Durante años, la robótica se ha visto limitada por la potencia de sus procesadores. Hoy, Nvidia asegura haber roto esa barrera con el Thor T5000, un módulo diseñado para dotar a los robots de la capacidad de aprender, razonar e interactuar casi como un humano. No es un simple chip: es un paso hacia la inteligencia artificial física.
Una máquina de cálculo extremo

El Thor T5000 ofrece un salto nunca antes visto en la línea Jetson. Con 2.560 núcleos CUDA, 96 Tensor Cores de quinta generación y una CPU ARM Neoverse de 14 núcleos, alcanza un rendimiento 7,5 veces superior al AGX Orin, con una eficiencia energética 3,5 veces mayor. Esta potencia permite procesar datos de cámaras, micrófonos o sensores lidar en tiempo real y ejecutar modelos de IA generativa con latencias de milisegundos.
El chip se apoya en 128 GB de memoria LPDDR5X y aprovecha la arquitectura Blackwell de Nvidia, la más avanzada de la compañía. En términos prácticos, esto significa que un robot equipado con Thor T5000 puede “ver” su entorno, interpretar lo que ocurre y responder de inmediato con acciones precisas.
GR00T: enseñar con la mirada

Junto al chip, Nvidia presentó GR00T, un modelo fundacional multimodal que permite a los robots aprender habilidades observando a humanos. Un operario ejecuta una tarea, la cámara del robot la registra y GR00T traduce esos movimientos en instrucciones que la máquina puede replicar y adaptar.
Esto elimina la necesidad de programar manualmente cada acción y abre la puerta a una robótica generalista: máquinas que aprenden a ensamblar piezas, clasificar objetos o asistir en el hogar simplemente viendo cómo lo hacen las personas.
Una apuesta en plena carrera robótica
Aunque Nvidia no fabrica sus propios humanoides, su chip está pensado para empresas como Figure AI, Boston Dynamics, Sanctuary AI, Agility Robotics o incluso Tesla. Estas compañías buscan un cuerpo mecánico ágil; Nvidia ofrece el cerebro que lo gobierne.
El kit de desarrollo costará unos 3.500 dólares (3.000 en compras masivas), una inversión elevada pero clave para quienes quieran experimentar con robótica de nueva generación. Para Nvidia, el sector aún representa solo el 1% de sus ingresos, pero, según Jensen Huang, podría convertirse en su mayor motor de crecimiento fuera de la inteligencia artificial pura.
En palabras del propio Huang: “Estamos en el umbral de la inteligencia artificial física”. Y con Thor T5000, ese umbral acaba de abrirse un poco más.