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Ciencia

Pescamos atunes desde hace 44.000 años. Durante milenios sacamos del mar unas miles de toneladas; ahora sacamos millones cada año

Un estudio reconstruye la historia de la pesca del atún, desde las cuevas de Timor Oriental hasta la industria global, y muestra cuándo cambió todo
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El atún es hoy uno de los productos del mar más consumidos del planeta. Su pesca mueve unos 40.000 millones de dólares al año y lo convirtió en un ingrediente cotidiano, desde la lata en la alacena hasta el sushi. Pero la relación entre los humanos y estos grandes depredadores oceánicos empezó mucho antes de la industria, de los barcos frigoríficos y de los mercados globales.

Un estudio publicado en la revista PNAS por Emma Elliott Smith, bióloga del Museo Nacional de Historia Natural del Smithsonian y de la Universidad de Nuevo México, y el arqueólogo Torben Rick, del Smithsonian, reconstruyó esa historia. Para hacerlo, reunieron restos arqueológicos, arte rupestre, documentos históricos y testimonios de comunidades indígenas, con aportes de 18 especialistas de distintas regiones del mundo.

Los primeros pescadores de alta mar

Pescadores
© meriç tuna – Unsplash

La evidencia más antigua proviene de Timor Oriental, en el sudeste asiático. En el refugio rocoso de Jerimalai, los arqueólogos encontraron restos de peces pelágicos, entre ellos atunes y especies emparentadas, con una antigüedad de más de 40.000 años. Un estudio publicado en 2011 en la revista Science ya había señalado que esos restos implicaban algo sorprendente para la época: que los habitantes del lugar tenían la tecnología y la planificación necesarias para pescar en aguas profundas.

Los autores del nuevo trabajo creen que la geografía ayudó. En esa región, los canales de aguas profundas están muy cerca de la costa, lo que habría acercado a los atunes a los pescadores. Es un caso excepcional: en la mayor parte del mundo, las pruebas arqueológicas de pesca de atún aparecen recién hace unos 10.000 años o menos.

Hay otros registros antiguos. En Gibraltar, se hallaron huesos de atún en un yacimiento neandertal de unos 26.000 años, aunque es posible que esos animales hayan sido aprovechados tras quedar varados y no pescados. En Grecia, una cueva con vista a la bahía de Kiladha, en el Peloponeso, contiene miles de huesos de atún depositados hace entre 9.000 y 11.000 años. En Japón y Corea, la captura de atunes tiene al menos 7.000 años.

Canoas, fuego y plancton luminoso

Plancton Luminoso
© RugliG – Shutterstock

En la costa noroeste de América del Norte, el pueblo nuu-chah-nulth, en la actual isla de Vancouver, en Canadá, pescó atún rojo del Pacífico durante más de 5.000 años. Se hallaron vértebras de esta especie en 23 sitios arqueológicos. Los pescadores salían de noche en canoas por los fiordos, guiándose por el brillo del plancton bioluminiscente y usando fuego para atraer a los peces. Algunos ejemplares capturados superaban los dos metros y los 290 kilos.

Más al sur, en la isla Santa Catalina, frente a California, los pueblos indígenas capturaron atunes rojos, albacoras, atunes de aleta amarilla y bonitos durante unos 6.000 años.

Cuando la pesca se volvió industria

Pesca Con Red
© Willian Justen de Vasconcellos – Unsplash

En el Mediterráneo, la pesca comercial con trampas y redes ya existía hace unos 3.000 años. Los antiguos griegos incluso sacrificaban atunes a Poseidón. Sin embargo, según las estimaciones de los investigadores, basadas en el conteo de huesos y espinas en yacimientos arqueológicos, las capturas históricas en esa región sumaron apenas miles de toneladas a lo largo de milenios.

El gran salto llegó en los siglos XIX y XX. En el sur de California, por ejemplo, surgió una enorme industria conservera, impulsada por comunidades pesqueras de inmigrantes japoneses y portugueses, que creció con fuerza durante las guerras mundiales. Hoy, las pesquerías modernas extraen millones de toneladas de atún por año, una escala que no tiene precedentes en los 44.000 años de historia que reconstruye el estudio.

Una historia que también muestra el camino

El atún incluye unas 15 especies, entre ellas ocho del género Thunnus y el listado. Algunas superan los tres metros de largo y viven más de cuatro décadas. Como grandes depredadores, son además indicadores de la salud del océano.

Según los autores, tres especies de importancia comercial, el atún rojo del sur, el atún rojo del Pacífico y el patudo, están clasificadas como amenazadas, vulnerables o casi amenazadas. Pero la historia reciente también deja buenas noticias. En varias regiones, los controles de captura, el monitoreo y la cooperación internacional lograron estabilizar las poblaciones. En 2021, la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza mejoró la categoría de varias especies, entre ellas el atún rojo del Atlántico, que dejó de figurar como en peligro.

Los investigadores advierten que probablemente no sea posible recuperar la abundancia que existía antes de la pesca industrial. Pero sostienen que mirar hacia atrás, hacia miles de años de pesca a pequeña escala, ayuda a entender cuánto cambió la relación entre los humanos y estos animales, y qué hace falta para que siga siendo sostenible.

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