La tripulación del Pueblo. Getty

Lo que vemos en esta primera imagen es un grupo serio, quizás están aburridos, tensos o incómodos. Sin embargo, cuanto más sepas sobre ella, más te va a sorprender. Lo que podría pasar como un retrato de grupo, o una foto entre colegas, no lo es ni remotamente. Una pista: fíjate en los dedos de algunos.

En realidad, todos estos hombres fueron prisioneros en una √©poca muy tensa, casi como la actual. Los tipos estaban desafiando a sus captores de la √ļnica forma que pod√≠an hacerlo sin que lo entendieran: con el dedo.

Pueblo en 1966. Wikimedia Commons

Ocurri√≥ en el a√Īo 1968, momento en que Estados Unidos se encontraba atascado en la Guerra Fr√≠a, espiando a la Uni√≥n Sovi√©tica y sus aliados, y estos haciendo m√°s o menos lo mismo. En ese escenario apareci√≥ el buque Pueblo de la Marina, cuya misi√≥n principal era recopilar datos oceanogr√°ficos (de los 83 tripulantes hab√≠a dos ocean√≥grafos civiles a bordo), aunque su ‚Äúdeber real‚ÄĚ era recopilar informaci√≥n de inteligencia sobre la Uni√≥n Sovi√©tica y Corea del Norte.

Así, el 23 de enero de 1968, apenas 18 días después de su primera misión, el barco fue abordado por uno norcoreano cerca del puerto de Wonsan. La guardia costera exigió que el buque redujera la velocidad e informara sobre su nacionalidad.

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La tripulación del Pueblo después de ser capturados. AP

La tripulación del Pueblo, quienes estaban prácticamente desarmados, levantaron la bandera de Estados Unidos, pero se negaron a reducir la velocidad y a aceptar el abordaje porque el barco se encontraba en aguas internacionales. Los coreanos abrieron fuego. Un miembro de la tripulación murió, varias personas resultaron heridas y aproximadamente 80 fueron capturadas.

Los primeros d√≠as de los rehenes fueron de tortura f√≠sica: los ataron, los golpearon, patearon e incluso los pincharon con bayonetas. A pesar de los llamamientos del presidente Lyndon Johnson para llevar a cabo una operaci√≥n militar de inmediato, finalmente esper√≥ y bas√≥ su estrategia en la diplomacia. Seg√ļn dijo Johnson:

Continuaremos utilizando todos los medios disponibles para encontrar una solución pronto y pacífica al problema.

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La tripulación del Pueblo durante su cautiverio. AP

Mientras, el embajador de Estados Unidos ante la URSS solicit√≥ al Ministerio de Relaciones Exteriores de la Uni√≥n Sovi√©tica que facilitara la liberaci√≥n de la tripulaci√≥n y el regreso del buque. A su vez, los medios estadounidenses ayudaron a crear un clima tenso irrespirable. El New York Times escribi√≥ que el incidente era ‚Äúhumillante para Estados Unidos‚ÄĚ.

Al llegar a Corea del Norte, la tripulaci√≥n de Pueblo fue paseada por las calles a trav√©s de un p√ļblico hostil. Lo hicieron en autobuses con ventanas cubiertas que los llevaron hasta un tren, tambi√©n con ventanas cubiertas. El tren los llev√≥ a Pyongyang, donde fueron exhibidos para la prensa en espera antes de que fueran trasladados al primero de los dos complejos donde vivir√≠an casi un a√Īo.

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En estas celdas fueron golpeados regularmente. El Capitán Lloyd Bucher lo tuvo más difícil que ninguno. Su confesión de espionaje era la más valiosa, y los norcoreanos la consiguieron amenazando con matar a los miembros más jóvenes de la tripulación.

En realidad, los estadounidenses fueron utilizados en la campa√Īa de propaganda que se promov√≠a aquellos d√≠as. Durante las conferencias de prensa organizadas ped√≠an perd√≥n, firmaban confesiones y enviaban cartas a casa con palabras de apoyo al r√©gimen norcoreano.

La tripulación del Pueblo durante su cautiverio. AP

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El propio Bucher lleg√≥ a escribir que, ‚Äúahora nos hemos dado cuenta de lo grandes que eran nuestros cr√≠menes, y buscamos la indulgencia del pueblo coreano a pesar de que somos criminales de la m√°s baja cala√Īa y solo merecemos el castigo de la ley coreana justa‚ÄĚ.

Sin embargo, los cautivos no solo eran personajes escenificados, sino también espectadores de lujo de aquellas películas de propaganda. De hecho, esto fue literal. Una noche les mostraron varias películas acerca de la superioridad de Corea del Norte sobre el mundo occidental. Las películas tenían imágenes de Estados Unidos y Reino Unido.

Los rehenes estadounidenses notaron algo muy extra√Īo. La gente que aparec√≠a en los v√≠deos levantaba su dedo medio al c√°mara continuamente, pero estos momentos jam√°s fueron cortados de las pel√≠culas. As√≠ fue como se hizo evidente que los norcoreanos no estaban familiarizados con dicho gesto. De esta forma comenz√≥ la burla estadounidense.

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Imagen: WC

Como explicar√≠an m√°s tarde, ‚Äúel dedo se convirti√≥ en una parte integral de nuestra campa√Īa contra la propaganda. Cada vez que aparec√≠a una c√°mara, tambi√©n lo hac√≠a nuestro gesto‚ÄĚ.

Los norcoreanos no tardaron mucho en darse cuenta de aquello. Los guardias preguntaron a los estadounidenses por el significado del gesto, y estos les respondieron que no había nada de qué preocuparse, que se trataba de un saludo típico de Hawai y que suponía buena suerte cuando alguien iba a tirar una foto. 

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Imagen: WC

Los coreanos publicaron las fotografías de propaganda en medios de comunicación estadounidenses y europeos. Obviamente, la mayoría de sus lectores entendieron el mensaje que los tripulantes querían enviar. Sin embargo, ocurrió algo inesperado. En la edición de octubre de 1968 de la revista Time, la foto fue subtitulada con la explicación del gesto.

Imagen: USS Pueblo

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Dos meses despu√©s, el art√≠culo apareci√≥ en la edici√≥n oriental de Time, donde los representantes de Corea del Norte lo vieron. Lo que sigui√≥ fue ‚Äúla semana del infierno‚ÄĚ, una semana de tortura f√≠sica, la m√°s cruel de todo el cautiverio.

Finalmente, la tripulación fue liberada el 23 de diciembre de 1968 en el puesto fronterizo de Panmunjeom, una vez que el comandante general Woodward firmó disculpas por escrito por el acto de espionaje.

Tan pronto como los tripulantes cruzaron el puente de Corea del Norte a Corea del Sur, Woodward declaró que retiraba dicha firma. Y lo hizo mirando a Corea del Norte y levantando el famoso dedo.

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En cuanto al buque Pueblo, todavía reside en Corea del Norte, donde es una atracción turística en el Victorious War Museum en Pyongyang. [Wikipedia, The Guardian]