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Tecnología

NVIDIA quiere acabar con la imagen del centro de datos como una nevera gigante. Sus nuevas fábricas de IA funcionan con líquido a 45 ºC

NVIDIA presentó un diseño de centros de datos de IA 100% refrigerados por líquido, capaz de trabajar con refrigerante a 45 ºC. La idea parece extraña frente al modelo tradicional de salas frías, pero busca reducir ventiladores, chillers y consumo de agua en una industria cada vez más presionada por la demanda energética de la inteligencia artificial.
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Durante años, la imagen mental de un centro de datos fue bastante simple: una sala enorme, ruidosa, llena de servidores y tan fría como una cámara frigorífica. La lógica parecía evidente. Si los chips se calientan, el edificio tiene que estar frío. Cuanto más frío, mejor. O al menos eso creímos durante mucho tiempo.

NVIDIA está intentando desmontar esa idea. En una publicación oficial firmada por Josh Parker, responsable de sostenibilidad corporativa de la compañía, la empresa presentó su nuevo enfoque para “AI factories”: centros de datos diseñados para la próxima generación de infraestructura Rubin y refrigerados al 100% por líquido. Lo más llamativo es la temperatura de trabajo: el refrigerante puede entrar al chip a 45 ºC y salir a unos 55 ºC, sin que los procesadores pierdan rendimiento, según NVIDIA.

La cifra desconcierta porque 45 ºC suena más a problema que a solución. ASHRAE, una de las referencias técnicas del sector, mantiene desde hace años una banda recomendada de 18 a 27 ºC para entornos de procesamiento de datos, aunque también contempla clases ampliadas capaces de operar hasta 45 ºC en determinados escenarios.

La diferencia es importante: NVIDIA no está diciendo simplemente que la sala tenga que estar a 45 ºC. Lo que propone es que el líquido que toca directamente las placas frías de los chips pueda trabajar a esa temperatura. Y eso cambia por completo la arquitectura térmica del centro de datos.

El truco está en dejar de enfriar el aire

En un centro de datos tradicional, buena parte del esfuerzo consiste en mover aire. Hay pasillos fríos, pasillos calientes, ventiladores, sistemas de presión, chillers y, en muchos casos, torres de refrigeración que consumen agua por evaporación. El aire enfría los equipos, pero no es el mejor medio para sacar calor de chips cada vez más densos.

El diseño DSX de NVIDIA va por otro camino. Según la compañía, la generación Rubin de infraestructura de IA será la primera en alcanzar refrigeración líquida completa: todos los chips y componentes de red se enfrían mediante líquido en un circuito cerrado, sin ventiladores dentro del sistema. Ese líquido está compuesto por un 75% de agua y un 25% de propilenglicol, y circula por placas frías colocadas directamente sobre los procesadores.

La lógica es sencilla: si capturas el calor en el chip, ya no necesitas enfriar toda la habitación como si fuera una nevera. El centro de datos puede tolerar aire exterior más cálido porque el trabajo pesado lo hace el líquido. NVIDIA resume así el cambio: el ambiente del centro de datos se vuelve más flexible porque nada dentro del servidor depende del aire frío para sobrevivir.

Un centro de datos sin sed, al menos en teoría

El gran reclamo ambiental está en el agua. NVIDIA asegura que su diseño de referencia DSX puede funcionar con “consumo de agua cero” en refrigeración, gracias a un sistema cerrado con dry coolers, es decir, grandes radiadores exteriores que expulsan calor al aire sin evaporar agua. La compañía matiza que en algunos climas podría necesitar chillers durante una pequeña parte del año, pero la idea es eliminar casi por completo las torres evaporativas.

El dato que usa NVIDIA para vender el salto es fuerte: en climas favorables, pasar a esta arquitectura de refrigeración líquida a 45 ºC podría reducir el consumo de agua de refrigeración desde unos 2,6 millones de galones por megavatio al año en sistemas convencionales con torres de enfriamiento hasta casi cero.

Esto no significa que la IA deje de tener huella hídrica. El agua también aparece en la generación eléctrica, en la fabricación de chips, en la construcción de instalaciones y en toda la cadena de suministro. Pero sí apunta a uno de los puntos más visibles y conflictivos de los nuevos centros de datos: el uso local de agua para mantener fríos los servidores.

El ahorro energético también está en subir la temperatura

NVIDIA quiere acabar con la imagen del centro de datos como una nevera gigante. Sus nuevas fábricas de IA funcionan con líquido a 45 ºC
© Shutterstock / gguy.

La otra promesa es energética. Según NVIDIA, la refrigeración puede representar hasta el 40% del consumo eléctrico de un centro de datos, y elevar las temperaturas objetivo de los sistemas de enfriamiento puede reducir de forma notable ese gasto. La compañía cita estimaciones de la industria según las cuales subir un grado la temperatura de una planta de chillers puede recortar alrededor de un 4% los costes energéticos de refrigeración.

En una instalación pequeña, eso puede sonar marginal. En una fábrica de IA de 50 megavatios, NVIDIA calcula ahorros superiores a los 4 millones de dólares anuales en energía y agua relacionados con refrigeración.

Ese detalle importa porque la IA está empujando a los centros de datos hacia una escala eléctrica difícil de ignorar. La Agencia Internacional de la Energía proyecta que el consumo eléctrico global de los centros de datos podría duplicarse hasta unos 945 TWh en 2030, con un crecimiento anual cercano al 15% entre 2024 y 2030.

Dicho de otra forma: aunque los chips sean más eficientes, la demanda total crece tan rápido que cualquier mejora en refrigeración se vuelve estratégica.

No significa que tu PC deba funcionar más caliente

El salto de NVIDIA tampoco debería trasladarse de forma literal al ordenador de casa. Que un centro de datos pueda mover refrigerante a 45 ºC no significa que una CPU o una GPU doméstica deban operar peor refrigeradas. En un PC convencional intervienen otros factores: tamaño del disipador, flujo de aire, temperatura ambiente, polvo, ruido, pasta térmica, caja y perfiles de ventilador.

La diferencia está en la escala y en el diseño desde cero. NVIDIA no está aplicando un “modo caliente” a servidores tradicionales, sino proponiendo una arquitectura pensada para eliminar ventiladores, pasillos fríos y dependencia del aire como medio principal de refrigeración. Motivair, división de refrigeración avanzada de Schneider Electric y socio de NVIDIA, lo resume de forma bastante directa en la publicación oficial: cuando los vatios por chip cruzaron cierto umbral, la refrigeración líquida dejó de ser opcional.

La IA no se vuelve limpia solo por estar mejor refrigerada

La parte incómoda está en no confundir eficiencia con absolución. Un centro de datos que consume menos agua y menos energía para refrigerarse sigue necesitando enormes cantidades de electricidad para entrenar y ejecutar modelos de IA. También necesita suelo, líneas eléctricas, transformadores, chips, redes y permisos. La refrigeración líquida puede resolver una parte del problema, no todo el problema.

Aun así, el giro es importante. Durante años, la industria trató el calor como un enemigo que había que expulsar con más aire frío. NVIDIA está proponiendo otra lectura: el calor no desaparece, pero puede capturarse mejor, moverse mejor e incluso reutilizarse. La compañía menciona la recuperación de calor residual para calentar edificios cercanos como una de las posibilidades futuras de este modelo.

La imagen final es menos intuitiva, pero quizá más honesta. El centro de datos del futuro no será necesariamente una sala helada llena de ventiladores gritando. Puede ser una fábrica silenciosa, densa y atravesada por circuitos de líquido caliente. Una máquina que no combate el calor enfriándolo todo, sino llevándolo justo donde puede dejar de ser un problema.

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