En algún momento del período Cretácico un ictiosaurio comió a un pterosaurio y luego un kronosaurio despedazó con violencia al ictiosaurio. Todo esto quedó milagrosamente preservado en un único registro fósil.
Fue en 2022 que los investigadores identificaron un fósil de ictiosaurio, reptil marino parecido al delfín que habitó el planeta hace más de 100 millones de años. Las investigaciones revelaron que dentro del estómago del ictiosaurio había fragmentos de un pterosaurio, lo que constituía la primera evidencia conocida de que un ictiosaurio – reptil marino – comiera a un pterosaurio – reptil volador. Por sí mismo, esto ya constituía un descubrimiento importante. Pero el fósil tenía más para revelar. También alguna otra criatura le dio un gran mordisco a este ictiosaurio, según informan los investigadores en el trabajo que publicaron en Gondwana Research.
“El descubrimiento enriquece nuestro conocimiento de estos antiguos reptiles marinos e ilustra las complejas interacciones de su entorno acuático en la prehistoria”, declaró Matt White, autor principal del estudio y paleontólogo de la Universidad de Nueva Inglaterra en Australia.
Rebuscando en la bolsa de huesos
En 2019 se recogió una gran cantidad de huesos fosilizados en un sitio público de búsqueda de fósiles y minerales de Queensland, Australia. Según las declaraciones, al conjunto se lo denominó “Bolsa de Huesos”. Después de unos años el coautor del trabajo y curador Kevin Petersen rebuscó en la bolsa de huesos y envió algunos fósiles de interés para que pasaran por un tomógrafo.

En la colección había muchas criaturas fosilizadas e interesantes, pero lo más raro era el fósil de ictiosaurio que medía unos 7 metros. Se sabía que los ictiosaurios se alimentaban de peces y cefalópodos, pero por primera vez se identificaron restos de un pterosaurio en el estómago del fósil. Eso indica que estas antiguas criaturas eran oportunistas para alimentarse, según explicaron los científicos.
Por partes
El equipo vio que el ictiosaurio había pasado por peripecias diversas. White le dijo a la Australian Broadcasting Corporation (ABC) que aunque el cráneo y los huesos caudales estaban relativamente intactos, la sección media del ictiosaurio estaba “despedazada por un gran depredador”. Algún monstruo con una enorme mordida había fracturado la columna vertebral del ictiosaurio como lo hacen los cocodrilos con sus presas, según se explica en el trabajo de los investigadores.

El ictiosaurio también era un formidable depredador marino, y White explicó que este ictiosaurio en particular era bastante grande, por lo que el depredador que lo despedazó tiene que haber sido enorme, tal vez un Kronosaurus queenslandicus, un pliosaurio gigante de cuello corto que podía llegar a medir 14 metros de largo según la ABC.
“Eran animales formidables, equivalentes al T. rex de los océanos”, afirmó White.
No es un caso cerrado
Como suele suceder en los descubrimientos paleontológicos las conclusiones reflejan la probable interpretación de los fósiles. Los registros fósiles brindan sólida evidencia de que aquí hubo una interacción de tres pasos entre reptiles del Cretácico. Y si su conclusión está errada, lo único que resta para explicar lo hallado será fruto de la imaginación.
“¿Saltó el cronosaurio desde el agua para atacar al ictiosaurio? ¿O el ictiosaurio estaba en el agua y saltó para comerse al pterosaurio que volaba sobre la superficie?”, preguntaba White. Y añadió: “No sabemos exactamente qué fue lo que sucedió, pero eso es lo que hace que la paleontología sea tan interesante”.