Cuando la tormenta sin precedentes golpe√≥ la costa, la ciudad de Mexico Beach se encontraba directamente de frente en el camino del hurac√°n Michael. Patricia Mulligan y su hija de 12 a√Īos, Tessa Talarico, optaron por no evacuar. En su defecto, documentaron en Instagram la destrucci√≥n que dejaba el fen√≥meno a su paso.

A la madre y la hija se unieron poco despu√©s otras seis personas (y tres perros) mientras se refugiaban en un apartamento de varias plantas donde Mulligan ha estado viviendo desde que se mud√≥ de Miami. Seg√ļn le explic√≥ a BuzzFeed News:

Opté por no evacuar, a pesar de las urgentes peticiones de los funcionarios, simplemente porque no pensamos que iba a ser tan malo como fue. Pensamos que estaría bien. Había pasado ya por el huracán Andrew en 1992.

Como se aprecia en las secuencias que fueron colgando en las historias de Instagram, su edificio perdi√≥ la luz a primera hora de la ma√Īana. Luego, cuando las lluvias aumentaron, tambi√©n lo hizo la marejada cicl√≥nica frente al apartamento, donde los vecinos guardaban los botes.

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Pero Incluso antes de lo peor de la tormenta, la fuerza de los vientos hab√≠a destrozado los toldos destinados a proteger los barcos. En muy poco tiempo, los vientos aumentaron un poco m√°s. A medida que el hurac√°n tocaba tierra, se iba intensificando con vientos sostenidos de cerca de 249 km/h. En ese instante, y seg√ļn el relato de Mulligan, la visibilidad era casi inexistente debido a las fuertes lluvias:

Durante aproximadamente una hora y media, fue aterrador. Este edificio, que es bastante grande, estaba vibrando. El suelo estaba temblando. El viento sacudía el edificio y hablamos de bloques de hormigón.

Horas despu√©s, la entrada del oc√©ano frente al edificio de apartamentos comenz√≥ a romper en sus orillas, momento en que una poderosa oleada llev√≥ el agua hacia las casas cercanas. ‚ÄúLas casas estaban cubiertas hasta arriba y m√°s all√° del techo‚ÄĚ, explic√≥ Mulligan.¬†

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En otra secuencia se aprecia los escombros esparcidos en el agua: trozos de madera, árboles arrancados, techos que habían volado de casas y barcos que se habían desprendido de sus amarres.

Lo peor llegó después. El agua comenzó a filtrarse en el apartamento de Mulligan cuando los vientos cambiaron, pero desde su posición en el cuarto piso sabía que estarían a salvo de la oleada.

En este punto, todo lo que podían hacer era mirar hacia abajo, a la destrucción flotando debajo de ellas. Después de aproximadamente una hora y media de furia, la tormenta avanzó desde Mexico Beach. Poco a poco, las aguas comenzaron a retroceder también.

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Las fotos publicadas en la p√°gina de Instagram de Tessa mostraban la magnitud de la devastaci√≥n en el √°rea que rodeaba el complejo de la familia, donde los autom√≥viles que se desplazaban a la deriva se deten√≠an en los aparcamientos repletos de escombros de las casas cercanas. ‚ÄúNunca m√°s lo volver√© a hacer‚ÄĚ, dijo Mulligan, ‚Äúnunca, nunca, nunca, nunca‚ÄĚ, zanj√≥. [BuzzFeed]