Probablemente, en ning√ļn estadio de f√ļtbol se vivir√°n escenas tan terribles como la imagen con la que abrimos. Lo que ocurri√≥ unos segundos despu√©s de aquella situaci√≥n l√≠mite cambi√≥ para siempre la seguridad de los recintos. El 15 de abril de 1989 murieron 96 personas aplastadas en un estadio.

La tragedia de Hillsborough, Sheffield, Inglaterra, se produjo el día de la semifinal de la F.A. Cup entre el Liverpool y el Nottingham Forest. Días antes, las entradas para el evento se habían agotado, 53 mil seguidores de ambos equipos llenarían las gradas del estadio para un partido que debía comenzar a las 15:00.

Curiosamente, y a pesar de ser un club mucho m√°s grande, a los seguidores del Liverpool se les asign√≥ el extremo m√°s peque√Īo del estadio, Leppings Lane, para que su ruta no los pusiera en contacto con los fans del Forest que llegaban del sur. Ten√≠a mucho sentido. Las grandes multitudes de f√ļtbol en aquellas fechas eran sin√≥nimo de guerra campal, ten√≠an una reputaci√≥n de vandalismo, por lo que se aplicaba una estricta separaci√≥n.

Horas despu√©s todo parec√≠a dispuesto, un d√≠a de primavera que hab√≠a amanecido con un sol brillante para recibir a dos de los mejores equipos del pa√≠s. Sin embargo, lo que deb√≠a ser una fiesta, cambi√≥ en unos pocos minutos a desastre, lo que deb√≠a haber sido un gran d√≠a de f√ļtbol, se convirti√≥ en una carnicer√≠a.

Image: √Ārea de Leppings Lane (Wikimedia Commons)

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Los seguidores del Liverpool comenzaron a llegar a Leppings Lane aproximadamente al mediod√≠a. La entrada ten√≠a un n√ļmero limitado de tornos para entrar, de los cuales solo siete se asignaron a los 10.100 aficionados con entradas para las zonas de pie. Una vez que atravesaban los tornos, se acced√≠a a un amplio t√ļnel que bajaba a la zona se√Īalizada donde los aficionados no ten√≠an asiento.

Dicho t√ļnel conduc√≠a directamente a los dos corrales detr√°s de la porter√≠a, los n√ļmeros 3 y 4. Adem√°s, el acceso a otros estaba mal se√Īalizado: un letrero del bar de la zona del estadio era m√°s grande que uno que mostraba el camino a los corrales 1 y 2.

Image: Fans del Liverpool (AP)

Para completar lo que se iba a convertir en el d√≠a m√°s negro de la historia del f√ļtbol, el jefe de la polic√≠a para el partido fue David Duckenfield, un tipo nuevo en su puesto que ten√≠a una experiencia limitada en el control de partidos de este calibre.

En cualquier caso, tanto la policía como la seguridad del estadio esperaba que los fans encontraran su propio nivel extendiéndose a través de los corrales en busca de espacio, aunque resultaba bastante difícil, ya que el movimiento entre los corrales era por puertas estrechas en la parte trasera.

Image: AP

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Por tanto, se hizo evidente muy pronto que no todo el mundo llegaría a las gradas a tiempo. De hecho, en un momento dado, un agente de policía que estaba de vigilancia llamó por radio a la sala de control para solicitar que el partido se retrasara para garantizar el paso seguro de los seguidores al terreno. La solicitud fue rechazada.

Con más seguidores de los que podían filtrarse a través de los tornos de seguridad, se desarrolló un cuello de botella muy peligroso. Momentos antes del inicio del evento, David Duckenfield ordenó que se abriera la puerta de salida C.

La decisi√≥n forz√≥ a√ļn m√°s a los fans en unas zonas ya de por s√≠ superpobladas. A medida que m√°s personas ingresaban a los corrales, se ve√≠an obligados a enfrentarse a los que estaban frente a ellos, quienes a su vez eran empujados contra la valla perimetral ( dise√Īada para evitar invasiones al campo) por el peso de la multitud detr√°s de ellos.

Duckenfield contó más tarde que los fans habían forzado la puerta de salida para entrar al campo, algo que tardó mucho tiempo en demostrarse mentira en la investigación de 2015 sobre las muertes.

Image: AP

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Sea como fuere, unos minutos antes de las 15:00, hora de inicio del partido, los fans, desesperados por escapar del aplastamiento cada vez más claustrofóbico y peligroso, comenzaron a salir de los corrales detrás de la meta, en la pista que rodea el campo. Las impactantes fotografías tomadas minutos después mostraban a los seguidores, incluidos algunos que murieron, aplastados en la parte delantera del corral 3.

La situaci√≥n se volvi√≥ ca√≥tica unos minutos despu√©s, cuando Peter Beardsley, del Liverpool, golpe√≥ el travesa√Īo de la porter√≠a del Forest. Entonces s√≠, la multitud se abat√≠a sobre una de las barreras met√°licas de aplastamiento cediendo parte de la seguridad, y lanz√°ndose unos sobre otros hacia las vallas frontales. Al darse cuenta de lo que estaba ocurriendo, la polic√≠a corri√≥ desesperada al campo para llamar la atenci√≥n del √°rbitro Ray Lewis y lograr que detuviera el partido.

Image: AP

A las 03:05, el colegiado Lewis hizo sonar el silbato y los fans desesperados comenzaban a escalar la valla en un esfuerzo por escapar del aplastamiento. Algunos lograron huir de la masa letal de cuerpos que se forzaban unos a otros, mientras que otros lucharon por respirar pasando por encima de otros. Unos murieron asfixiados, la mayoría por asfixia compresiva mientras estaban de pie, y otros murieron simplemente pisoteadas por la masa.

Algunos, los menos, lograron ponerse a salvo gracias a los que estaban en la zona superior de West Stand encima de Leppings Lane. Sin embargo, la intensidad del aplastamiento rompió más barreras y en medio de escenas tremendas y desesperadas se hicieron agujeros en la valla perimetral tratando de rescatar y salvar la vida a quienes estaban a un aliento de perderlo todo.

Image: AP

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Cinco minutos despu√©s, el campo de f√ļtbol de Hillsborough hab√≠a mutado a campo de los horrores, donde instantes antes se jugaba f√ļtbol, ‚Äč‚Äčahora parec√≠a un ca√≥tico puesto de primeros auxilios durante un conflicto b√©lico. Los oficiales de polic√≠a y m√©dicos estaban abrumados por la situaci√≥n y muchos seguidores ilesos trataron de ayudar a los heridos, muchos de ellos con intentos de reanimaci√≥n cardiopulmonar, mientras que otros derribaron vallas publicitarias con sus propias manos para usarlas como camillas para los heridos.

Algunos de los fans trataban de trasladar a los heridos a las ambulancias que esperaban fuera, imposibilitadas para entrar dado el terrible caos que se vivía, impedidos también por el propio cordón policial que se había colocado al otro lado del campo. Un total de 44 ambulancias que no podían estar donde debían.

Image: AP

Finalmente, solo 14 de los 96 heridos de muerte llegaron al hospital. Los agentes de la policía de South Yorkshire acusarían más tarde a los fans del Liverpool de haber causado las muertes ellos mismos, alegando que estaban borrachos, violentos y no cooperaron con la situación. Como diría el presentador de la BBC, cadena de televisión que retransmitió el horror en directo :

El gimnasio aqu√≠, en Hillsborough, se est√° utilizando como dep√≥sito de cad√°veres para los muertos, y en este momento los delegados tienen bolsas de papel peque√Īas, y est√°n recogiendo las pertenencias personales de los espectadores. Hay pa√Īuelos rojos y blancos de Liverpool, sombreros blancos y rojos de Liverpool, y camisas rojas y blancas de Liverpool.

Image: Margaret Thatcher con uno de los heridos (AP)

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Aquel d√≠a murieron 96 personas y m√°s de 700 resultaron heridas. Las v√≠ctimas ten√≠an entre 10 y 67 a√Īos e inclu√≠an a 37 adolescentes. El desastre dio lugar a una serie de mejoras de seguridad en los campos de f√ļtbol m√°s grandes, en particular con la eliminaci√≥n de las zonas valladas de pie en favor de los estadios con asientos.

Y como decíamos, el desastre generó una corriente de prensa negativa sobre los seguidores del Liverpool que habían asistido al partido ese día, mientras la policía alimentaba historias falsas a la prensa que sugerían que el vandalismo y la bebida de los seguidores fue la causa principal.

Image: Instantánea tomada cuando el estadio se vació (AP)

En los a√Īos posteriores al desastre, hubo la sensaci√≥n de que los hechos reales completos se hab√≠an ocultado deliberadamente. Un tiempo despu√©s, el Grupo de Apoyo Familiar de Hillsborough, dirigido por Trevor Hicks, realiz√≥ una campa√Īa para que vieran la luz todos los documentos relevantes. El 12 de septiembre de 2012, se concluy√≥ que ning√ļn fan del Liverpool era responsable de ninguna manera por el desastre, y que su principal causa fue la ‚Äúfalta de control policial‚ÄĚ.

La seguridad de la multitud estuvo ‚Äúcomprometida en todos los niveles‚ÄĚ y los problemas de hacinamiento ya se hab√≠an registrado dos a√Īos antes. Se concluy√≥ que ‚Äúhasta 41" de los 96 fallecidos podr√≠an haber sobrevivido si se hubieran mejorado las reacciones y la coordinaci√≥n de los servicios de emergencia.

Image: Estadio de Anfield con los tributos por las víctimas (AP)

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El n√ļmero se basa en ex√°menes post-mortem que encontraron que algunas v√≠ctimas pudieron haber tenido la funci√≥n de circulaci√≥n card√≠aca, pulmonar o sangu√≠nea durante alg√ļn tiempo despu√©s de haber sido retiradas del aplastamiento.

Desgraciadamente, el informe indic√≥ que ubicar a los seguidores que estaban ‚Äúsimplemente inconscientes‚ÄĚ sobre sus espaldas en lugar de en la posici√≥n de recuperaci√≥n, habr√≠a resultado en su muerte debido a la obstrucci√≥n de las v√≠as respiratorias. [Wikipedia, The Guardian, BBC]