Imagen: Pixabay

Los que conviven con perros y gatos ya saben lo que pasa, pero los que no, habrán escuchado infinidad de veces que ambos animales son adorables por separado, pero juntos no paran de pelearse. Esto es lo que dicen los expertos sobre cómo llevar esta “difícil” convivencia.

Lo explica el experto en gatos, Jackson Galaxy, y la entrenadora de perros, Zoe Sandor. Una serie de consejos para, en primer lugar, entender cómo funciona cada especie, y en segundo, hacer la convivencia llevadera.

Por lo general, los gatos son distantes y se asustan más fácilmente que los perros, a menudo más gregarios y territoriales. Sin embargo, esto no significa que no puedan estar en una misma habitación, aunque a veces necesitan de una pequeña ayuda humana. Aquí van los consejos:

Tener en cuenta la personalidad, no la raza

Galaxy y Sandor explican que, contrariamente a la creencia popular, ciertas razas de gatos y perros no suelen llevarse mejor que otros. Lo que es importante es tener en cuenta sus personalidades y niveles de energía. Si un perro es agresivo y territorial, no será una buena opción en un hogar con un gato asustadizo. Por el contrario, un perro mayor odiaría compartir su espacio con un gato muy travieso.

Advertisement

En caso de que ambas personalidades choquen constantemente, debería haber un plan de respaldo, o considerar establecer un arreglo en la casa para mantenerlos separados un tiempo. También es importante antes de adoptar una mascota preguntar si ya vivió con otro animal o si se lleva bien con ellos.

Entrena a tu perro

Imagen: Pixabay

En este punto, Sandor explica que si tienes un perro en casa extremadamente nervioso, debes enseñarle a controlar sus impulsos para que no salte o esté en alerta cada vez que el gato está cerca. La entrenadora aconseja entrenarlo manteniendo su cara cerca del gato hasta que aprenda a quedarse quieto (importante tener una correa a mano durante las primeras reuniones).

Darle al gato su propio territorio antes de encontrarse con el perro

Como explica Galaxy, los gatos necesitan un espacio protegido, una especie de “campo base que es solo suyo”. Debemos hacer que este refugio esté fuera del alcance del perro, así el gato puede ir por la casa con la confianza de tener un territorio o “guarida” cuando lo necesite. Por cierto, el experto recomienda algún espacio en alto que permita al gato escalar (les encanta) y tener una visión de su “colega” canino desde las alturas.

Liberar correctamente la energía del perro

Sandor dice que mucha gente no ejercitan a los perros ni el 20% de lo que deberían. Es muy importante que liberen toda la energía diaria, ya que de esta forma estarán más tranquilos y se podrán contralarse cuando estén cerca del gato.

Permite que ambos olfateen

Imagen: Wikimedia Commons

Galaxy explica en su libro Total Cat Mojo que es una buena idea dejar que los gatos y los perros olfateen la zona de cama y los juguetes de su “compañero” antes de una presentación cara a cara. De esta forma, pueden satisfacer su curiosidad y evitar potenciales batallas territoriales.

Planificar el primer encuentro cuidadosamente

Los expertos dicen que a la hora de programar el primer encuentro entre ambos, el mejor momento del día ocurre mientras ambos comen. Para ello, lo ideal es que cada uno esté en el lado opuesto de una puerta cerrada manteniendo al perro con una correa. No se verán entre ellos, pero se van a oler mientras toman sus respectivos alimentos. Comenzarán a asociar este olor con comida, lo que “hará que sea algo bueno”, dice Galaxy.

Advertisement

Lo ideal sería repetir este proceso en todas las comidas durante varias semanas, antes de introducir lentamente la simulación visual.

Mantener separados sus alimentos

Una vez que se hayan congraciado con éxito, es importante mantener separados sus recipientes de comida para evitar encuentros desastrosos. Según los expertos, “programe horarios de comida regulares para sus mascotas y coloque los tazones en áreas separadas, o el plato del gato en una mesa u otro lugar alto”.

Considera la posibilidad de tener un perro y un gato a la vez (si es posible)

El último punto es quizás el más complicado, probablemente uno de los dos ha llegado antes al hogar, si no es así, socializar a estos animales a una edad temprana puede ser más fácil que presentarlos como adultos. Los perros son menos seguros y más pequeños en esta etapa de la vida, lo que permite que el gato “asuma su posición legítima en la parte alta de la jerarquía”, finaliza Sandor. [Mental Floss]