Hay una pregunta que lleva meses incomodando a la industria de la inteligencia artificial: ¿de qué sirve tener GPUs cada vez más potentes si los datos no pueden moverse entre ellas lo suficientemente rápido? La respuesta que está ganando terreno no tiene que ver con fabricar transistores más pequeños, sino con cambiar el medio por el que viaja la información. En lugar de electrones moviéndose por cobre, fotones moviéndose por luz. Esa es la promesa de la fotónica integrada, y NVIDIA acaba de poner miles de millones de dólares para demostrar que va en serio.
Qué es exactamente un chip fotónico

Un chip fotónico procesa y transmite información usando luz en lugar de electricidad. La diferencia con la electrónica tradicional no es cosmética: las interconexiones eléctricas convencionales enfrentan límites físicos de ancho de banda, distancia y consumo energético a medida que la cantidad de datos crece. La luz no tiene esas mismas restricciones. Puede viajar largas distancias sin degradar la señal, lo que la vuelve ideal para transmitir información a través de cables de fibra óptica, y consume considerablemente menos energía que sus equivalentes eléctricos.
Esa ventaja energética es la que más está pesando en la industria justo ahora. Los centros de datos dedicados a entrenar e inferir modelos de inteligencia artificial consumen cantidades de electricidad cada vez más difíciles de sostener, y buena parte de ese consumo no proviene del cómputo en sí, sino de mover los datos entre miles de GPUs conectadas. La fotónica ataca directamente ese problema.
Por qué NVIDIA apostó 6.500 millones de dólares
En agosto de 2025, durante la conferencia Hot Chips en Palo Alto, NVIDIA anunció que a partir de 2026 sus plataformas de IA de última generación utilizarían interconexiones fotónicas para acelerar la comunicación entre clústeres de GPU. El anuncio fue apenas el preludio. En marzo de 2026, la compañía confirmó una inversión de 2.000 millones de dólares en Lumentum y otros 2.000 millones en Coherent, dos empresas especializadas en tecnología fotónica, además de comprometerse como cliente de sus productos.
Desde entonces, NVIDIA ha seguido sumando: según reportó DiarioBitcoin, la compañía liderada por Jensen Huang ha comprometido al menos 6.500 millones de dólares en empresas de fotónica desde marzo de 2026, una cifra que incluye también una inversión en Corning, el histórico fabricante de vidrio y fibra óptica que provee a Apple desde 2007. La tecnología central de esta apuesta se llama Co-Packaged Optics (CPO): integrar los componentes ópticos directamente en el mismo encapsulado del chip de conmutación, reduciendo el consumo a apenas 9 vatios por puerto y minimizando la pérdida de señal. NVIDIA ya confirmó que integrará CPO en sus plataformas Quantum-X InfiniBand y Spectrum-X Ethernet durante este año.
El mercado reaccionó en consecuencia: las acciones de Lumentum subieron más de un 130% en lo que va de 2026, las de Coherent un 96%, y otras compañías del sector como Marvell o Corning registraron subas de entre el 100% y el 122%. NVIDIA no está sola en esta apuesta: AMD se sumó a una ronda de financiación de la startup Ayar Labs, adquirió la empresa Enosemi en 2025, e invirtió en Teramount y Celestial AI. Incluso las ramas de capital de riesgo de Alphabet y Microsoft respaldaron a la startup nEye en una ronda de 80 millones de dólares.
Más allá de la IA: computación cuántica y procesamiento óptico

La fotónica integrada no se limita a transmitir datos más rápido entre chips. Una de las líneas de investigación más activas explora la posibilidad de que la luz no solo transporte información, sino que también la procese, lo que abriría la puerta a una forma de computación analógica potencialmente mucho más eficiente que la digital para ciertas tareas. José Capmany, cofundador de la española iPronics y referente del sector, ha estimado públicamente que la industria está apenas en el 15% del despliegue del potencial real de las tecnologías fotónicas.
La fotónica también es considerada una pieza clave para el desarrollo de la computación cuántica: los fotones pueden usarse como qubits, la unidad básica de información cuántica, y son capaces de transportar esa información a largas distancias sin perder coherencia, una propiedad esencial para construir futuras redes cuánticas globales. IBM, entre otras compañías, ya explora activamente esta vía.
El reto pendiente: pasar del laboratorio a la fábrica
Pese al entusiasmo inversor, la industria reconoce que quedan obstáculos serios antes de una adopción masiva. La integración de láseres, la fabricación a gran escala y el empaquetado de componentes ópticos junto a los electrónicos siguen siendo desafíos técnicos no resueltos por completo. Analistas del sector estiman que la adopción masiva de estas tecnologías podría acelerarse recién a partir de 2028, cuando la curva de madurez industrial alcance a la promesa tecnológica.
Por ahora, la solución que se perfila como más viable a corto plazo no es reemplazar la electrónica por completo, sino combinarla con la fotónica en sistemas híbridos: chips que usan electrónica para el cómputo y fotónica para la transmisión de datos, aprovechando la fortaleza de cada tecnología en lo que mejor sabe hacer.