El lago Vostok, la cuenca de Wilkes y la cuenca de Aurora son tres de las formaciones subglaciales más estudiadas de la Antártida. Durante décadas, los investigadores las analizaron como estructuras independientes, sin una conexión geológica que las unificara. Un estudio publicado en Nature Geoscience cambia esa perspectiva: bajo más de 3.000 metros de hielo en la Antártida Oriental existe una única y vasta provincia geológica que conecta todas esas formaciones en una arquitectura continental con forma de abanico que hasta ahora no había sido reconocida como tal.
La Provincia de Cuencas en Abanico: qué hay bajo el hielo y por qué tiene esa forma
La estructura, denominada Provincia de Cuencas en Abanico de la Antártida Oriental, no consiste en una sola cavidad sino en un sistema de enormes cuencas subglaciales que, vistas en conjunto, dibujan un patrón reconocible: un abanico. La explicación tectónica apunta a un proceso llamado extensión rotacional distribuida: la corteza continental habría sufrido un estiramiento desde un punto central hacia el exterior en distintas direcciones, generando cuencas triangulares entre las zonas extendidas, como los espacios entre los dedos de una mano abierta.
Tal como reporta El Confidencial, el origen de esta configuración estaría relacionado con varias fases tectónicas vinculadas a la evolución del supercontinente Gondwana y a la posterior separación entre la Antártida y Australia, un proceso que comenzó hace unos 85 millones de años. La provincia podría ser uno de los mayores ejemplos conocidos de extensión rotacional en corteza continental.
El lago Vostok, las cuencas de Wilkes y Aurora: tres formaciones en un mismo sistema

El lago Vostok es el mayor lago subglacial conocido de la Tierra, con una superficie comparable a la del lago Ontario y una profundidad de hasta 1.000 metros. Está sellado bajo más de 4 kilómetros de hielo y su agua no ha tenido contacto con la atmósfera durante al menos 15 millones de años, lo que lo convierte en uno de los entornos más prístinos del planeta. Las cuencas de Wilkes y Aurora son depresiones subglaciales de dimensiones continentales, algunas de cuyas zonas se encuentran varios kilómetros por debajo del nivel del mar.
Lo que el nuevo estudio establece es que estas tres formaciones no son fenómenos aislados sino parte de un mismo sistema tectónico, la Provincia de Cuencas en Abanico, que las une en una única arquitectura geológica coherente. Para reconstruirla, los investigadores combinaron datos de perforaciones, observaciones geológicas, mediciones de gravedad y magnetismo, información sísmica y modelos de la corteza.
Por qué importa: el lecho rocoso condiciona el flujo del hielo y la estabilidad climática
La relevancia del descubrimiento va más allá de la geología histórica. El doctor Guy Paxman calculó cómo sería la topografía de la Antártida Oriental si desapareciera todo el hielo, teniendo en cuenta que el terreno subyacente rebotaría hacia arriba hasta un kilómetro al liberarse del peso. Ese análisis permite entender la orientación y la altura de la estructura, y lo que revela tiene implicaciones directas para el clima.
La forma del lecho rocoso bajo el hielo condiciona hoy el flujo de los glaciares, la distribución de los lagos subglaciales y la estabilidad de zonas especialmente sensibles al cambio climático. Entender la arquitectura del sustrato permite modelar con mayor precisión cómo responderá la capa de hielo antártica al calentamiento, y por tanto mejorar las proyecciones de aumento del nivel del mar que dependen del comportamiento de esa región.