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Ciencia

Un diente neandertal de hace 59.000 años hallado en Siberia acaba de cambiar la historia de la medicina humana. Todo indica que alguien perforó una caries con herramientas de piedra para aliviar un dolor insoportable

El molar encontrado en la cueva de Chagyrskaya conserva marcas de perforación y raspado compatibles con una intervención deliberada realizada mucho antes de la aparición de la odontología conocida. Para los investigadores, el hallazgo sugiere que los neandertales no solo identificaban el origen del dolor, sino que también intentaban tratarlo de forma consciente.
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Un dolor de muelas puede convertir cualquier día en una pesadilla. Ahora imagina soportarlo hace 59.000 años, sin anestesia, sin medicamentos y en medio de un campamento neandertal en Siberia. Lo sorprendente es que alguien, en aquel entorno prehistórico, parece haber intentado hacer algo al respecto.

Eso es exactamente lo que sugiere un nuevo estudio publicado en PLOS One tras analizar un molar hallado en la cueva de Chagyrskaya, en las montañas Altai del sur de Siberia. El diente pertenece a un neandertal adulto y presenta algo extraordinariamente raro para esa época: señales de una intervención deliberada destinada a perforar y limpiar una cavidad dental.

Si la interpretación es correcta, estaríamos ante la evidencia más antigua conocida de un procedimiento odontológico invasivo en toda la historia humana.

El diente tenía una enorme cavidad y marcas incompatibles con el desgaste natural

Un diente neandertal de hace 59.000 años hallado en Siberia acaba de cambiar la historia de la medicina humana. Todo indica que alguien perforó una caries con herramientas de piedra para aliviar un dolor insoportable
© Zubova et al., 2026 / PLOS One.

El molar, bautizado como Chagyrskaya 64, llamó la atención de los investigadores desde el primer momento. Mientras otros dientes encontrados en la cueva mostraban desgaste habitual, este conservaba un orificio profundo e irregular que atravesaba gran parte de la superficie masticatoria y llegaba hasta la cámara pulpar, la zona interna donde se encuentran nervios y vasos sanguíneos. Era, básicamente, una caries devastadora.

Pero lo más extraño apareció alrededor de la cavidad. Los científicos detectaron una serie de arañazos microscópicos y marcas repetitivas incompatibles con un simple proceso natural de desgaste. Parecían producidas por una herramienta puntiaguda utilizada mediante movimientos rotatorios y de perforación. Eso cambió completamente la interpretación del hallazgo.

Los investigadores creen que alguien perforó deliberadamente la caries para aliviar el dolor

El equipo liderado por Alisa Zubova utilizó múltiples técnicas de escaneo para analizar cada detalle del molar. Las imágenes revelaron microfracturas y patrones de abrasión muy concretos, compatibles con el uso repetido de una herramienta fina sobre el diente. Además, en la propia cueva aparecieron perforadores de jaspe capaces de producir exactamente ese tipo de marcas.

Los investigadores decidieron entonces comprobarlo experimentalmente. Utilizando dientes humanos modernos y herramientas de piedra similares a las halladas en Chagyrskaya, reprodujeron los movimientos de perforación manual observados en el fósil. El resultado fue sorprendentemente parecido.

En menos de una hora consiguieron eliminar buena parte del tejido dental dañado y alcanzar la cámara pulpar, exactamente igual que en el molar neandertal. Y ahí aparece algo importante: abrir la pulpa habría destruido nervios y vasos sanguíneos, reduciendo el dolor provocado por la infección. Es decir, el procedimiento probablemente funcionaba.

Lo más desconcertante es el nivel de precisión requerido para hacerlo

Un diente neandertal de hace 59.000 años hallado en Siberia acaba de cambiar la historia de la medicina humana. Todo indica que alguien perforó una caries con herramientas de piedra para aliviar un dolor insoportable
© Zubova et al., 2026 / PLOS One.

Trabajar sobre un diente ya resulta complicado hoy incluso con instrumental moderno. Intentarlo hace 59.000 años, dentro de una boca inflamada y sin anestesia, parece casi absurdo. Pero las marcas del molar indican que quien realizó el procedimiento tenía cierto control técnico.

La coautora Lydia Zotkina, especialista en herramientas de piedra, explicó que replicar el proceso exigió concentración, precisión motora y muchísima paciencia incluso en condiciones de laboratorio. Ahora imagina hacerlo sobre una persona viva, dolorida y moviéndose.

Los investigadores creen que probablemente participaron al menos dos individuos: uno realizando la perforación y otro sujetando al paciente. Y eso abre una idea fascinante sobre las relaciones sociales neandertales.

El hallazgo sugiere algo más importante que una simple “visita al dentista”

La imagen tradicional de los neandertales como humanos torpes, brutales o cognitivamente limitados lleva años desmoronándose. Sabemos que cuidaban a individuos heridos, ayudaban a miembros incapacitados del grupo y utilizaban recursos naturales con posibles fines medicinales. Pero este hallazgo va un paso más allá.

Porque aquí no hablamos simplemente de cuidado pasivo. Hablamos de identificar una fuente concreta de dolor y aplicar una intervención física deliberada para solucionarla. Eso implica observación, planificación y cierta comprensión intuitiva del cuerpo.

Según Zubova, lo más impactante del hallazgo es precisamente esa intuición: alguien entendió que el dolor provenía del interior del diente y que eliminar parte de ese tejido podía aliviar el sufrimiento.

La odontología humana podría ser muchísimo más antigua de lo que creíamos

Un diente neandertal de hace 59.000 años hallado en Siberia acaba de cambiar la historia de la medicina humana. Todo indica que alguien perforó una caries con herramientas de piedra para aliviar un dolor insoportable
© Zubova et al., 2026 / PLOS One.

Hasta ahora, algunas de las evidencias más conocidas de tratamientos dentales en humanos modernos tenían alrededor de 14.000 años. Chagyrskaya 64 empuja esa cronología decenas de miles de años hacia atrás. Y además introduce algo todavía más incómodo para la vieja visión de la evolución humana: la medicina invasiva no habría sido una innovación exclusiva del Homo sapiens.

El profesor Gregorio Oxilia, experto en anatomía humana que no participó en el estudio, considera que el hallazgo representa un momento clave para entender cómo apareció la atención médica intencional.

Según él, el procedimiento observado en este neandertal resulta incluso más sofisticado que algunos tratamientos posteriores documentados en humanos modernos.

Lo más humano del hallazgo quizá no sea la técnica, sino el dolor compartido

El estudio deja abierta una pregunta imposible de responder del todo. ¿Quién realizó la perforación? Pudo ser otro miembro del grupo ayudando al paciente. O quizá el propio neandertal intentó tratarse solo utilizando herramientas de piedra. Nunca lo sabremos. Pero hay un detalle difícil de ignorar: el individuo sobrevivió después del procedimiento y siguió utilizando el diente durante un tiempo.

Eso significa que soportó un dolor brutal con la esperanza de aliviar otro aún peor. Y curiosamente, esa escena resulta mucho más cercana a nosotros de lo que parece. Porque entre clínicas modernas, anestesia y tecnología dental, todavía sigue existiendo algo profundamente reconocible en ese neandertal sentado hace 59.000 años mientras alguien intentaba arrancarle el dolor desde dentro del diente.

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