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Ciencia

Nuestro sol nació en una parte infernal de la Vía Láctea, y un nuevo trabajo de investigación explica cómo logró escapar

Sin la migración estelar la vida no habría sido posible en la Tierra
Por Passant Rabie Traducido por

Tiempo de lectura 3 minutos

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Durante miles de millones de años el Sol ha sido una potente fuente de energía que alimenta al sistema solar. Pero nuestra estrella tal vez haya tenido inicios turbulentos. Un nuevo trabajo de investigación sugiere que el sol migró desde el centro de la Vía Láctea y se ubicó en un lugar más confortable de la galaxia, que permitió que hubiera vida en la Tierra.

Un equipo de investigadores de Tokio, Japón, creó un catálogo de miles de estrellas gemelas, estrellas que nacieron más o menos al mismo tiempo que el sol y comparten características similares con nuestra estrella central. Al analizar ese grupo de estrellas similares al sol hallaron evidencia de que nuestra estrella se unió a una migración en masa para salirse del núcleo de la Vía Láctea hace unos 4 a 6 mil millones de años. Detallan sus hallazgos en dos trabajos publicados en Astronomy & Astrophysics.

La migración

Cuando el sol nació hace 4,6 mil millones de años, la estrella estaba ubicada más de 10.000 años luz más cerca del centro de la Vía Láctea, en comparación con su posición actual. Los científicos lo saben basándose en la composición del sol de los elementos más pesados que el hidrógeno y el helio, más consistentes con los metales que hay en las regiones internas de la galaxia.

Pero faltaba una pieza en el rompecabezas: cómo lograría el sol salir de la barra central de la Vía Láctea, una región densa que atraviesa la galaxia y sirve de barrera para las estrellas en movimiento.

Para entender mejor la historia del sol, los autores de estos nuevos trabajos, Daisuke Taniguchi de la Universidad Metropolitana de Tokio, y Takuji Tsujimoto del Observatorio Astronómico Nacional de Japón, usaron datos tomados por la misión Gaia de la Agencia Espacial Europea. Al filtrar las observaciones de casi dos millones de estrellas, encontraron 6.594 que son similares al Sol.

Estudiaron los tamaños, temperaturas y composición de las gemelas solares para calcular su antigüedad, y notaron que había una cantidad de estrellas que tenían entre 4 y 6 mil millones de años (incluyendo al sol). El descubrimiento de que el sol y estas gemelas tienen edades similares y posiciones parecidas casi a la misma distancia del centro de la Vía Láctea sugiere que las estrellas formaron parte de una migración en masa.

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El sol está a unos 26.000 a 28.000 años luz del centro de la Vía Láctea. La región central de la galaxia, muy poblada, es mucho menos hospitalaria para la vida, llena de estrellas muy compactadas y de violentos eventos cósmicos, mucho más cerca del agujero negro supermasivo Sagitario A*.

Si el sol hubiera permanecido cerca del lugar donde nació, es improbable que hubiera podido surgir la vida en la Tierra. Afortunadamente, nuestra estrella central se ubicó en una parte más tranquila del vecindario galáctico, donde los organismos pudieron desarrollarse.

Los nuevos hallazgos sugieren que cuando se formó la barra central de estrellas y gas de la Vía Láctea, el proceso aceleró el nacimiento de estrellas empujando a muchas hacia diferentes partes de la galaxia. Si bien la barra central se consideró siempre una barrera para que el sol se hubiera reubicado, este trabajo propone que esa barra adoptó su forma definitiva después de la migración de ese grupo de estrellas.

El hallazgo de las estrellas gemelas de nuestro sol podría ayudar a los científicos a reconstruir la evolución del sistema solar y a entender cómo se dieron las condiciones para la vida en la Tierra.

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