32 veces su concentración normal en la sangre de las pitones después de haber comido, pero las concentraciones de pTOS fueron más de mil veces mayores que sus valores normales.

“Cuando les administramos pTOS a ratones de laboratorio en niveles similares a los que vimos en las pitones después de que comieran, no vimos efectos en el gasto de energía, en la proliferación de células beta o en el tamaño de los órganos. Les regulaba el apetito y la conducta alimentaria”, dijo Long en declaraciones.

Es decir que la pTOS funcionaba como supresor del apetito sin causar pérdida de energía, problemas gastrointestinales o pérdida de músculo.

“Básicamente descubrimos un supresor del apetito que funciona en ratones sin algunos de los efectos colaterales que tienen las drogas GLP-1”, dijo la autora principal del trabajo, Leslie Leinwant, profesora distinguida de biología molecular, celular y del desarrollo de la CU Boulder.

La explicación llegó con estudios posteriores: las altas dosis de pTOS actuaban en el hipotálamo, región del cerebro que regula el apetito, la sed y otros estados fisiológicos como el impulso sexual y la somnolencia (en tanto que las drogas GLP-1 actúan sobre diferentes órganos como el páncreas y el estómago).

En investigaciones de seguimiento el equipo encontró que la pTOS era producto de la descomposición de la tirosina, un aminoácido común en las proteínas, gracias a bacterias del aparato digestivo y el hígado. Los ratones no producen pTOS, pero los análisis de orina humana mostraron que nosotros la producimos en cantidades mínimas, particularmente después de comer.

Un futuro brillante para la medicina basada en serpientes

Los investigadores esperan seguir estudiando los otros metabolitos que alcanzaron picos máximos en sus pitones de laboratorio. Algunos habían aumentado entre 500% y 800% por sobre los niveles de base después de la gran comilona de las pitones.

Es quizá contraintuitivo, pero la práctica tiene una larga historia. Los compuestos derivados del veneno de las víboras, por ejemplo, han llevado al desarrollo de nueva medicación para la tensión sanguínea y los anticoagulantes, capaces de tratar los coágulos que pueden ser fatales. Incluso las drogas GLP-1 tienen una historia interesante: la medicación basada en péptidos aparentemente se inspiró en una hormona del venenoso monstruo de Gila (quienes son publicitarios deberían usar ese dato con más frecuencia).

“Nos entusiasma aprender de estas serpientes y otros animales ‘extremos’ como inspiración para futuros descubrimientos”, dijo Long. “Es obvio que no somos víboras, pero tal vez al estudiar estos animales podamos identificar moléculas o caminos metabólicos que también afecten el metabolismo humano”.

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