Una medicación experimental llamada bepirovirsen podría representar el primer paso adelante hacia un importante hito de la medicina: la cura para la hepatitis B crónica. Esta semana se dio a conocer el trabajo que muestra que la droga puede efectivamente eliminar el virus del cuerpo de algunos pacientes.
El jueves, GSK (antes GlaxoSmithKline), fabricante del bepirovirsen, anunció los resultados de sus dos ensayos en Fase III. En alrededor del 20% de quienes recibieron bepirovirsen los niveles del virus en sangre permanecieron indetectables durante al menos seis meses después de terminar el tratamiento. Ahora GSK busca que la FDA y los organismos correspondientes en otros países aprueben la droga.
“Hoy la atención estándar de la hepatitis B crónica representa un gran peso para los pacientes y los sistemas de salud y pocas veces ofrece una cura funcional. Los lineamientos recientes priorizan la cura funciona, por lo que estos datos nuevos podrían representar un importante avance”, dijo el principal investigador del ensayo Jinlin Hou, director del Instituto de Hepatología Guangdong en China, en declaraciones de GSK.
Cura funcional
La hepatitis B se transmite a través del contacto con fluidos corporales de la persona infectada, y eso incluye las relaciones sexuales. Casi siempre, el virus causa una infección aguda del hígado a corto plazo. Pero en aproximadamente el 5% de los adultos (y más, en niños) la infección perdura y se hace crónica. Incluso sin causar síntomas notables la hepatitis B crónica daña el hígado y causa problemas como cirrosis, cáncer de hígado o incluso, la muerte.
Hay una vacuna altamente efectiva contra la hepatitis B y las mejoras en el seguimiento médico prenatal han reducido el riesgo de que enfermen los niños, ya que tras el parto el virus puede pasar de la madre al bebé con facilidad. Las medicaciones antivirales actuales para los casos crónicos también son efectivas contra el virus y reducen el riesgo de sufrir complicaciones graves, pero son tratamientos que suelen requerirse de por vida. Incluso con esas intervenciones se calcula que en 2022 había 254 millones de personas con hepatitis B en todo el mundo, en tanto que cada año mueren cerca de un millón de personas.
El bepirovirsen, también llamado bepi, ataca al virus desde otro lugar. El virus puede permanecer dormido en las células hepáticas y regresar si se debilita el sistema inmunológico o se deja la medicación. Se trata de un oligonucleótido que se adosa al ARN mensajero del virus limitando su capacidad de reproducirse y producir proteínas clave. También estimula al sistema inmunológico para que reconozca mejor al virus y busque destruirlo. Aunque el bepi podría no erradicar del todo la hepatitis B sin dejar rastro, sí puede permitir que el cuerpo controle la infección sin requerir otra medicación, lo que esencialmente lo convierte en una cura para algunos pacientes.
Los dos ensayos con bepi en Fase III incluyeron a 1.838 pacientes con hepatitis B crónica, tratados con terapia antiviral. A dos tercios de ellos se les administró una dosis semanal de bepi, y al resto se les dio un placebo. A quienes seguían con niveles indetectables del virus en sangre a las 48 semanas se les indicó que dejaran los otros tratamientos, y se les hizo seguimiento durante seis meses más.
Para la semana 72 el 19% de los pacientes a los que se les administró bepi en ambos ensayos mostraron evidencia de cura funcional, término que usa la ciencia cuando el virus es indetectable a seis meses de terminar el tratamiento. Ese resultado en el grupo placebo, fue de 0%. Los eventos adversos fueron leves y tolerables en general, incluyendo dolor y enrojecimiento en el sitio de la inyección. Algunas de las personas tratadas con la droga presentaron un breve aumento en las enzimas que pueden apuntar a daño hepático. Los resultados de ambos ensayos se publicaron el jueves en el New England Journal of Medicine.
Lo que significa
Como lo demuestran estos ensayos el bepi no es la cura universal de la hepatitis B. Tampoco se sabe si la droga será igual de efectiva en quienes tienen infecciones crónicas menos estables o más avanzadas. Por supuesto, los médicos tendrán que seguir con el seguimiento de los pacientes que recibieron bepi durante mucho tiempo, para asegurar que su infección se ha contenido definitivamente.
Dicho esto, se trata de la primera señal clara de que hay posibilidad de tratar la hepatitis B crónica sin medicación de por vida. El surgimiento de una nueva clase de droga puede llevar a mejoras que funcionen en una mayor proporción de pacientes. Con el tiempo, es posible que haya una cura común para los infectados crónicos con hepatitis B. Aunque en EE.UU. la tasa de enfermos de hepatitis B es muy baja en este momento, los casos podrían volver a aumentar si el gobierno elimina la recomendación de los CDC de vacunar a los recién nacidos, con lo que es todavía más importante contar con una cura.
Por ahora, GSK apuesta a que sus resultados con el bepi ya son lo suficientemente sólidos como para que se apruebe en Estados Unidos, Europa y Asia. En EE.UU. la droga ya está en proceso acelerado de revisión y la FDA espera emitir su decisión hacia finales de octubre de este año.