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Otras teorías sobre la morsa que se durmió en un iceberg y despertó en Irlanda

Ilustración para el artículo titulado
Imagen: Seánie Murphy/Valentia

Quizá hayas visto el viral del día. “Una morsa del Ártico se duerme la siesta sobre un iceberg y se despierta en Irlanda”. La hipótesis fue propuesta por el biólogo marino Kevin Flannery, director del acuario Dingle Oceanworld, después de que una joven morsa apareciera en la costa irlandesa el domingo.

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La morsa fue descubierta por una niña de cinco años y su padre mientras paseaban por la isla de Valentia, al suroeste del país. Al principio pensaron que se trataba de una foca, pero sus colmillos y su enorme tamaño, similar al de una vaca, delataron que era una morsa del Ártico. El animal parecía exhausto y demacrado, y no se lo ha vuelto a ver desde el domingo. Sin embargo, los expertos creen que podría sobrevivir a base de marisco local antes de regresar a casa con sus compañeras.

En cuanto a cómo llegó desde el Ártico, está la hipótesis de la siesta sobre un iceberg a la deriva, pero hay otras más sencillas. Tom Arnbom, asesor de la WWF, dijo a BBC News que la morsa parecía adolescente, a juzgar por sus cortos colmillos. “A menudo son las adolescentes las que se aventuran en viajes largos para encontrar nuevas áreas donde reproducirse”, explicó.

Arnbom cree que es poco probable que la morsa llegara a Irlanda por una siesta que se le fue de las manos. En cambio, cree que “se desvió deliberadamente lejos de su hogar, en el Atlántico norte, y se acercó a la costa irlandesa en busca de comida”, donde se ha perdido. “Tarde o temprano tienen que llegar a los bajíos, es decir, a menos de 100-200 metros de profundidad, para alimentarse de mejillones o almejas. Comen hasta varios miles de almejas al día”, añadió.

Por su parte, un residente local de la isla de Valentia dijo a RTÉ que probablemente estuviera persiguiendo a las hembras de su especie. Pero no está claro que la morsa sea macho, ya que ambos sexos tienen colmillos.

El primer avistamiento documentado de una morsa en Irlanda se produjo en 1897. Sin embargo, no volvió a verse ninguna hasta 80 años más tarde. El grupo conservacionista IWDG cree que este es el tercer avistamiento desde 1999. Hay cerca de 20.000 morsas en el Atlántico norte, pero se enfrentan a una creciente amenaza por el cambio climático y las rutas marítimas del comercio.

Matías tiene dos grandes pasiones: Internet y el dulce de leche