Los que conviven con perros y gatos ya saben lo que pasa, pero los que no, habrán escuchado
infinidad de veces que ambos animales son adorables por separado, pero juntos
no paran de pelearse. Esto es lo que dicen los expertos sobre cómo llevar esta
“difícil” convivencia.
Lo explica el experto en gatos, Jackson
Galaxy, y la entrenadora de perros, Zoe Sandor. Una serie de consejos para, en
primer lugar, entender cómo funciona cada especie, y en segundo, hacer la
convivencia llevadera.
Por lo general, los gatos son distantes y
se asustan más fácilmente que los perros, a menudo más gregarios y
territoriales. Sin embargo, esto no significa que no puedan estar en una misma
habitación, aunque a veces necesitan de una pequeña ayuda humana. Aquí van los
consejos:
Tener en cuenta la personalidad, no la
raza
Galaxy y Sandor explican que,
contrariamente a la creencia popular, ciertas razas de gatos y perros no suelen
llevarse mejor que otros. Lo que es importante es tener en cuenta sus personalidades
y niveles de energía. Si un perro es agresivo y territorial, no será una buena
opción en un hogar con un gato asustadizo. Por el contrario, un perro mayor odiaría compartir su espacio con un gato muy travieso.
En caso de que ambas personalidades
choquen constantemente, debería haber un plan de respaldo, o considerar
establecer un arreglo en la casa para mantenerlos separados un tiempo. También es importante antes de adoptar una mascota preguntar si ya vivió con otro
animal o si se lleva bien con ellos.
Entrena a tu perro
En este punto, Sandor explica que si
tienes un perro en casa extremadamente nervioso, debes enseñarle a controlar
sus impulsos para que no salte o esté en alerta cada vez que el gato está
cerca. La entrenadora aconseja entrenarlo manteniendo su cara cerca del gato
hasta que aprenda a quedarse quieto (importante tener una correa a mano
durante las primeras reuniones).
Darle al gato su propio territorio antes
de encontrarse con el perro
Como explica Galaxy, los gatos necesitan
un espacio protegido, una especie de “campo base que es solo suyo”.
Debemos hacer que este refugio esté fuera del alcance del perro, así el gato
puede ir por la casa con la confianza de tener un territorio o “guarida” cuando
lo necesite. Por cierto, el experto recomienda algún espacio en alto que
permita al gato escalar (les encanta) y tener una visión de su “colega” canino
desde las alturas.
Liberar correctamente la energía del
perro
Sandor dice que mucha gente no ejercitan
a los perros ni el 20% de lo que deberían. Es muy importante que liberen toda
la energía diaria, ya que de esta forma estarán más tranquilos y se podrán
contralarse cuando estén cerca del gato.
Permite que ambos olfateen
Galaxy explica en su libro Total Cat Mojo
que es una buena idea dejar que los gatos y los perros olfateen la zona de cama y los juguetes de su “compañero” antes de una presentación cara a cara. De esta
forma, pueden satisfacer su curiosidad y evitar potenciales batallas
territoriales.
Planificar el primer encuentro
cuidadosamente
Los expertos dicen que a la hora de
programar el primer encuentro entre ambos, el mejor momento del día ocurre
mientras ambos comen. Para ello, lo ideal es que cada uno esté en el lado
opuesto de una puerta cerrada manteniendo al perro con una correa. No se
verán entre ellos, pero se van a oler mientras toman sus respectivos alimentos.
Comenzarán a asociar este olor con comida, lo que “hará que sea algo
bueno”, dice Galaxy.
Lo ideal sería repetir este proceso en
todas las comidas durante varias semanas, antes de introducir lentamente la
simulación visual.
Mantener separados sus alimentos
Una vez que se hayan congraciado con
éxito, es importante mantener separados sus recipientes de comida para evitar
encuentros desastrosos. Según los expertos, “programe horarios de comida
regulares para sus mascotas y coloque los tazones en áreas separadas, o el
plato del gato en una mesa u otro lugar alto”.
Considera la posibilidad de tener un
perro y un gato a la vez (si es posible)
El último punto es quizás el más
complicado, probablemente uno de los dos ha llegado antes al hogar, si no es
así, socializar a estos animales a una edad temprana puede ser más fácil que
presentarlos como adultos. Los perros son menos seguros y más pequeños en esta
etapa de la vida, lo que permite que el gato “asuma su posición legítima
en la parte alta de la jerarquía”, finaliza Sandor. [Mental Floss]