La costa del Pacífico sudamericano es una de las zonas sísmicas más activas del planeta. Allí, la placa de Nazca se hunde bajo la placa Sudamericana y acumula una tensión enorme que, cada tanto, se libera en forma de grandes terremotos. Algunos de ellos generan tsunamis capaces de cruzar océanos. Un estudio de la Universidad de Chile se propuso responder una pregunta inquietante: si ocurriera el peor sismo posible en cada tramo de esa costa, ¿hasta dónde llegaría el agua?
El trabajo fue realizado por investigadores del Programa de Riesgo Sísmico de esa universidad, Miguel Medina, Sebastián Riquelme, Mauricio Fuentes y Jaime Campos, y se publicó en 2021 en la revista Pure and Applied Geophysics. Sus conclusiones volvieron a circular en los últimos días y siguen siendo una de las referencias más completas sobre el riesgo de tsunami en la región.
Cientos de terremotos simulados

Los científicos identificaron ocho brechas sísmicas a lo largo de la costa de Colombia, Ecuador, Perú y Chile. Una brecha sísmica es un tramo de una falla activa que lleva mucho tiempo sin liberar energía con un gran terremoto, y que por lo tanto acumula tensión.
Para cada una de esas zonas estimaron el sismo de magnitud máxima posible y simularon 200 escenarios realistas de tsunami, variando cómo se distribuye el deslizamiento de la falla. El resultado es un mapa aproximado de las alturas que podrían alcanzar las olas al llegar a tierra.
Las cifras, país por país

El escenario más extremo aparece en la costa central de Perú. Un terremoto de magnitud 8,9 podría generar en el Callao, el principal puerto del país junto a Lima, olas de entre 25 y 45 metros de altura.
En Chile, los resultados también son preocupantes. En Iquique, en el peor de los casos, el tsunami podría alcanzar entre 35 y 40 metros; en Valparaíso, entre 30 y 35 metros, y en Arica, más de 30 metros. En Ecuador, un sismo de magnitud 8,6 podría producir olas de hasta 25 metros, y en Colombia, uno de magnitud 8,7 generaría olas de hasta 20 metros.
Para dimensionar esas cifras, basta recordar el tsunami que siguió al terremoto de Japón de 2011, de magnitud 9, en el que el agua superó los 40 metros de altura en algunos puntos de la costa.
La «cota 30» podría no alcanzar

Uno de los hallazgos con más implicancias prácticas tiene que ver con los planes de evacuación en Chile, que toman como referencia la llamada cota 30: ante una alerta de tsunami, la población debe subir a zonas ubicadas al menos a 30 metros sobre el nivel del mar.
Según el estudio, en los escenarios más extremos esa altura podría quedar corta en algunas ciudades. Los autores advierten que no se trata de un pronóstico de lo que ocurrirá, sino de los casos más graves posibles, pero recomiendan actualizar los mapas de riesgo y seguir estudiando estos escenarios. «Fue un trabajo netamente aplicado, muy útil para las políticas públicas de riesgo y prevención de desastres», explicó Riquelme.
Una amenaza real y conocida
La historia de la región respalda la preocupación. El terremoto de Valdivia de 1960, en el sur de Chile, de magnitud 9,5, es el más fuerte registrado por instrumentos y provocó un tsunami que causó víctimas hasta en Japón y Hawái. Más recientemente, en julio de 2025, un sismo de magnitud 8,8 frente a la península rusa de Kamchatka obligó a emitir alertas de tsunami en las costas de América del Sur, a miles de kilómetros de distancia.
Los especialistas coinciden en que no es posible predecir cuándo ocurrirá el próximo gran terremoto, pero sí prepararse: conocer las rutas de evacuación, respetar las alertas y alejarse de la costa ante un sismo fuerte siguen siendo las medidas más eficaces para salvar vidas.