En el mundo animal, cantar no siempre significa emitir un sonido delicado. Algunas aves utilizan su voz como una auténtica demostración de potencia, capaz de atravesar grandes distancias y llamar la atención incluso en entornos donde el ruido ambiental es intenso.
Durante años, una pequeña ave amazónica fue considerada la gran campeona de esta particular competición acústica. Su canto alcanzó niveles sorprendentes para un animal de apenas unos cientos de gramos y llegó incluso a establecer un récord mundial.
Pero nuevas mediciones realizadas sobre decenas de especies están cambiando el panorama. Entre los bosques y paisajes de Brasil aparecieron dos contendientes capaces de producir sonidos extraordinariamente intensos. Y uno de ellos tiene una voz que puede resultar especialmente difícil de ignorar.
Un pequeño pájaro con una voz descomunal
El campanero blanco del Amazonas se hizo famoso en 2019, cuando investigadores de la Universidad de Massachusetts Amherst registraron la intensidad de su canto y descubrieron que podía superar los 125 decibelios a corta distancia. El resultado fue suficiente para que el ave entrara en el Libro Guinness de los Récords como el animal que produce el canto más potente conocido.
La cifra resulta llamativa cuando se compara el tamaño del animal con la energía de su vocalización. El campanero blanco pesa alrededor de un cuarto de kilo, pero puede generar un sonido comparable, e incluso superior en determinadas condiciones, al de algunas herramientas eléctricas.
Su estrategia tiene una explicación evolutiva. En muchas aves, los machos utilizan el canto para atraer parejas o comunicarse con otros individuos. Cuanto más lejos pueda propagarse una señal acústica, mayores pueden ser las posibilidades de que sea escuchada.
Sin embargo, medir esta característica no es tan sencillo como colocar un micrófono cerca del animal. La distancia entre el ave y el dispositivo, la calibración del equipo y las condiciones del entorno pueden alterar considerablemente el resultado.
Precisamente ahí se encuentra una de las claves del nuevo estudio. Los investigadores João C. T. Menezes y Jeff Podos quisieron obtener mediciones comparables entre especies utilizando instrumentos capaces de determinar con mayor precisión tanto la intensidad del sonido como la distancia desde la que se registraba.
Dos competidores aparecen en Brasil
Para realizar la investigación, los científicos combinaron telémetros láser de alta precisión con sonómetros portátiles de alta resolución. Con este sistema pudieron estudiar el volumen de los cantos de 123 especies de aves, tanto en zonas próximas a Amherst como en distintos puntos de Brasil.
El resultado permitió ampliar considerablemente el conocimiento disponible. De las 123 especies analizadas, 113 no contaban anteriormente con una medición de referencia sobre la intensidad de su canto.
Entre ellas aparecieron dos aves especialmente llamativas: el campanero de garganta desnuda y la seriema de patas rojas. Ambas son capaces de producir vocalizaciones que superan los 120 decibelios, situándose entre los sonidos más potentes registrados en aves.
El campanero de garganta desnuda destaca además por el carácter peculiar de su vocalización. Su sonido puede resultar sorprendentemente metálico e intenso, hasta el punto de evocar algunos efectos sonoros utilizados en el cine de terror.
La seriema de patas rojas también sorprendió por la potencia de sus llamadas. Aunque las especies pertenecen a grupos diferentes y utilizan sus vocalizaciones en contextos distintos, ambas muestran hasta qué punto la evolución puede llevar a extremos la capacidad de producir señales acústicas.
¿Por qué necesitan cantar tan fuerte?
Los investigadores señalan que la amplitud de una señal vocal es una de sus características fundamentales porque determina, en buena medida, hasta dónde puede propagarse. Esto resulta especialmente importante para animales que viven en ambientes donde la vegetación, la distancia o el ruido pueden dificultar la comunicación.
Pero producir un sonido extremadamente potente también puede tener costes. El animal necesita generar suficiente energía para mover el aire y producir una señal que destaque frente al entorno. Por eso, la intensidad extrema del canto plantea una interesante pregunta evolutiva: ¿qué beneficios obtienen estas aves al llevar su voz hasta semejantes niveles?
La investigación publicada en Evolution busca precisamente ampliar el conocimiento sobre este aspecto. Hasta ahora, los científicos habían estudiado con mayor frecuencia otras propiedades del canto, como su frecuencia, duración o estructura. La amplitud, en cambio, había recibido menos atención debido a las dificultades para medirla correctamente en condiciones naturales.
Los nuevos datos podrían permitir comparar especies de manera más precisa y comprender mejor qué factores ambientales y biológicos favorecen la evolución de voces tan potentes.
Así, el récord del campanero blanco del Amazonas ya no parece una rareza aislada. Brasil está revelando un pequeño grupo de aves capaces de convertir una simple vocalización en un auténtico fenómeno acústico, demostrando que en la naturaleza el tamaño del animal no siempre guarda relación con la fuerza de su voz.
[Fuente: ABC]