Captura de pantalla: Boston 25/YouTube

Se llama Robbie Johnson, de 28 a√Īos, y hace unos d√≠as aprendi√≥ de la forma m√°s cruel una de las leyes no escritas en Internet: jam√°s publiques im√°genes de entradas a eventos en redes sociales, al menos no hasta que el evento en cuesti√≥n haya pasado. Johnson se gast√≥ 650 d√≥lares para un partido que alguien le ‚Äúrob√≥‚ÄĚ.

Se trataba de un partido de béisbol de la Game 2 of the World Series de la MLB en Estados Unidos. Seguramente por la emoción de haber conseguido la entrada, Johnson compartió en Instagram una fotografía con el ticket que le había costado 650 dólares.

Imagen: La entrada de Johnson

El día del partido, el chico acudió al Fenway Park y no le dejaron acceder al recinto. Al parecer, la máquina de escaneo no aceptaba su ticket. Tras una visita a los servicios de venta de entradas, se le informó que su ticket ya había sido escaneado un par de horas antes de su llegada.

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S√≠, alguien hab√≠a llegado hasta su publicaci√≥n en Instagram esa misma ma√Īana y hab√≠a sacado una copia con la informaci√≥n que hab√≠a colgado Johnson. Y es que la instant√°nea conten√≠a tanto su c√≥digo de barras como su n√ļmero de ticket √ļnico, todo lo que se necesita para crear un duplicado.

Al final Johnson accedió al estadio, pero pagando otros 450 dólares por una entrada de reemplazo para poder entrar con su hermana. No hace falta decir mucho más: cuando vayas a un evento, no se te ocurra colgar la entrada, al menos hasta que accedas al mismo. [Petapixel]